El presidente de la Xunta y líder del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, este sábado en Santiago
El presidente de la Xunta y líder del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, este sábado en Santiago - EFE
PRESENTACIÓN DE CANDIDATOS

El PPdeG luce músculo local y alerta contra los partidos que buscan «copiar» su modelo

Feijóo: «Además de decir Viva Galicia oViva España, hay que gobernar»

SantiagoActualizado:

Demostración de músculo en modo precampaña. El PPdeG colgó el cartel de completo en el Palacio de Congresos de Santiago, donde celebró la presentación oficial de los más de trescientos candidatos municipales y donde se reivindicó como la «potente» organización de la que cuelgan galones como la gestión, la capacidad para responder en momentos difíciles, y ahora, la fuerza suficiente para amurallar a los rivales, sobre todo los que llegan por la derecha. Muchos de los mensajes pronunciados este sábado por Alberto Núñez Feijóo fueron en esa dirección. Llamadas a proclamarse como el partido de la «Galicia auténtica» frente a quienes quieren «imponer» sus ideas y avisos ante las marcas de nuevo cuño que intentan «copiar» el modelo del PPdeG sin proponer alternativa, o en el peor de los casos, apostando por embarrar el debate. «No es que no nos entiendan –enfatizó— es que Galicia no les importa nada. Les importa un pimiento sin saber sin son de Arnoia o dónde está Padrón. Galicia les importa un bledo».

Hubo puesta en escena de las grandes en el mismo auditorio, talismán para el PP, en el que se ungió a Feijóo como relevo de Fraga. Pantallas gigantes, canciones de Patti Smith y Coldplay y vídeos de chanza a los Caballero o Lores que acababan con arenga al candidato. «O ellos, o tú». Pero el presidente autonómico hizo especial mención a las fuerzas que intentan achicar el espacio del PPdeG. «Todos quieren ser del Partido Popular de Galicia; todos quieren nuestros resultados», señaló, la misma semana en que se conocía el posible fichaje de José Araújo, exportavoz del Ayuntamiento de Orense, por Ciudadanos o un nuevo ataque de Vox contra la postura de los populares (y de todo el Parlamento) de activar la comisión mixta de transferencias. «Además de decir Viva España y Viva Galicia hay que saber gobernar».

Igual Galicia y España

El presidente también rechazó la falsa dicotomía entre mirar por los intereses de Galicia a costa de los de España, o viceversa. Para el de Os Peares, la mejor forma de procurar el bien del PP es «construir y trabajar» dentro de la formación en Galicia, un partido que bebe del legado de Albor, Fraga, Aznar o Rajoy —recordados ayer— y al que Feijóo ve vacunado contra «intransigentes e intolerantes». Una marca que sabe cuándo decir «sí», «no» y también «depende», segun la ocasión lo requiera, agregó. «La vida no es blanco y negro. Depende es puro sentidiño, queridos amigos».

En clave autonómica, el jefe del Gobierno gallego se abalanzó contra los socialistas que celebran unos PGE que recortan un 20% las inversiones para Galicia, contra los «líos» que siguen tensionando las costuras del rupturismo y contra un BNG que concurrirá a las europeas de la mano de Bildu y Esquerra Republicana.

Los barones

Los barones provinciales, por su parte, hicieron causa de su circunscripción y ofrecieron ejemplos del tirón electoral de la organización, que en estos momentos gobierna en 166 de 313 ayuntamientos. Diego Calvo, presidente provincial del PPdeG en La Coruña, citó los casos de Juan Alonso, alcalde de As Somozas con todos los ediles de la corporación, o el de Antonio Pereiro, regidor en Tordoia tras obtener el 72% de apoyos. Frente a ellos, contrapuso a los partidos que esconden a sus cabezas de lista hasta el último minuto y avisó al público de que la «generosidad» redunda en «pensar primero en el concello antes que en uno mismo» y en «unir el voto» antes que fragmentarlo en otras formaciones.

«No queremos estar de brazos cruzados como otros perdedores esperando a si el PP pierde apoyo», suscribió Alfonso Rueda, responsable de Pontevedra, quien homenajeó a todos aquellos que deciden «complicarse la vida» dando un paso adelante en política.

Desde la presidencia de Lugo, Elena Candia, defendió los ayuntamientos como «escuelas» de aprendizaje para conocer «lo que quiere y necesita la gente» antes de comprometerse a desalojar al PSdeG de un gobierno, el de Lugo, «que llevan defenestrando durante tres años».

El más mitinero fue Manuel Baltar. Con un discurso rabiosamente galleguista, el barón orensano recalcó además la huella de un centrismo «alejado de radicalismos» a izquierda y derecha y la de un municipalismo que en 2019, con las elecciones, se somete a su gran examen.