Ángel Garrido, presidente regional, en el último pleno de la legislatura en la Asamblea
Ángel Garrido, presidente regional, en el último pleno de la legislatura en la Asamblea - JAIME GARCÍA

La Asamblea se cierra mirando a las urnas

Garrido confía en que «quienes representan la confrontacióntengan el menor espacio»

MADRIDActualizado:

Como dijo Ángel Gabilondo, portavoz del PSOE, los edificios tienen aroma, un perfume conformado por las palabras dichas en ellos. La Asamblea madrileña de Vallecas, que durante tantas jornadas ha olido a bronca, ayer tenía una fragancia distinta: una mezcla de nostalgia por el pasado que probablemente nunca volverá, y de incertidumbre –entre las tópicas mariposas de unos y el vértigo de otros– a las puertas de una realidad que sin duda será diferente. El buen tono marcó la despedida, donde el mensaje de fondo lo lanzó el presidente, Ángel Garrido: «Confío en que quienes representan la negación, la división y la confrontación tengan el menor espacio en esta Asamblea» tras el 26-M.

Durante cuatro años, el parlamento madrileño ha sido el espacio de confrontación al que llegaron los diputados de Ciudadanos «sin saber qué era una PNL» (proposición no de ley), como reconocía el portavoz del grupo Ignacio Aguado, y los también bisoños –entonces– de Podemos, en su primera incursión en esta institución. Y donde los de PSOE y PP vieron roto el «statu quo» mantenido durante años.

A lo largo de la legislatura, allí se han aprobado leyes tan importantes como la de LGTBIfobia o se ha dado carta de naturaleza al acuerdo entre administraciones para poner fin a la Cañada Real. Otras no han salido adelante: ni la Ley de Suelo ni la de Farmacia, entre muchas. Ayer mismo, el último punto del último pleno –extraordinario– llevaba la aprobación definitiva de una Ley de Transparencia, de acceso a la información pública y de participación, a la que la luz verde de la oposición le llegaba tarde: se aplicará a partir del 1 de enero de 2020, si no lo para la próxima Asamblea que salga de las urnas.

Adiós a Van Halen

Pero ayer fue, sobre todo, el día de las despedidas, de los abrazos y los «selfies». Muchos saben que no coincidirán de nuevo; otros ignoran qué será de su futuro, pendiente primero de las directrices de los respectivos partidos y más tarde de la decisión de los ciudadanos en las urnas. Entre los que dejan la política, el diputado Juan van Halen, un histórico de la casa, con 32 años de servicio público a la espalda. Otros que dejan la política son Bartolomé González (PP), y también se marcha de la Asamblea Miguel Ongil (Podemos).

Gabilondo, saludando a Ignacio Aguado en el último pleno de la Asamblea
Gabilondo, saludando a Ignacio Aguado en el último pleno de la Asamblea - JAIME GARCÍA

El presidente Ángel Garrido manifestó su deseo para el próximo mandato: que no triunfen los que hacen «propuestas más desde las vísceras que desde la razón», porque «hay tiempso que no merecen que estemos a su altura». Un anhelo tan compartido que con él se ganó el aplauso de todos los grupos políticos, en una uannimidad más valiosa aún por lo infrecuente.

La inclusión del presidente en otra lista electoral hará que el mandato acabe con un tercer titular del cargo

El presidente Garrido se definió como un entusiasta del consenso como «consustancial al ejercicio de la política», e hizo alusión a los extraños caminos que le han llevado a su actual responsabilidad. Claro que si él fue el segundo presidente de la legislatura por la dimisión de Cifuentes, muy pronto habrá un tercer ocupante de ese cargo: Pedro Rollán, dado que tanto si Garrido es incluido en las listas del Congreso o el Senado como si lo es en las de las elecciones europeas, deberá abandonar antes la Presidencia regional.

Garrido mostró su agradecimiento al portavoz del PP, Enrique Ossorio, por su «ayuda absolutamente imprescindible para mí y mi gobierno»; a Ángel Gabilondo, «muy generoso con el adversario», y a la actual portavoz de Podemos, Clara Serra y su primer antecesor, José Manuel López. Y, por supuesto, al portavoz de Cs, Ignacio Aguado, con el que ha negociado mucho y, ya se sabe, el roce hace el cariño.

«Disentir sin descalificar»

Ángel Gabilondo (PSOE) hizo también una apología de la tolerancia y el respeto, afirmando que, como él ha demostrado a diario, «se puede disentir sin descalificar».

Clara Serra, portavoz de Podemos, haciendo un «selfie» con otros compañeros
Clara Serra, portavoz de Podemos, haciendo un «selfie» con otros compañeros - JAIME GARCÍA

El portavoz de Ciudadanos, Ignacio Aguado, socio de investidura del PP, aseguró que tanto él como su grupo se llevan de esta agitada legislatura «todo un máster» en política. Clara Serra, la portavoz de Podemos, agradeció a todos los servicios de la Cámara, sin olvidar las limpiadoras o el personal de seguridad, su labor, ni a su antecesora en el puesto, Lorena Ruiz-Huerta.

Enrique Ossorio, el jefe del grupo parlamentario popular, destacó que «pese a las discusiones, entre nosotros siempre ha habido una gran cordialidad», en medio de una legislatura «complicada y difícil». Hasta Paloma Adrados, la presidenta de la Cámara, endulzó el tono para acabar un mandato marcado, dijo, por «el respeto».