El candidato a la alcaldía de Barcelona, Manuel Valls, durante un acto de Cs en la pasada campaña
El candidato a la alcaldía de Barcelona, Manuel Valls, durante un acto de Cs en la pasada campaña - EFE

Barcelona, próximo gran duelo para los partidos catalanes

La victoria de ERC en las generales alimenta sus expectativas y Valls llama al cambio

Barcelona Actualizado: Guardar
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Mucho más que unas generales. Para los candidatos a la alcaldía de Barcelona, las elecciones de este pasado domingo fueron el perfecto termómetro a menos de un mes para la cita electoral en la que ellos se juegan su futuro en la administración local. Aunque se sabe que muchos cambian el voto en función de si vota para el Congreso, la Generalitat o el Ayuntamiento, lo cierto es que todas las formaciones chequearon resultados para corregir o reforzar sus planes para el 26-M.

A nadie se le escapa, sin embargo, que el panorama electoral ha cambiado: en las anteriores generales, en junio de 2016, los comunes habían ganado en Barcelona -con el 25,7% de los votos-, un año después de que el equipo de Ada Colau hubiera conseguido la alcaldía con el 25,1% de los votos. Anteayer, los barceloneses dieron el 16,37% de los votos a En Comú Podem. Capitaneada por el todavía concejal Jaume Asens, la formación que va en coalición con Podemos, se vio superada por ERC, que con el 23,12% ganó por primera vez unas generales en Barcelona, y el PSC, que remontó y pasa de cuarta a segunda fuerza, con el 22,81%.

El primer mítin, anteayer

Los alcaldables, de hecho, han tenido un segundo, pero evidente, plano en la campaña a las generales y anteayer mismo, cuando unos y otros seguían el escrutinio y valoraban el 28-A, ya empezaron a sacar la cabeza para lanzar sus primeros mensajes de campaña. Es el ejemplo de ERC, cuyo candidato Ernest Maragall cogió el micrófono tras la intervención de Gabriel Rufián, el vencedor en Cataluña, para dejar claro que «por primera vez estamos preparados para asaltar el Ayuntamiento de Barcelona». «¡Escucha, España, Barcelona es republicana! Ganamos en Barcelona y el próximo 26-M lo volveremos a hacer», clamó. Si el exsocialista ya apuntaba como uno de los posibles ganadores del 26-M, los resultados lo afianzan como uno de los mejores posicionados en la parrilla de salida.

Otro de los nombres que mejor situados veían las encuestas, con el permiso de Colau, es el de Jaume Collboni. Al PSC, su formación, también le han ido bien las cosas: ha recuperado la segunda plaza en Barcelona y ha hecho revivir la posibilidad de que la capital catalana vuelva a poder a ser un feudo socialista, como el que fue durante 32 años. La holgada victoria de Pedro Sánchez, sumada a los resultados locales, hizo que el alcaldable socialista, lejos de la prudencia, afirmara que se ve «completamente» como alcalde tras el 26-M. «Ya me veía antes de los resultados de ayer. Es evidente que hemos recuperado votos», aseguró en Betevé Ràdio, informa Ep.

También la propia alcaldesa, Ada Colau, aprovechó los resultados para realzar sus posibilidades. Aún reconociendo que los resultados no les han ido tan bien como esperaban -los comunes han perdido casi nueve puntos porcentuales de voto, respecto a junio de 2016-, la alcaldesa achacó los resultados al difícil contexto y al voto útil de muchos ciudadanos contra un tripartito de derechas. «Quedan días por delante pero somos la única garantía de gobierno de izquierdas. Hicimos el cambio hace cuatro años y lo volveremos a hacer. ¡Sí se puede!», clamó la alcaldesa en un vídeo colgado en sus redes sociales.

El futuro, en juego

Por su parte, el candidato apoyadopor Ciudadanos Manuel Valls sostuvo que las municipales del día 26 de mayo serán tan o más importantes que las elecciones generales: «Está en juego el futuro de la gran capital del sur de Europa». «El cambio es posible en Barcelona y estoy más decidido que nunca a liderar esa alternativa desde mi candidatura transversal», resaltó Valls, que pidió confianza a los barceloneses para apostar por una ciudad catalana, española y europea. «Frente al populismo y el separatismo, el próximo 26 de mayo los barceloneses tendrán la oportunidad de impulsar el cambio que la ciudad necesita».