Montaje de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera - ABC / Vídeo: La verdadera historia de José Antonio Primo de Rivera

Así acabó Franco con la Falange para conseguir el poder absoluto

Carlos Núñez, editor de la nueva revista «Historia Hoy», desvela a ABC la guerra interna que se desarrolló en este grupo durante la Guerra Civil. La publicación, que llegará a los kioskos el próximo septiembre, recauda estos días fondos en una campaña de crowdfunding

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«Una acción de gobierno eficiente, cual cumple ser la del nuevo Estado español, nacido por otra parte bajo el signo de la unidad y la grandeza de la Patria, exige supeditar a su destino común la acción individual y colectiva de todos los españoles». Leídas, pronunciadas y analizadas, las palabras con las que comenzaba el decreto con el que Francisco Franco unificó a la Falange y al carlismo en un partido único (FET y de las JONS, o Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista) estaban vacías de contenido. Sin embargo, en la práctica suponían una victoria absoluta. No ya porque fusionaban a dos grupos de ideas dispares y motivaciones diferentes, sino porque, con ellas, el general se alzaba al fin como mando único y desplazaba a los líderes más revoltosos a un segundo plano.

Con aquel Decreto de Unificación de abril de 1937, Franco puso también punto y aparte (tras un sin fin de movimientos políticos y militares en la sombra) a la guerra interna de Falange. Un enfrentamiento por el poder entre los principales cabecillas del grupo que había comenzado tras la muerte de José Antonio Primo de Rivera apenas un año antes. Y una lucha intestina de la que se aprovechó el del Ferrol para posicionar en la jefatura de la agrupación a una cúpula afín a su causa. Fue, en definitiva, una victoria que le permitió fortalecer su mando y, a la postre, alzarse con el poder tras la victoria contra la Segunda República.

Esta es, al menos, la conclusión a la que ha llegado el historiador Guillermo Fiscer en un artículo elaborado para «Historia Hoy». Una nueva revista mensual dirigida por Carlos Núñez que verá la luz el próximo septiembre y que, estos días, ha iniciado una campaña de micromecenazgo a través de la plataforma Verkami con suculentas ventajas para aquellos que se embarquen con ellos en esta aventura.

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«Lo hemos hecho para conseguir el último empujón que necesitamos para sacar la revista a la calle y como una forma de conseguir nuestros primeros suscriptores, fundamentales para la supervivencia de este tipo de publicaciones», explica, en declaraciones a ABC, el editor. En sus palabras, el dossier sobre la guerra interna que se sucedió en Falange durante el año 1937 será uno de los que más importancia tendrán en los primeros números.

Guerra interna

Pero, como buena toda historia, para entender la guerra interna de Falange es necesario comenzar por el principio. Según explica Núñez a ABC, el enfrentamiento en el seno de este grupo se generalizó después de que José Antonio Primo de Rivera (el engrudo que unía a todos los camisas azules) fuera ejecutado el 20 de noviembre de 1936.

«Falange estaba descabezada desde el fusilamiento de Primo de Rivera en noviembre del 36. Desde ese momento, Manuel Hedilla y Sancho Dávila se disputaron el liderazgo del partido», desvela el también historiador. El primero esgrimía que el mismo líder le había nombrado como su sucesor, mientras que el segundo se incluía en el llamado círculo «legitimista» formado por los amigos más íntimos del propio José Antonio (entre ellos, Agustín Aznar, jefe de las milicias, y el líder provincial Rafael Garcerán).

Franco podría haber ayudado a terminar el enfrentamiento. Sin embargo, y según narra el historiador Paul Preston en «Franco. Caudillo de España», prefirió mantenerse a un lado y ganar tiempo hasta que la Falange se destruyera así misma. «En el despacho de Franco, los mapas militares dejaron paso a informes al minuto sobre las actividades de diversas facciones», desvela el autor anglosajón en su obra.

Manuel Hedilla
Manuel Hedilla

Mientras el ya Generalísimo observaba con la ayuda de sus servicios secretos, Hedilla (en el poder por orden del propio José Antonio), movió ficha en abril de 1937 y reunió a todos los falangistas armados que pudo tras un rápido tour por el norte. Sus enemigos, los «legitimistas», hicieron otro tanto y pertrecharon a sus milicias con fusiles y granadas en Salamanca, donde se hallaba el cuartel general del sucesor.

