Rocío Monasterio, candidta de Vox
Rocío Monasterio, candidta de Vox - JAIME GARCÍA

La presión de Vox por gestionar 2.500 millones enreda más la negociación

El ambiente se crispó ante la posibilidad de un acercamiento entre PSOE y Cuidadanos, que ambos partidos desminitieron

MADRIDActualizado:

Una nueva sombra se cierne sobre la negociación del Gobierno de la Comunidad de Madrid: el deseo de Vox de formar parte del futuro Ejecutivo autonómico de forma «proporcional» a sus resultados. Esto supondría, atendiendo a los votos obtenidos, poder gestionar al menos unos 2.500 millones de euros del presupuesto regional. Ciudadanos no quiere ni oír hablar de ello, y la presión de Vox ha tensado la relación con el PP hasta límites insospechados sólo 24 horas antes.

Cuando la votación para la composición de la Mesa de la Asamblea parecía presagiar un camino cómodo hacia el pacto de gobernabilidad en el bloque conservador, el anuncio de Rocío Monasterio de que había un pacto firmado con el PP que prometía su entrada en el Gobierno ha provocado un cataclismo cuyas consecuencias aún están por concretarse.

Monasterio lo explicaba: tras dos semanas «tendiendo la mano», llegó el día de la constitución de la Asamblea sin nada cerrado, «así que me fui a ver a Aguado a las 10 y le presenté mi propuesta». Él no quiso ni acabar de leerla. Luego se la presentó a Díaz Ayuso, que la firmó. A partir de ahí empiezan las matizaciones: Vox afirma que es un preacuerdo por desarrollar, en el que se acepta darles posiciones y presupuesto para poder ejecutar sus políticas, según la proporcionalidad obtenida en las urnas.

«Ni entes ni entos»

Esto supondría que Vox tendría acceso a algo más del 10 por ciento del presupuesto regional, unos 2.500 millones de euros como mínimo. La puntualización del PP indica que el acuerdo firmado era algo «descafeinado»: en él no se hablaba de consejerías sino de «entes», e insisten en que Vox no entrará en «las estructuras del gobierno». Pero entes públicos son, por ejemplo, Metro, el Canal de Isabel II o Telemadrid, y sería difícil convencer a alguien de que dirigir estos espacios no es estar en el gobierno. Cs, por su parte, no quiere ni oír hablar de coincidir con Vox en un Ejecutivo: «Ni entes ni entos», cortaba muy gráficamente Ignacio Aguado, candidato de Cs.

La tirantez era evidente entre los tres posibles socios. Monasterio se presentó a las 9 de la mañana en su despacho de la Asamblea y allí se quedó esperando a que «alguien me llame para negociar, a tres o a dos, me da igual». En Ciudadanos afirmaban que no tenían «absolutamente nada que hablar con ellos», y tampoco habían tenido o recibido llamadas del PP. El «parón» negociador parece un intento de dejar que Vox se cueza en su propia salsa. Pero a esta formación no parece convencerle la cocina creativa.

Los nervios crecieron cuando comenzó a correr la especie de que PSOE y Ciudadanos iban a tener un acercamiento, que habría sido frenado desde la dirección nacional de la formación naranja. Algo que desmintieron desde los dos partidos. Incluso, Gabilondo y Aguado -que se cruzaron en los pasillos de la Asamblea cuando ambos atendían a los medios- bromearon sobre ese posible encuentro común del que ambos decían no saber nada.

«Lo haremos»

Mientras, la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, asistía atónita a los acontecimientos y manifestaba su opinión vía Twitter: la región «se juega mucho» con el futuro Gobierno; por eso concluía, «nos ruegan que nos pongamos de acuerdo. Y lo haremos».

Desde el equipo negociador del PP no se explican el viraje dado por la situación, que achacan el cambio de criterio de Vox: «En las primeras reuniones no tenían interés de entrar en el gobierno, ni en la Mesa». El acuerdo presentado -y firmado por ellos- y, sobre todo, el hecho de hacerlo público, ha supuesto «dinamitarlo todo», se lamentan. Incluso los coletazos de este desencuentro podrían llegar hasta el Ayuntamiento de Madrid, temen. En el PSOE desconfían: «Nuestra impresión es que aquí está todo hecho, y esto es un teatrillo entre ellos» para tratar de «explicar el pacto a tres» que tanto incomoda a Cs.