Familia

Más de 50.000 menores se convierten cada año en hijos de padres separados

A finales de 2014 crecieron un 12% las demandas de disolución de matrimonio

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Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España se rompieron durante 2013 más de cien mil parejas (100.437), y el 75,8% lo hicieron de mutuo acuerdo, teniendo el 48% hijos e hijas menores de edad. Como consecuencia, más de cincuenta mil menores se convierten cada año en hijos de padres separados o divorciados en nuestro país.

Según afirma a ABC Ana Escobar, miembro de Separación Responsable, durante la crisis económica «se frenó el número de divorcios y separaciones debido al alto coste que puede llegar a suponer un litigio ante los juzgados». Sin embargo, a partir del tercer trimestre de 2014, las demandas de disolución matrimonial aumentaron un 12 por ciento, según los últimos datos publicados por el Consejo General del Poder Judicial, y «los divorcios consensuados aumentaron un 12,7 por ciento respecto al tercer trimestre del año anterior».

Esta experta añade que se está produciendo una evolución en los intereses de la pareja en el momento de separarse «y cada vez tienen más en cuenta el bienestar y protección de los hijos, por encima, incluso, del coste económico que conlleva la ruptura de un matrimonio, y eso que la intervención de un solo abogado y procurador por familia y la falta de litigio ante el correspondiente juzgado permiten que las parejas que se separan de mutuo acuerdo se ahorren hasta un 50%».

Desde Separación Responsable apuntan que lo deseable sería que todas las parejas, llegado el momento de romper, lo hicieran por mutuo acuerdo, porque la experiencia demuestra que «con un adecuado acompañamiento emocional y psicológico, es más sencillo llegar a acuerdos satisfactorios, lográndose en la mayoría de los casos una mejora en la autoestima y un incremento en el bienestar personal».

Para Miriam López Maqueda, abogada especializada en la gestión legal y emocional de los procesos de separación, «la familia no se rompe; se transforma». «Cuando una pareja termina con su relación afectiva —añade Ana Escobar— y decide enfocar su separación como una transformación, y no como una ruptura, el nuevo modelo familiar es más enriquecedor y equilibrado, tanto para los adultos como para sus hijos».

El 80% de las parejas que han pasado por el despacho de Separación Responsable han logrado mejorar el clima de respeto hacia el otro progenitor, «lo que supone un dato muy relevante de cara al bienestar psicológico de los hijos y un cambio cualitativo ante el proceso de divorcio».

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