En palabras del anglosajón, se estaba pergeñando una lucha más que sangrante que nadie tenía intención de detener. «Nicolás Franco y Doval [Jefe de Seguridad del mismo Franco] sabían lo que estaba ocurriendo, pero se abstuvieron de bloquear las entradas a la ciudad porque cualquier altercado provocado por los pendencieros falangistas sería la excusa perfecta para una intervención militar y una toma del poder por parte del Generalísimo», añade Payne.

La tensión se materializó el 16 de abril, cuando los partidarios del círculo «legitimista» se plantaron con sus fuerzas en el cuartel general de Hedilla y le destituyeron por un triunvirato formado por Aznar, Dávila y José Moreno. A su favor tenían que el sucesor de José Antonio se había mostrado partidario a la unificación del grupo con los carlistas, proposición que el posterior jefe del Estado le había reiterado en varias ocasiones.

Agustín Aznar
Agustín Aznar

Franco inició entonces un doble juego político que le funcionó a la perfección. Y es que, sin llegar a enemistarse con el triunvirato falangista, ayudó a Hedilla a acabar con sus enemigos bajo la promesa sucinta (aunque jamás palpable) de que sería el jefe del nuevo partido único que se crearía tras la unificación. A partir de entonces, los tiroteos y ataques entre las diferentes facciones se recrudecieron mientras el general se frotaba las manos y allanaba el camino para acabar con el poder del futuro vencedor. «La red de espías de Doval preparó el camino difundiendo insistentes rumores de que había habido un intento de asesinato contra Franco o que los falangistas estaban en contacto con la República para buscar una paz negociada», añade Payne.

Al final, obtuvo la victoria: el sucesor de José Antonio acabó con sus enemigos. Posteriormente solo tuvo que dar a conocer el Decreto de Unificación y negar a Hedilla la jefatura de FET y de las JONS. Franco había ganado. Y todo ello, gracias a que había jugado a dos bandas. Poco después cargó contra el líder de Falange cuando este se negó (presionado por sus seguidores) a la fusión que se llevaba meses pergeñando. La decisión no pudo ser mejor para el militar, que lanzó contra él todo el peso de su particular ley.

Carlos Nuñez: «Franco acabó con los que dudaban de su derecho»

1-¿Por qué comenzó una «guerra civil», como ustedes la denominan, en Falange?

Falange estaba descabezada desde el fusilamiento de Primo de Rivera en noviembre del 36. Desde ese momento, Manuel Hedilla y Sancho Dávila se disputaron el liderazgo del partido. Con el apoyo de Franco, Hedilla consiguió vencer a Dávila y erigirse como líder. Sin embargo, justo un día después de su “victoria”, el 19 de abril de 1937, Franco promulgó el Decreto de Unificación que creaba el partido único con la fusión de Falange y los Tradicionalistas. Desde entonces, un sector del falangismo, contrario a la personificación de la España nacional en la cabeza de Franco, se alineó con Hedilla, quien se negó a dejar su cargo y fue juzgado y condenado a muerte (aunque finalmente la pena fue conmutada y estuvo 10 años en prisión).

2-¿Ansiaba Franco acabar con la Falange más tradicional para lograr un mando único?

Fue su forma de acabar con ciertos elementos incómodos para su idea de la España Nacional. No debemos olvidar que, tras la aparente unidad del bando nacional, existían diversas tendencias muy diferentes en su interior. Para fortalecer su poder, acabó con todos aquellos elementos que dudaban de su derecho a tener el mando único de los sublevados.

3-¿Cómo acabó esta contienda interna entre las diferentes facciones?

Hedilla no fue la única figura de Falange contraria a la unificación. Especialmente en los primeros años del nuevo régimen, hubo falangistas que, molestos por el trato dado a Hedilla, operaron en la clandestinidad para reconstruir “el verdadero falangismo”. Esa división se volvió a escenificar en agosto de 1942 en Bilbao, donde se enfrentaron violentamente un grupo de tradicionalistas y otro de falangistas, ambos contrarios a la unificación franquista, en presencia del propio ministro del Ejército José Enrique Varela. El ministro, antifalangista, acusó a uno de ellos, Juan José Domínguez, de lanzar una granada y fue fusilado por ello el 1 de septiembre. Durante las siguientes décadas siguió habiendo grupúsculos de falangistas “auténticos” operando en la clandestinidad.

