Jakub Jozef Orlinski, fotografiado cerca del Auditori de Barcelona
Jakub Jozef Orlinski, fotografiado cerca del Auditori de Barcelona - INÉS BAUCELLS

Jakub Jozef Orlinski «Hay mucho breakdance vocal en las coloraturas de Vivaldi y Händel»

El joven contratenor polaco, todo un fenómeno dentro y fuera de los escenarios, debuta este viernes en Barcelona

BarcelonaActualizado:

El joven contratenor polaco Jakub Jozef Orlinski debuta hoy en Barcelona de la mano del Lied Festival Victoria de los Ángeles con un recital en el Recinto Modernista de Sant Pau. Cuando los responsables del certamen contactaron con él, hace dos años, era prácticamente un perfecto desconocido. Hoy llega a la capital catalana con todas las entradas vendidas desde hace un mes, siendo un fenómeno en las redes sociales por su voz, pero también por su habilidad bailando breakdance.

–En el repertorio de hoy incluye Händel y Purcell, pero también Schubert, Reynaldo Hahn y música polaca que originalmente no está pensada para contratenor.

–Mi pianista, Michal Biel, que me acompañará en este recital, fue quien tuvo la idea de incorporar Szymanovsky en el repertorio. Son, en efecto, canciones para soprano y quedan muy bien en esa tesitura. Eso me paraba, pero al cantar una de las canciones me enamoré de ella. La reacción del público fue tan buena que decidimos ir incorporando más de estas obras al repertorio. Quiero introducir a un público más amplio el patrimonio musical polaco, más allá de Chopin.

–¿Y la idea de mezclar Barroco y contemporáneo, qué busca?

–La idea del recital es hacer un viaje, para mostrar que la voz del contratenor no es solamente para obras del Renacimiento y el Barroco, sino que podemos abordar un repertorio más amplio. Empezaré y acabaré con Händel, pero incluimos también Hahn, que es completamente diferente, pero va perfecto para la voz de contratenor. También algo de Schubert. La segunda parte es música polaca de diferentes época, incluyendo una obra contemporánea, que es algo que me gusta hacer a veces.

–Tiene usted 27 años y está muy solicitado, a punto de sacar un disco con Warner, agota localidades en Barcelona, es un fenómeno en redes sociales... ¿No da cierto vértigo ir tan deprisa?

–En realidad, mucha gente piensa que todo ha sucedido en el último año, pero mi carrera internacional empezó hace cinco o seis. Estuve mucho tiempo viajando, yendo a concursos, simplemente dando a conocer mi nombre. Pero no era bueno entonces, y no gané ninguno. En Alemania estuve trabajando en teatros durante un año y medio, y ahí decidí que quería mejorar, y me fui a Nueva York a estudiar a la Juilliard School.

–Entre los concursos que no ganó hubo uno en España…

–Sí, el Montserrat Caballé de Zaragoza [ríe]. No pasé de la primera fase. Creo que canté «Furibundo spira il vento», que no es una obra para competir en un certamen lírico. Aun así, la verdad es que fue un gran fin de semana. Nunca había estado en España, muchos amigos participaban en el concurso y me animé a acompañarlos [ríe aún más].

–Con todo, al final acabó ganando concursos importantes, como el del Metropolitan de Nueva York. ¿Son estos certámenes importantes para una carrera aún hoy en día?

–Para mí lo fueron, incluso los que no gané, porque fijarme objetivos y tener fechas límites es algo que me motiva a trabajar duro. Por eso los concursos me van bien, y además conoces a otros cantantes y a gente de la industria musical.

–Tiene miles de seguidores en Instagram y Youtube, donde uno de sus vídeos acumula más de dos millones de visitas. ¿Las redes sociales se han convertido en algo ya imprescindible?

–Uso mucho las redes sociales porque me gusta, pero sobre todo porque mi objetivo es llevar a la gente joven a las salas de conciertos, y me gusta mostrarles lo que comporta ser un cantante de ópera. No es solamente subir al escenario y cantar, sino también practicar mucho, estudiar en la biblioteca, trabajar la pronunciación, hacer entrevistas, ensayos, viajes… Y también me gusta enseñar que hago otras cosas como bailar y dar clases de breakdance. Y creo que da resultados, porque en mis conciertos veo mucha gente joven.

–¿Y después de bailar breakdance, dar un concierto de música barroca no puede parecer aburrido?

–¡En absoluto! Tengo una gran pasión por la música, y si bailo es precisamente por esa pasión. Con la voz quiero hacer audible la libertad que siento cuando bailo. ¡Hay mucho breakdance vocal en las coloraturas de Vivaldi y Händel!