Inés Arrimadas, durante un acto electoral
Inés Arrimadas, durante un acto electoral - EFE

Elecciones CataluñaCampaña 21-D, primera semana: todo por escribir

El avance de Puigdemont sobre Junqueras, la posibilidad de que Arrimadas gane y el ascenso del PSC, claves

BARCELONAActualizado:

Nadie sabe nada. Quizás como en ninguna otra convocatoria electoral, el resultado de los comicios del día 21 esimposibles de anticipar. Transcurrida la primera señana de campaña, lo que se señalaba como una victoria segura de ERC ya no es tal; la posibilidad de que Ciudadanos gane en votos, y hasta en escaños, ya no se descarta; un PSC hasta hace unos meses con pocas expectativas aspira a colarse entre los grandes... Preguntas abiertas y, por contra, una única certeza: se adivina una investidura imposible ante la configuración, previsible, de dos bloques (constitucionalista y secesionista) ninguno de los cuales con suficiente peso para superar la barrera de los 68 diputados de la mayoría absoluta. Transcurrida una semana de campaña, todo está por escribir.

Junts per Catalunya. La lista del presidente "exiliado" está yendo de menos a más. Orillando las siglas del PDECat, Carles Puigdemont y su séquito han planteado una campaña en clave "presidencialista" que, según los sondeos, está convenciendo a parte del independentismo. Desde Bruselas el equipo de campaña especula ya con una victoria que hace unas semanas se consideraba imposible. Reclamando la "legitimidad" de la presidencia, Puigdemont ha logrado, de nuevo, dar un revés a ERC.

Esquerra Republicana. Con Oriol Junqueras en la prisión de Estremera, la campaña de ERC sigue la tendencia inversa a la de Puigdemont, de más a menos. Ante el pinchazo de Marta Rovira como "sucesora" de Junqueras y la imposibilidad de éste de participar de manera activa en campaña (a diferencia de Puigdemont, aunque esté en Bruselas), los republicanos ven cómo la capacidad de arrastre y la mística resistencialista de JpC está arruinando sus expectativas.

CUP. Los antisistema aspiran, de nuevo, a ser el elemento desequilibrador. Su campaña, polarizada en el campo indepedentista por el duelo Puigdemont/Junqueras, está siendo de perfil más bien bajo. Ya han anticipado sus condiciones para apoyar un nuevo frente independentista: un regreso a la unilateralidad y a la ruptura sin paliativos que resulta difícil que el resto de partidos secesionistas pudiese apoyar tras el fracaso de la vía DUI del 27 de octubre.

Catalunya en Comú. Desdibujados en un escenario de bloques, la postura equidistante lleva a los "comunes" a no remontar. Tras haber ganado por dos veces las últimas generales, Catalunya en Comú-Podem ya solo aspira, no es poco, a que su pobre resultado les permita ser decisivos, rompiendo el equilibrio de bloques. Xavier Domènech ya ha anticipado que no apoyarán al constitucionalismo, como tampoco al independentismo si no renuncian a la unilateralidad y regresan al mínimo común de la demanda de referéndum.

PSC. Como las del PDECat y Ciudadanos, la lista del PSC es la otra emergente en esta campaña. Miquel Iceta, hábil, ha sabido centrar el debate en la posibilidad de que él sea presidente ante el escenario de vetos cruzados que se prevé el día 22. Su capacidad para presentar una candidatura que aglutine el catalanismo moderado (sumando a los ex de UDC) junto a una propuesta reformista de la Constitución llevan al PSC a creer en algo sobre el papel imposible: aspirar a gobernar.

Partido Popular. Los populares, con Xavier García Albiol al frente, a los que las encuestas castigan hundiéndoles en último puesto por detrás de la CUP y siete escaños, según el CIS, se aferran a Rajoy y el 155 como su principal baza electoral. El presidente intenta explotar que ha sido él quien “ha frenado en seco” el proceso Independentista y ha devuelto la “normalidad” a Cataluña. Por eso el viernes en Lérida apeló al “voto útil” frente a un PSC al que ve abierto a “cambalaches” con el soberanismo y un Ciudadanos sin experiencia de gestión. Pero en estos primeros días de campaña los populares no logran capitalizar la intervención del Gobierno en Cataluña. Según el CIS, uno de cada dos votantes que apoyaron en 2015 a Xavier García Albiol se irán ahora con Inés Arrimadas. El gran objetivo del PP en los días que faltan hasta el 21-D es ganarle a las encuestas y remontar desde abajo.

Ciudadanos. Se han estrenado en la campaña con la moral por las nubes después de ver como varios sondeos les confirman como una alternativa seria a ser primera fuerza en Cataluña. El partido de Albert Rivera ha hecho este fin de semana una demostración de fuerzas con dos mítines que superaban los 1.200 militantes, el triple de lo que mueve Rajoy en cada acto del PP en Cataluña. El mensaje de Inés Arrimadas es que ellos representan la ola de protesta de la “mayoría constitucionalista” que se ha visibilizado en Cataluña desde octubre. Su discurso en esta primera semana de campaña ha ido en doble: el cambio para acabar con la pesadilla separatista está a la alcance de la mano y que ellos no defraudarán al electorado constitucionalista, acostumbrado a ver cómo PSC y PP han terminado plegándose a pactar con los nacionalistas.