Teruel, «campo de batalla» de los Tedax
Restos de un búnker de la Guerra Civil en la localidad turolense de Aldehuela - abc
SOCIEDAD

Teruel, «campo de batalla» de los Tedax

La provincia sigue acumulando en su suelo cientos de restos de material de combate de la Guerra Civil, algunos todavía con poder letal

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La explosión de la granada de la Guerra Civil que un coleccionista, al morir, dejó guardada en su garaje de Teruel ha alertado de nuevo sobre el riesgo de material bélico que, pese a atraer el interés de los aficionados, sigue manteniendo poder letal. Padre e hijo que ayudaban a una señora mayor a limpiar y ordenar este garaje que recibió heredado de su hermano, sin sospechar que entre los objetos que guardaba hubiera explosivos antiguos.

En la provincia de Teruel, la existencia de restos de armamento de la Guerra Civil sigue siendo abundante todavía en la actualidad. La encarnizada Batalla de Teruel y la extensa línea de frente que recorrió esta provincia durante aquella conflagración sembraron su terreno de material abandonado. Toda una mina para los coleccionistas, pero también un riesgo.

En el mismo garaje en el que el miércoles explotó la granada, las fuerzas de seguridad hallaron, en la inspección posterior, otra más que tuvieron que detonar de forma controlada. Y en una casa de la localidad de Mas de la Cabrera, que había pertenecido a la misma persona, encontraron horas después otro artefacto, en este caso un proyectil que ya no tenía carga explosiva.

Otra granada cerca de una iglesia

Hace escasos días, el 7 de septiembre, un vecino dio con una granada de mortero de la Guerra Civil que había quedado cerca de la iglesia parroquial del municipio turolense de Castralvo. El vecino avisó de inmediato a las fuerzas de seguridad, que la retiraron.

El subdelegado del Gobierno en Teruel, José María Valero, ha alertado sobre los riesgos que entrañan estas piezos vestigios bélicos. El paso del tiempo no sólo no merma su poder destructivo, sino que los puede hacer más peligrosos, porque se van deteriorando los materiales y los mecanismos pueden hacer mucho más fácil que se produzca una detonación accidental. «No es un recuerdo y puede ser muy peligros», ha advertido José María Valero ante quienes puedan estar tentados en buscar restos de material de guerra que aún quedan esparzidos por campos y montes de la provincia. La recomendación básica es que, cuando den con algún resto de este tipo, no lo manipulen e inmediatamente lo pongan en conocimiento de las fuerzas de seguridad.

Los especialistas de desactivación de explosivos de (Tedax) de las fuerzas de seguridad suelen tener trabajo en esta provincia. Unas estadísticas oficiales de 1999 indicaban que, por entonces, los Tedax venían a desactivar una media de 500 artefactos explosivos de la Guerra Civil en esta provincia.

Un obús a pie de calle

En el subsuelo de la propia capital de Teruel, donde tuvieron lugar encarnizados enfrentamientos, todavía quedan restos. En el año 2000, por ejemplo, las obras de remodelación que se estaban haciendo en la calle Nueva de la ciudad sacaron a la luz un obús sin explotar. Los operarios que estaban a pie de obra llegaron a golpearlo. Tuvieron suerte de que no les estallara. Eso sí, en cuanto sospecharon lo pusieron en conocimiento de las autoridades y las fuerzas de seguridad retiraron el artefacto: medio metro de largo y más de cuatro kilos de peso.

El arsenal del pinar de Sarrión

Aquel mismo año, un rayo de tormenta detenó un auténtico arsenal de bombas de la Guerra Civil en una zona de pinar de la localidad turolense de Sarrión. Durante la Guerra Civil, las tropas habían enterrado allí un centenar de bombas. Sesenta años después seguían allí, en el olvido, hasta que un rayo desencadenó fuego en el pinar y el arsenal saltó por los aires. Las bombas mantenían su poder destructivo y empezaron a estallar consecutivamente.

Abundan las piezas bélicas de coleccionista, recuperadas en terrenos de la provincia de Teruel. En algunos casos, recogidas del suelo por aficionados que buscan estos vestigios. En otros, por aficionados a esta materia que se hacen con piezas de este tipo. En internet no es difícil encontrar ofertas de lo más diverso: fusiles, munición diversa, componentes de uniformes. En una de las páginas web y foros de compra-venta se puede encontrar, por ejemplo, un anuncio en el que un particular ofrece por 200 euros una granada de mano de la Guerra Civil recogida en Teruel. Eso sí, el anuncio aclara que la granada, pese a conservar todo su mecanismo, está «vacía e inerte».