El buque de la IGM que fue reconvertido por la mafia en un gigantesco prostíbulo «prohibido» flotante

Las corrientes provocadas por «El niño» han dejado al descubierto los restos del «SS Monte Carlo», un templo del pecado del S.XX

MadridActualizado:

«Dados, bebida y muñequitas». Con este sugerente eslogan es como vendían sus dueños las actividades que -cada día y cada noche- ofrecía el «SS Monte Carlo», un antiguo petrolero ideado para prestar servicio durante la Primera Guerra Mundial pero que, tras la contienda, fue usado como prostíbulo flotante «prohibido» para los hombres que querían eludir las leyes norteamericanas. Su vida como templo del pecado, no obstante, fue escasa, pues en 1936 encalló y terminó hundiéndose cerca de la playa de Coronado (en California).

La curiosa historia de este buque estaba, hasta este momento, enterrada literalmente bajo la arena de una playa norteamericana. Sin embargo, ha vuelto a salir a la superficie (y nunca mejor dicho) gracias a que las mareas de «El Niño» (un fenómeno climático que se sucede periódicamente) han desenterrado sus restos. Un fenómeno que se sucede cada cierto tiempo pero que, no por ello, es menos asombroso. Y es que, en este caso, hacía aproximadamente seis años desde que el bajel asomaba su cubierta.

Una curiosa historia

La Historia de este navío comenzó allá por los años 20, cuando fue bautizado con el nombre de «SS McKitttrick. El bajel tenía unas dimensiones poderosas (unos 300 pies -90 metros- de largo) y se hizo pronto famoso por ser botado «de lado» -en lugar de frontalmente, como era habitual- desde un pequeño cabo llamado Cape Fear, en Carolina del Norte. Su objetivo era servir en la Primera Guerra Mundial (y para eso fue ensamblado por el ejército) pero, por suerte o por desgracia para él, la contienda acabó antes de que fuese terminado.

Al no tener una finalidad concreta después de haberse terminado la guerra, el gobierno lo modificó para que tuviera un uso civil y, en los siguientes años, actuó como petrolero para diferentes empresas. Posteriormente, y aunque se desconoce la fecha concreta, fue vendido a un cliente privado (siempre se ha sospechado que alguien que formaba parte de la mafia) y rebautizado como «SS Monte Carlo». La vida de este buque acababa de cambiar, pues -a partir de entonces- se convirtió en una «nave del pecado».

Así lo afirma el divulgador histórico Joe Ditler -quien ha estado estudiando el naufragio durante más de 30 años- en declaraciones recogidas por la cadena NBC. Este explica que en los días en que el juego, la prostitución y el alcohol estaban prohibidos en EE.UU., el barco era anclado en aguas internacionales para evitar las leyes locales y poder hacer dinero para sus dueños. Todo ello, a base de prostitutas, dados y whisky. «Los evangelistas dedicaban todos sus sermones a este barco del pecado por todo San Diego y California denunciando las actividades impuras que se hacían sobre él», explica.

Este barco estuvo navegando de esta guisa hasta que, en día de Año Nuevo de 1936, una tormenta se desató rompiendo sus amarras. La corriente le terminó arrastrando hasta la playa de Coronado, donde algunas personas tuvieron que ser rescatadas de su interior. Al final, la gigantesca embarcación se fue a pique tras encallar en la bahía, donde ahora se aparece cuando la Madre Naturaleza empuja la tierra que lo cubre. Por descontado, muchos dijeron que aquello había sucedido gracias a la ira de Dios.