Cristina en la casa de sus padres, donde vive, y de la que no puede salir sin ayuda
Cristina en la casa de sus padres, donde vive, y de la que no puede salir sin ayuda - IAGO LÓPEZ
BARRERAS ARQUITECTÓNICAS

Cristina, con esclerosis: «Necesito un piso para liberar a mis padres de mí»

Esta coruñesa pide una vivienda adaptada en la que vivir de una forma autónoma

SantiagoActualizado:

Cuando tenía 25 años, a Cristina le diagnosticaron esclerosis. El primer brote de la enfermedad dio un vuelco a su vida, la de una estudiante de Filología inglesa que, de la noche a la mañana, empezó a ver su movilidad comprometida. «Al principio piensas que más o menos lo vas a remontar y que puedes volver a quedar bien, pero después te das cuenta de que cada vez recuperas menos y todo cuesta más», explica esta coruñesa durante una conversación telefónica con ABC. Quince años después, y en la barrera de los 40, Cristina pide al Ayuntamiento de la ciudad que le facilite el alquiler de una vivienda en la que ella pueda instalarse sola, para sentirse más independiente y «liberar a mis padres un poco de mí».

En la actualidad Cristina vive en el piso familiar, un quinto ubicado en la ciudad del que no puede salir si no es con la ayuda de los dos progenitores. «Hay ascensor, pero uno tiene que abrirme la puerta de arriba y el otro la de abajo, sino es imposible», relata la mujer. A estos impedimentos se suman los escalones, la estrechez de las puertas y las dimensiones del baño, por las que su silla de ruedas pasa con dificultad. Desesperada por los impedimientos pasar pisar la calle y hacer una vida normal, Cristina decidió echar mano de los medios de comunicación para denunciar su realidad, asfixiante en lo material y también en lo emocional. «Esto es muy difícil», resume esta vecina de la ciudad herculina. «Solo pido un piso sin escalones y que tenga una ducha lisa, porque lo de levantar las piernas es complicado para mí», explica. La lista de exigencias no va mucho más allá. Puertas anchas y un acceso fácil, que no suponga un obstáculo insalvable entre ella y el mundo exterior que anhela. «Quiero jubilar a mis padres, pero no hay manera. Miro en inmobiliarias, en Internet, pregunto en todas partes y nada. En el Ayuntamiento no me dicen nada, mutis» se queja después de años de búsqueda.

Le ofreció su casa

Su caso, conocido hasta el momento solo por sus vecinos, ya traspasa fronteras y otras personas en circunstancias similares han podido solidarizarse con ella. El ejemplo más llamativo fue el de un hombre de Mugardos —una localidad ubicada a unos 50 kilómetros de La Coruña— que ofreció a Cristina pasar una temporada en la vivienda que adaptó para que su mujer, fallecida recientemente de ELA. «Lo llamé, hablamos por teléfono y se lo agradecí mucho. Pero no me resuelve porque queda muy lejos, y necesito algo aquí, más cerca de mis padres», se sincera. Lejos de arrojar la toalla, Cristina se aferra a que en estos momentos «aún puedo» para pelear por una independencia que le permita «salir a la calle a hacer los recados, ir al cine, o volver a la escuela de idiomas y retomar las cosas que dejé. Cosas que son muy normales para casi cualquiera, menos para mí», desea.

Sobre la evolución de su enfermedad, la coruñesa revela que «no sé cómo estaré dentro de unos años», pero «por el momento quiero vivir un poco y dejar a mis padres que vivan un poco su vida también».