Ignacio González: el muñidor de Aguirre
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Ignacio González: el muñidor de Aguirre

El futuro presidente es el único miembro del Ejecutivo madrileño que aterrizó con ella en 2003 y que todavía sigue en el Consejo de Gobierno

miguel oliver
madrid Actualizado:

Meticuloso, perfeccionista, dialogante y hábil negociador. Ignacio González (Madrid, 1960) lleva toda una vida con Esperanza Aguirre. Sería fácil definirlo como su sombra, pero en realidad es más que eso. El «número dos» del Gobierno madrileño ha seguido los pasos de la presidenta por el Ayuntamiento de Madrid, el Ministerio de Educación y Cultura, y ahora —y desde hace ocho años— en la Comunidad. Es el único miembro del Ejecutivo madrileño que aterrizó con ella en 2003 y que todavía sigue en el Consejo de Gobierno.

Casi una década después, González se ha convertido en una figura imprescindible para entender el día a día en la Real Casa de Correos. Es el «kilómetro cero» de toda la estrategia del Gobierno regional, pero también del PP madrileño. No en vano, González fue el cerebro que impulsó la última gran reforma dentro del partido a pocos meses de las últimas elecciones autonómicas. Un cambio que favoreció que los populares obtuvieran los mejores resultados en toda su historia y que la «marea azul» se extendiera a municipios poco antes impensables como Getafe, Leganés, Alcorcón o Collado Villalba.

González es el gran «muñidor» de la política de Esperanza Aguirre. Un profundo conocedor de las «cañerías» del Gobierno regional. En la Puerta del Sol se le conoce como «el hombre que se lo lee todo». Y es que no hay un papel que acabe en el despacho de la presidenta que no haya pasado antes por sus manos. «Ya le puedes pasar un bodrio, o un documento farragoso, que se lo empapa hasta que lo entiende», comenta un exmiembro del Ejecutivo madrileño.

Ignacio González es un hombre que se maneja mejor en los espacios cortos. Un gran desconocido para el público en general y que, en cierta manera, se ha cansado ya de dar la imagen del político «maquiavélico» que mueve en la sombra los hilos de la Comunidad de Madrid.

Es tímido en apariencia, pero un profundo conocer de los entresijos de la política madrileña y, también nacional. Tal vez por ello ha salido siempre favorecido en todos los cambios de Gobierno que ha impulsado Aguirre.

A su cargo como vicepresidente, suma ahora la de secretario general del PP de Madrid. A eso, hay que añadir sus cargos de presidente del Canal de Isabel II, así como del Consejo de Asuntos Taurinos. Con su afición a los toros demuestra que está dispuesto a lidiar con todo lo que venga. Ha demostrado que tiene cuerda para rato. Incluso para dar un paso al frente más allá de 2015. Aunque para eso todavía queda mucho.