Los candidatos, ayer en el Saló de Cent del Ayuntamiento posando para Efe
Los candidatos, ayer en el Saló de Cent del Ayuntamiento posando para Efe - Efe
ELECCIONES MUNICIPALES BARCELONA

26-M en Barcelona: Claves de una jornada electoral marcada por la incertidumbre

Guía para entender la batalla por hacerse con el Ayuntamiento de la capital catalana

Barcelona Actualizado: Guardar
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La batalla está servida. Barcelona vive hoy sus elecciones más cruciales de los últimos tiempos. Un combate en las urnas que tiene que decidir si la capital catalana sigue cuatro años más en manos del populismo de Ada Colau (BComú), si cae en las garras del independentistmo de Ernest Maragall (ERC) o si consigue capear a unos y otros y volver a encarrilarse con un gobierno constitucionalista encabezado por Jaume Collboni (PSC) o Manuel Valls (candidato independiente de Cs). Estas son las claves de la jornada electoral.

El duelo Colau-Maragall

Llegaron a la campaña tras meses de piropearse y pedirse entre ambos un gran gobierno progresista pero, al corroborarse que pueden ser las dos fuerzas ganadoras, Colau y Maragall han enfriado su relación hasta el punto de acabar la campaña, anteayer, con un crispado cara a cara que sacó a relucir sus discrepancias en torno al conflicto político catalán. Habrá que fijarse especialmente en los mensajes postelectorales que a última hora del día puedan dejar uno y otro, independientemente de lo que digan los sobres y las urnas.

El inevitable«procés»

Si Colau y Maragall apuraban discursos centrándolos en el procés, el resto de candidatos tampoco han dejado de poner el conflicto soberanista catalán en el centro de los mensajes, especialmente las formaciones constitucionalistas, conscientes de que los separatistas tienen el objetivo puesto en su ansiada república catalana. Unos y otros saben que se juegan mucho este domingo: el caramelo de Barcelona es demasiado sabroso para dejarlo escapar. Por eso será crucial ver si la ciudadanía vota en clave nacional o de ciudad.

La guerra«indepe»

El independentismo, sin embargo, ha llegado más roto que nunca a estos comicios. Si hace cuatro años el PDECat (ahora Junts per Cataluya, JpC) rozó la alcaldía y ERC quedó en un discreto lugar, con la mitad de ediles que ellos, ahora las tornas se han vuelto. Los republicanos, aunque con un exsocialista y una excomún al frente, siguen su tendencia al alza del 28-A y apuntan como la primera o segunda fuerza, mientras que JpC puede sufrir una caída y la CUP se tambalea entre resistir dentro o quedar fuera del Consistorio.

La incógnita Graupera

El escenario indepe puede quedar todavía más fracturado por el factor Jordi Graupera: el extertuliano, que pretendía conseguir una lista unitaria, no ha aparcado sus planes y, con una potente campaña en redes sociales en internet, se presenta como cuarta fuerza indepe con bastantes posibilidades para hacerse un hueco en el próximo Ayuntamiento. Graupera cuenta con el apoyo explícito de la Assemblea Nacional Catalana (ANC).

El paracaidista Valls

Tras nueve meses pisando calle, Manuel Valls es quizás el alcaldable que más campaña ha hecho. Su aterrizaje en la política municipal despertó mucha expectación, y también temor entre sus rivales en las urnas de este domingo, algunos de los cuales no han dejado de tacharlo como «el candidato de las elites». Algunas voces dicen que la campaña se le ha hecho larga y las encuestas no le son tan favorables como hace meses, pero lo cierto es que el líder arropado por Cs ha conseguido que su mensaje por Barcelona cale. Habrá que ver si su ADN francés o el conocimiento de la ciudad, para algunos insuficiente, le pasan factura o si puede conseguir ser el grupo constitucionalista más importante del Ayuntamiento.

La resurrección socialista

Durante la campaña, Jaume Collboni ha sido uno de los candidatos más sobrados. Con el viento a favor por tener a su «amigo» Pedro Sánchez al frente de La Moncloa los próximos años, está convencido de capitalizar el voto constitucionalista y que puede ser clave en el futuro gobierno municipal. Parece innegable que mejorará resultados respeto a 2015, volviendo a hacer un poco más socialista el Ayuntamiento que tantos años había tenido su formación. Con todo, queda por confirmar si no le pasará factura su anterior pacto de gobierno con Colau.

El factor Bou

El PP también se juega mucho en esta jornada del 26-M. La formación, que cayó en los resultados de las últimas elecciones generales, autonómicas y locales, podría desaparecer del Ayuntamiento de Barcelona, según algunas encuestas. Sin embargo, no será por falta de esfuerzo que consiga actas de concejales, porque la formación ha apostado por el empresario independiente Josep Bou para salvar la plaza y éste se ha gastado la suela de los zapatos, literalmente. Con discursos claros y poco políticamente correctos, se ha ganado las críticas de sus detractores independistas y populistas pero también ha sido una sorpresa para muchos constitucionalistas. Habrá que ver si esto le da buenos resultados.

Invitados sorpresa

El último mandato en Barcelona, con hasta siete formaciones con representación, ha sido uno de los más coloridos a nivel político y, por ello, uno de los más complejos en cuanto a aritmética municipal y pactos útiles. La situación todavía puede complicarse más: a la posible entrada de Graupera se le tiene que sumar la de Vox, que tras su irrupción en el Congreso de los Diputados puede dar otra campanada, o incluso la de la formación animalista Pacma, que siempre recauda un buen puñado de apoyos en la capital catalana y en más de una ocasión se ha quedado a las puertas de la casa gran. Tanto Graupera como Vox y el Pacma, así como la CUP y el PP, estarán atentos a la participación. El umbral del 5 por ciento para ellos es una dificultad, y a la vez su salvación.

¿Y la europea?

El barcelonés tiene hoy una doble urna y se desconoce si esto puede condicionar los resultados, al menos en clave indepe. Las formaciones separatistas tienen pesos fuertes como Oriol Junqueras o Carles Puigdemont en sus candidaturas europeas y, volver a este pulso, puede afectar también en las municipales. Y es que en las bases independentistas existe el convencimiento de que los buenos resultados del expresidente autonómico fugado de la Justicia pueden ser la mejor internacionalización del procés en un momento en que éste flojea y, como contraprestación, plantean dar su apoyo municipal a ERC para compensarlo. Otros, por el contrario, ven injusto penalizar tanto a Joaquim Forn, el único alcaldable encarcelado por el 1-O, y también quieren ser consecuentes y apostar por la misma formación en ambas votaciones. El voto dual en Barcelona también puede tener mucho que decir.