Matt Dillon, este sábado en Valladolid
Matt Dillon, este sábado en Valladolid - F. BLANCO

Matt Dillon: «¿Hollywood? No es un mal sitio del todo para vivir»

El actor recibe la Espiga de Honor de la Seminci en el arranque del festival

VALLADOLIDActualizado:

Matt Dillon copó este sábado gran parte del protagonismo de la inauguración de la 63 edición del Festival Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). El protagonista de películas emblemáticas como «Rebeldes», «La ley de la calle» o «Drugstore cowboy» recibía anoche la Espiga de Honor del certamen horas después de compartir un encuentro con los medios de comunicación en los que demostró su carisma y un sentido del humor bastante alejado de alguno de los papeles que ha interpretado en su carrera, especialmente del asesino en serie «más malvado que he conocido», al que da vida en «La casa de Jack», la última película del siempre polémico Lars Von Trier, y que llegará en febrero a las pantallas españolas. Al controvertido director danés le definió como uno de los realizadores «más top» con el que ha trabajado -ha estado a las órdenes de Francis Ford Coppola y Gus Van Sant, entre otros-: «Es un tipo brillante. La gente habla de él como si fuera un tirano, pero es alguien encantador y muy creativo», aunque «no se por qué me eligió a mí para hacer un papel en el que mato a 66 personas», bromea.

Reacio a las etiquetas, tiró de nuevo de ironía al ser preguntado por la «meca» del cine: «¿Hollywood? Está bien. No es un mal sitio para estar y vivir». Ya más en serio, reconoció que, «al no ser populista», le importa más «la calidad» de los proyectos que la fama y afirmó que «nunca me ha gustado la parte más comercial del cine, el gran negocio, y quizás por eso a veces me aíslan». En todo caso, aunque trabajar en un filme que triunfa «es genial», aseguró que «sentarte a ver la película que has hecho, como me pidió Von Trier agarrándome del hombro, y sentirte orgulloso de tu trabajo, es algo incomparable».

El actor, que también protagoniza junto a Nick Nolte la película de clausura de la Seminci («Head full of honey»), no quiso elegir a un director -«he trabajado con algunos muy buenos y otros no tanto»- ni un papel concreto, y añadió que su reto en cada trabajo es «crear una cierta verdad» y su mayor «don» es «poder meterme en la piel de otras personas».

Vacío de liderazgos

Cuestionado indirectamente sobre la presidencia de Donald Trump, señaló, sin entrar en demasiadas explicaciones, que «no le gusta», pero lo que más le preocupa es que «hay un vacío de liderazgos. Necesitamos personas que se levanten para cambiar el mundo». Dillon fue más explícito, en cambio, a la hora de criticar «la hipersensibilidad» de la juventud actual hasta el punto de que existe «una especie de censura que te impide decir ciertas cosas para evitar que se ofendan». «Son más cultos que antes, pero les falta experiencia en el mundo», sentenció.