Punto y final a 12 años de la misión del Ejército del Aire español en Afganistán
Los últimos militares del destacamento «Mizar» de Afganistán, a su regreso a Zaragoza - EFE
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Punto y final a 12 años de la misión del Ejército del Aire español en Afganistán

Ya están en España los últimos 40 militares que quedaban en el destacamento «Mizar»

roberto pérez
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Durante doce años han sido, en gran medida, el esqueleto logístico de las misiones internacionales desplegadas en Afganistán, la estructura encargada de que todo saliese bien, de prestar servicio, suministros, transporte, técnica... Han sido los militares del Ala 31 del Ejécito del Aire con base en Zaragoza y los militares del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA) que, desde el año 2002 y hasta este lunes, han estado presentes en tierras afganas.

El primer contingente llegó en febrero de 2002, en el marco de la Operación «Libertad Duradera». Tres años después se configuraban como destacamento «Mizar» en Afganistán. Desde 2009, este destacamento estaba formado exclusivamente por personal del Ala 31 y del EADA.

Son militares que saben bien cuál es su función: dar apoyo especializado a las tropas como especialistas del Ejército del Aire, preparar los despliegues, asistir a los movimientos propios de la misión y llevar a cabo el repliegue cuando toca ponerle fin. Son los primeros en llegar y los últimos en marcharse. Y este lunes han llegado a la Base Aérea de Zaragoza los cuarenta últimos miembros del destacamento «Mizar» que quedaban en Afganistán, país en el que aún quedan tropas españolas en la base de Herat bajo bandera de la misión internacional ISAF.

Doce años han dado de sí para muchas anécdotas y para una larga lista de servicios. Algunos de ellos especialmente amargos. En el recuerdo queda el accidente del Yak-42, el avión que se estrelló en Turquía con militares españoles a bordo. Murieron 62 militares, doce de ellos miembros del EADA y nueve del Ala 31. O el accidente de helicóptero en el que perdieron la vida, en tierras afganas, 17 soldados del Ejército de Tierra. A todos ellos se les ha recordado expresamente en la Base de Zaragoza, en el sencillo pero emotivo acto con el que este lunes se puso punto final a la misión, una vez aterrizado el avión en el que llegaban los últimos 40 militares del Ejército del Aire que estaban destacados en ese destacamente de Afganistán.

En estos doce años, este contingente ha sumado más de 13.000 horas de vuelo, más de 113.000 soldados transportados, más de 13 millones de toneladas cargadas y depositadas en el destino requerido, a menudo en operaciones en las que se ponía a prueba la destreza y los nervios de los pilotos, en un terreno con montañas de más de 7.000 metros de altitud e infraestructuras aéreas precarias.

El jefe del Estado Mayor del Aire, el general Francisco Javier García Arnáiz, ha destacado la labor realizada por estos militares del Ala 31 y del EADA, y, por extensión, la que desempeñan día a día los más de 300 efectivos del Ejército del Aire que operan actualmente fuera de España. Lo hacen en misiones como las de Afganistán, Yibuti, Gabón o Senegal. Y lo hacen, ha destacado el general, dando «buen ejemplo» de «profesionalidad y dedicación».