Teruel toca el firmamento con el nuevo observatorio astronómico
Técnicos trabajando en el interior de las cúpulas que albergan los telescopios - cefca
CIENCIA

Teruel toca el firmamento con el nuevo observatorio astronómico

A 2.000 metros de altura se ultima la construcción del nuevo observatorio astronómico español, que estará conectado a un centro turístico sobre el espacio, «Galáctica»

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Más de 13 millones de euros se están invirtiendo en el turolense «Pico del Buitre» para poner en funcionamiento el nuevo observatorio astrofísico español. Las obras comenzaron en 2010 y en estos momentos están prácticamente terminadas las edificaciones, se están calibrando los telescopios y se ultima la adjudicación de otro centro ligado a esas instalaciones científicas, un centro con el que rentabilizar el «turismo de las estrellas» a ras de suelo. Se trata de «Galáctica», el Centro de Difusión y Práctica de la Astronomía que se construirá en el pequeño pueblo turolense de Arcos de las Salinas, situado en plena Sierra de Javalambre, a 1.900 metros de altitud.

«Galáctica» pretende marcar un hito en la historia de esta pequeña población de montaña. De entrada, la inversión pública que se dedicará a construir este centro turístico de divulgación astronómica ascenderá a dos millones y medio de euros. Las obras se prevén licitar a finales de año y son financiadas entre el Estado y el Gobierno aragonés, a través del Fondo de Inversiones de Teruel (FITE), un fondo especial creado hace años para financiar proyectos que ayuden a frenar la despoblación y a dotar de nuevos horizontes a esta provincia.

Cerca de Arcos de las Salinas, en el Pico del Buitre, a 2.000 metros de altitud, científicos y técnicos continúan trabajando para poner en marcha, cuanto antes, el observatorio astronómico. Ese será el punto neurálgico del Centro de Estudios de la Física del Cosmos de Aragón (CEFCA), fundación del Gobierno aragonés. Las instalaciones astronómicas del Pico del Buitre ocupan una superficie de 1.200 metros cuadrados.

El observatorio ha sido diseñado para hacer frente a las duras condiciones climáticas de este punto en el que, en invierno, no es inusual que se registren temperaturas que se acercan a los 20 grados bajo cero y donde llegan a soplar vientos de más de 200 kilómetros por hora.

Dos avanzados telescopios se encargarán de indagar, desde allí, en los misterios que encierra el cosmos. Los datos que se recogan serán estudiados, analizados y procesados tanto allí como en otras instalaciones construidas a casi 50 kilómetros, en Teruel capital, lugar elegido para ubicar la Unidad de Procesado y Archivo de Datos (UPAD).

En el Pico del Buitre se han levantado varias construcciones que conforman el complejo científico. Además de los dos edificios que albergan los telescopios, con sus típicas cúpulas de protección, se han levantado otros tres más: el edificio de la residencia y de control, que incluye laboratorios de electrónica y mecánica, un archivo de datos, y el área de residencia para el personal que trabaje allí; la planta de servicios generales, con espacio para equipos tales como los tanques de agua y gas, generadores de energía o refrigeración; y el denominado «Edificio de Monitores».

Todas estas construcciones están interconectadas por túneles subterráneos que suman más de cien metros de longitud, diseñados para que quienes trabajen en este complejo puedan moverse de un punto a otro sin necesidad de salir al exterior. Todo ello pensado para poder trabajar y vivir en un enclave en el que la meteorología llega a ser muy severa.