Guillermo Garabito - La sombra de mis pasos

Adopta un ministro

«La precampaña del PSOE, con sus listas a cara cruz, es un aluvión de ministros con mapas buscando a ver a dónde se tienen que ir a vender soflamas»

Guillermo Garabito
Actualizado:

Lo mejor de la nueva política es eso de que a uno le manden a destinos exóticos durante la campaña electoral. Que lo manden de viaje a descubrir tierras extrañas y desconocidas hasta la fecha como si fuera un explorador adentrándose en la selva, que para el PSOE es todo lo que hay más allá de Pedro Sánchez y de La Moncloa.

La precampaña del PSOE, con sus listas a cara cruz, es un aluvión de ministros con mapas buscando a ver a dónde se tienen que ir a vender soflamas. «¿Pero que León existe de verdad? ¡Yo pensé que aquello era sólo un reino mitológico, oye!». Y la misma escena se repetirá estos días con otras circunscripciones. Preguntándose si más allá del Congreso de los Diputados habrá civilización y hasta dónde van a tener que partir para revalidar el escaño. Es lo que tienen estas listas repletas de cuneros antojo de Pedro Sánchez. Pedro I, «el Guapo», al que estuvo apunto de revelársele el partido -otra vez- por su despotismo electoral. Ya se sabe que los monarcas y dirigentes españoles siempre tuvieron gusto por las empresas para descubrir nuevas tierras.

El antojo de poner de cabeza de listas a sus ministros en lugares por los que no han pisado siquiera antes me hace pensar en grandes escenas hogareñas estos días. Futuros diputados del PSOE despidiéndose en su casa como si Sánchez les hubiera reclutado igual que Ernest Sackelton propuso su viaje en el «Times», pero con algunas modificaciones claro. «Se buscan hombres (y mujeres) para un viaje peligroso. Sueldo bien. Frío extremo… Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y un escaño en caso de éxito. Fdo: Pedro Sánchez».

Sólo así se entienden situaciones tan absurdas como la de ayer con Margarita Robles de visita por Ávila -que primero iba a ser cabeza de lista por León-. Me río yo de Magallanes. Fue a pedir el voto como quien no sabe en qué pueblo le toca torear hoy… Lo más pegado políticamente al lugar que dijo fue que el proyecto para Ávila es el proyecto para España. Menos mal que no la ha tocado a la ministra ser cabeza de lista por Guipúzcoa o por Gerona. Habría sido gracioso ver la firmeza de una ministra del PSOE defendiendo que el proyecto para Cataluña o País Vasco es el mismo que para el resto de España.

Únicamente le faltó ganarse al electorado demostrando su interés por su nueva tierra de acogida diciendo que tomaría nota de la muralla de Ávila como sistema en materia de Defensa. ¿Qué otra cosa se puede decir a fin de cuentas de una tierra que no es la tuya? Si la circunscripción, entienda el lector, es lo de menos. Lo importante es lograr seguir en Madrid cuatro años más..

Guillermo GarabitoGuillermo Garabito