José Antonio Primo de Rivera
José Antonio Primo de Rivera

4-Este artículo es uno de los que podremos leer en los próximos números de su nuevo proyecto editorial... ¿Cómo nació «Historia Hoy»?

Todos los miembros del equipo de Historia Hoy tenemos una amplia experiencia en el mundo editorial, especialmente en el ámbito de la divulgación histórica, y pensamos que podía ser una nueva vía para acercarse al público interesado en la historia. Aunque también queremos hacer una revista visualmente atractiva para que todos puedan acercarse a ella.

5-¿Cuál es su objetivo principal?

Nuestro objetivo fundamental es acercar la historia al gran público. Nuestros artículos tienen dos características principales: por supuesto, cumplen con la rigurosidad fundamental que se le requiere a cualquier artículo histórico, pero también son amenos para el lector. Pensamos que la historia es de por sí entretenida porque es apasionante. Si unimos las dos características tenemos un tándem brutal, entretenimiento y conocimiento. Tenemos en mente un acercamiento total al pasado, nos interesan todo tipo de períodos históricos y, sobre todo, todo tipo de temas.

Creemos que, para captar la esencia de un periodo histórico concreto, tenemos que acercarnos a todas sus aristas, y eso no se consigue solamente estudiando la política o la guerra como compartimentos estancos. Las sociedades del pasado eran tan complejas como las nuestras y, para entenderlas en su conjunto, hay que estudiar todas sus características. También queremos mostrar una historia viva que permita al lector viajar al pasado a través de nuestros artículos.

6-¿Qué novedades aporta en un mercado en el que ya existen otras revistas históricas?

Creo que todas las revistas de divulgación histórica que existen en España son complementarias. Cada una aportamos una visión diferente, por lo que el lector tiene una variedad de elección importante. Nosotros tenemos la suerte de contar con un equipo de colaboradores magnífico. Nuestra idea es conseguir la mezcla perfecta entre consagrados especialistas (catedráticos y profesores titulares universitarios) con jóvenes investigadores que se están haciendo un hueco en el panorama historiográfico nacional y que están de acuerdo en la importancia vital de la divulgación para llegar al gran público (aunque eso les pueda provocar algún problema con los baremos actuales de acceso a la universidad). Ellos aportarán una nueva visión de la historia, muy apegada a las nuevas tendencias y hallazgos. Asimismo, tocaremos todo tipo de temas: ni nos centraremos solo en la historia española, ni la olvidaremos por completo.

Parte de nuestro consejo de redacción preparando los siguientes números
Parte de nuestro consejo de redacción preparando los siguientes números

7-¿Hasta qué punto será importante el apoyo gráfico en esta revista?

Fundamental. Hacer una revista atractiva también depende de la imagen. Todos nuestros artículos están profusamente ilustrados con imágenes y representaciones históricas de cada hecho para acercar al lector hasta el pasado no solo a través de la palabra, sino también de las imágenes. Además, contamos con dos secciones fijas en las que la imagen es protagonista absoluta, donde destacamos y analizamos una fotografía histórica y una obra de arte representativa, porque no podemos entender un período histórico en su conjunto si no analizamos sus expresiones artísticas.

8-¿Cómo se eligen los temas que se incluirán?

Ponemos en común los diversos temas que proponen los miembros del equipo y elegimos los que creemos que poseen más interés para el público. Deben ser temas atractivos, pero también profundos para permitir reflexionar al lector tanto sobre nuestro pasado como sobre nuestro presente y futuro.

9-Parece que su máxima es acercarse al «lector de hoy». ¿Qué características tiene este lector y qué diferencias con respecto al de hace, digamos, una década?

Creo que el público acostumbrado a leer divulgación histórica es bastante homogéneo. Es cierto, que los hábitos de consumo están cambiando rápidamente entre los más jóvenes y por eso es impensable sacar una revista sin versión digital. “Historia Hoy” estará presente en diversas plataformas de lectura online para satisfacer a este tipo de lector exclusivamente digital.

Uno de los primeros artículo de Historia Hoy versará sobre la faceta política de Julio César
Uno de los primeros artículo de Historia Hoy versará sobre la faceta política de Julio César

10-En la actualidad han iniciado un curioso proyecto para conseguir suscriptores. ¿Podría explicarnos sus pormenores?

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