José Antonio Coderch, en una imagen de archivo
José Antonio Coderch, en una imagen de archivo - ABC
ARQUITECTURA

«Gaudí dormía bajo la Sagrada Familia: Coderch en su despacho»

Un libro recupera la figura del arquitecto barcelonés a través de sus colaboradores y alumnos

MARÍA GÜELL
BARCELONAActualizado:

El Ayuntamiento de Barcelona pasó en silencio por el centenario del nacimiento de José Antonio Coderch y Sentmenat (Barcelona 1913- l’Espolla 1984), que un año más tarde celebró la tienda Mínim de Vía Augusta con la exposición «La herencia de Coderch». La muestra estaba arropada por la película «Recordando a Coderch», que dirigió Poldo Pomés, que recoge entrevistas a arquitectos y expertos que le conocieron como Rafael Moneo, Oriol Bohigas, Òscar Tusquets o Federico Correa. «Hicimos muchas entrevistas y quedó mucho material fuera del filme», destaca Pati Núñez, autora del libro «Recordando a Coderch», ejemplar que cierra ahora un largo y ancho trabajo de investigación.

Hace poco se presentó en la sala de juntas de la Escuela de Arquitectura de Barcelona. «Hemos elegido este edificio porque Coderch fue el encargado su ampliación», explica Núñez. El arquitecto Oriol Bohigas, que dirigía la escuela entonces, se sumó a la presentación: «Este proyecto coincidió con el final de la vida de Coderch; recuerdo que iba a su casa a trabajar con los planos y me recibía en la cama». Bohigas celebra la publicación de este libro pero subraya que ahora se debería escribir otro sobre su vida anecdótica.

Admiración de sus alumnos

Los testimonios de admiración al genial arquitecto se suceden en las diferentes entrevistas. Carlos Ferrater, que fue su alumno en la Escuela, filmó con su cámara varias de sus casas: «Con aquellas visitas aprendí a mirar la arquitectura, que es lo principal». Miguel Milá, que también le conoció, resume: «Me enseñó lo que yo defino como la base de mi formación como diseñador, que es conseguir emocionar con lo sencillo». Y Óscar Tusquets sentencia: «Coderch me cambió completamente».

Las voces de sus estrechos colaboradores, como Jordi Coca, nos desvelan su afición a la fotografía y cosas cotidianas de su despacho: «Cuando le conocí, él tenía una litera en su despacho y en los momentos en lo que estaba en plena ebullición en un proyecto se encerraba allí dentro y no subía a su casa ni a cenar, ni a comer, ni a desayunar, ni a dormir para no perder la concentración».

Coca hace un paralelismo entre Coderch y Gaudí: «Gaudí dormía bajo el templo de la Sagrada Familia y Coderch en su despacho». Este libro tan necesario incluye un artículo exhaustivo de Elina Vilá sobre el proyecto de La Herencia, el trabajo más innovador y visionario de Coderch, que se quedó inédito.