Teófilo Rodríguez, en el Hospital - ROBER SOLSONA / Vídeo: Teófilo aumenta de peso mientras espera en el Hospital de Manises una solución a su problema
Entrevista

Teo Rodríguez: «Perdí la esperanza cuando me reventó el balón gástrico»

El joven, enfermo con obesidad mórbida, advierte de que su peso no ha aumentado en las últimas semanas y que la báscula está mal tarada: «Serán unos 360 kilos»

ValenciaActualizado:

Una semana después del polémico traslado de Teófilo Rodríguez –el joven de 34 años con obesidad mórbida– en un camión de mudanzas desde el Hospital de Manises (Valencia) a Turís y su regreso al centro tras sufrir una insuficiencia respiratoria, el paciente yace en una habitación con una atención «correcta, organizada y atenta», según explican los familiares. Por ahora, sus dos médicos le controlan para perder peso durante una temporada que advierten larga, aunque el tiempo no les ha impedido pensar ya en el siguiente paso: la cirugía. Durante esta semana, la familia se reunirá con el cirujano para valorar las opciones del joven en el futuro, que actualmente cobra una pensión de 550 euros por el 79% de discapacidad.

¿Ha hecho caso siempre a los médicos a lo largo de su enfermedad?

No es el no hacerles caso, es el perder las esperanzas. Perdí las esperanzas cuando me reventó el balón gástrico hace dos años. Pesaría 260 kilos.

¿No se había planteado antes otras opciones?

Yo iba a médicos y seguía una dieta. Después me pusieron el balón. Pero cuando me reventó, hice un parón en mi vida de dos años.

¿Nunca le ha funcionado ningún tratamiento?

Nunca. Con 15 años estuve ingresado quince días en el hospital y nada. He estado ingresado muchísimas veces, no recuerdo cuántas. Y todo mal, muy mal.

¿Por qué?

Porque es muy difícil. Esto es una enfermedad. Hay que estar preparado psicológicamente para decirlo.

¿Lo estaba?

No. En este momento, sí. Me están viendo psiquiatras y estoy preparado.

¿No había pedido ayuda a profesionales hasta ahora?

No, porque perdí las esperanzas. Pero cuando quedé en cama (hace dos meses) pensé: «Esto no puede ser, hay que tratarse».

¿Cómo le cambió la vida dejar de andar hace dos meses?

Yo antes me iba a casa de mi cuñado, de mis hermanas, a cenar, a pantanos... Me divertía. Pero quedarme en una cama ha sido lo que más me ha matado.

¿Cómo lo descubrió?

Me levanté un día y no podía andar porque se me inflamó el testículo. Estuve así quince días hasta que se me deshinchó, y cuando eché a andar lo hacía a gatas muy despacito, porque se me habían hinchado mucho las piernas. Y desde ahí ya para abajo.

¿Cómo solía comer en casa?

Cuando no estaba deprimido me lo tomaba en serio y hacía la dieta de los médicos: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Y no me excedía nunca. Además no era de buen comer, ni primero ni segundo, lo normal: un platito y mi fruta y ya está.

¿Su casa está adaptada?

No, porque vivimos de alquiler. Vivíamos en Torrente, pero fuimos víctimas de la crisis y en 2010 nos quitó el piso el banco y mis padres fueron a vivir a Turís. Hace un año me independicé con mi novia, pero volví a casa de mis padres cuando dejé de caminar.

¿Se ha sentido acomplejado alguna vez?

Nunca. He recibido mucho bullying, pero lo sobrellevas, como una enfermedad y ya está. Siempre he sido muy positivo. Iba con mi novia al cine, a un bar, a cualquier sitio púbico... no me importaba.

¿Ha temido por su vida?

En el último ingreso, que tuvieron que tirar la pared para sacarme, pensé que no llegaba al hospital. Antes, no.