Mas se mofa del acento gallego y andaluz para justificar su gasto en la inmersión
Artur Mas, durante el pleno en el Parlamento catalán - INÉS BAUCELLS

Mas se mofa del acento gallego y andaluz para justificar su gasto en la inmersión

CiU pacta su programa de gobierno a varias bandas en un caótico Pleno parlamentario

MARÍA JESÚS CAÑIZARES
BARCELONA Actualizado:

Queda claro que la austeridad del gobierno de Artur Mas pasa y pasará por los recortes en los ámbitos sanitario, educativo y social. Igualmente cierto es que esa reducción del gasto público no incluye la política lingüística en general —160 millones de euros— ni la inmersión en catalán, en particular. Si cabía alguna duda, ahí queda la réplica que el presidente autonómico dio al líder de Ciutadans, Albert Rivera, cuando éste le instó de nuevo a cumplir con las sentencias judiciales que avalan el bilingüismo escolar, durante el Debate de Política General que se celebra estos días en el Parlamento catalán. Mas volvió a hacer oidos sordos, pero ésta vez sacó toda la munición identitaria.

El nacionalista, muy irónico, aseguró que todas las estadísticas educativas demuestran que «esos niños y niñas sacrificados bajo la durísima hacha de la inmersión en catalán sacan las mismas notas en castellano que los niños de Valladolid, de Burgos o Salamanca, por no hablar de Sevilla, Málaga o La Coruña, porque allí hablan el castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende. A veces no se les acaba de entender del todo».

Eso ocurría el miércoles, cuando el presidente catalán desgranó un programa electoral cargado de referentes soberanistas y que la presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho, calificó de «agenda separatista». Pero ayer, Artur Mas, recurría de nuevo a la geometría variable para pactar sus propuestas. Así, los nacionalistas se aliaron con ERC para defender el concierto económico y una consulta popular que así lo ratifique sin autorización del Gobierno, al tiempo que acordaban con PP una resolución sobre crecimiento económico y creación de empleo.

Este esfuerzo de negociación multilateral se vio empañado por una cuestión de forma, pues la decisión de la presidenta de la Cámara catalana, Núria de Gispert, de votar por separado cada punto de las casi 300 resoluciones presentadas por los grupos parlamentarios, convirtió la sesión en un caos: en diez minutos sólo se pudieron votar cinco propuestas, después de varias interrupciones. De Gispert, que había ordenado este sistema a petición del diputado de Solidaritat per la Independència Alfons López Tena, aplazó la votación hasta hoy.

No obstante, los grupos hicieron públicas sus posiciones. CiU y ERC, que en los últimos días han intercambiado guiños de complicidad coincidiendo con el nuevo liderazgo de los republicanos, se han puesto de acuerdo en defender un concierto económico para Cataluña, sin esperar a que finalicen los trabajos que se llevan a cabo en la Cámara catalana y sin pedir permiso al Gobierno español. Para ello, se pretende modificar la Ley de Consultas Populares. A esa resolución —la única que pudo aprobarse ayer— se sumó ICV y el diputado del grupo mixto Joan Laporta.

Inmersión lingüística

Nacionalistas y republicanos, junto a PSC e ICV, han consensuado una resolución en defensa del modelo de inmersión lingüística en catalán cuestionada por los tribunales. PP y C's, votaron en contra y, a su vez, se quedan solos en sus propuestas de hacer cumplir las sentencias judiciales. Ambas formaciones, junto a PSC, ICV y ERC, acordaron instar al gobierno de Artur Mas a presentar su proyecto de ley de presupuestos para 2012 antes del 10 de octubre, tal como establece la Ley de Finanzas de Cataluña, y no después de las elecciones generales del 20 de noviembre.