Concentración celebrada esta miércoles en la Plaza del Ayuntamiento de Cáseda (Navarra) en repulsa por el asesinato en un tiroteo de tres personas, un padre y dos de sus hijos, en una reyerta entre dos familias
Concentración celebrada esta miércoles en la Plaza del Ayuntamiento de Cáseda (Navarra) en repulsa por el asesinato en un tiroteo de tres personas, un padre y dos de sus hijos, en una reyerta entre dos familias - EFE/ Jesús Diges

Asociaciones gitanas piden que se desvinculen los sucesos de Cáseda del origen étnico de los implicados

Consideran que se utilizan prejuicios muy enquistados en la sociedad

PAMPLONAActualizado:

«Hay que buscar en la persona, no en los gitanos». Con esta premisa, el coordinador de la Federación de Asociaciones Gitanas de Navarra Gaz Kaló, Ricardo Hernández, ha rechazado hoy el énfasis que se pone en el origen étnico de los implicados en el crimen de Cáseda que el pasado martes provocó la muerte de un padre y dos de sus hijos.

El hombre que disparó en Cáseda tenía en la cabeza algo que no iba bien, «pero nada tenía que ver con el hecho de que fuera gitano», asegura Hernández. «No hay nada en la cultura gitana que diga que ante una separación o cualquier otra situación haya que matar a uno, a dos o a tres». Ricardo Hernández apunta que en Navarra hay alrededor de 8.000 gitanos y gitanas, «y como en el resto de los ciudadanos hay discusiones, hay mediaciones y no pasa nada». Por eso considera que «con el pueblo gitano los prejuicios se ahondan mucho más, cuando pasa algo la repercusión se triplica».

La misma consideración apunta al hecho de que la familia de los presuntos homicidas hayan huido de sus casas. «Vamos a imaginarnos que en dos familias no gitanas de Cáseda pasa esto mismo ¿Se quedarían tranquilamente en el pueblo como si no hubiese pasado nada?», apunta Ricardo Hernández.

Evitar estereotipos

Por eso, desde Gaz Kaló han elaborado un decálogo con recomendaciones para el buen trato de la comunidad gitana en los medios de comunicación. Entre otras cuestiones, aconsejan «No hacer de la anécdota la información. Evitar las generalizaciones y la simplificación para no caer en maniqueísmos. Evitar los rumores y estereotipos negativos. Evitar la confusión entre cultura gitana y cultura de la marginalidad, de la pobreza, o la exclusión social. Los medios de comunicación deberían proporcionar un mayor espacio para la expresión de opiniones gitanas».

Se trata, en definitiva de cumplir el artículo 7 del Código Deontológico Periodístico: «El periodista extremará su celo profesional en el respeto a los derechos de los más débiles y los discriminados. Por ello, debe mantener una especial sensibilidad en los casos de informaciones u opiniones de contenido eventualmente discriminatorio o susceptibles de incitar a la violencia o a prácticas humanas degradantes. a) Debe, por ello, abstenerse de aludir, de modo despectivo o con prejuicios a la raza, color, religión, origen social o sexo de una persona o cualquier enfermedad o discapacidad física o mental que padezca. b) Debe también abstenerse de publicar tales datos, salvo que guarden relación directa con la información publicada».