Antonio Mateos, persidente de la Academia de Cultura Gastronómica de Castilla-La Mancha
Antonio Mateos, persidente de la Academia de Cultura Gastronómica de Castilla-La Mancha - A. Pérez Herrera

«Es necesario que la Academia de Cultura Gastronómica la forme gente independiente»

El profesor de la UCLM Antonio Mateos, doctor en Biología y profesor de Didáctica de las Ciencias Experimentales, preside desde junio esta nueva institución

Toledo Actualizado: Guardar
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El profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) Antonio Mateos, doctor en Biología y profesor titular del área de Didáctica de las Ciencias Experimentales en la Facultad de Educación de Toledo, preside desde junio la nueva Academia de Cultura Gastronómica de Castilla-La Mancha. Constituida recientemente sin ánimo de lucro, la institución está integrada por diez mujeres y cinco hombres sin vinculación directa con el sector agroalimentario y cuenta entre sus miembros con varios profesores universitarios.

No sé si ya se puede hablar de la Academia de Cultura Gastronómica de Castilla-La Mancha a las claras.

Estaba funcionando ya antes, pero ahora se ha refrendado, desde el punto de vista legal, todo lo que Rafael Ansón como presidente de la Real Academia Española de Gastronomía y el resto de organismos autonómicos han avalado desde el inicio.

¿Qué supone esto? ¿Cuál es la función de este organismo?

La Academia de Cultura Gastronómica de Castilla-La Mancha es la única que representa exclusivamente a la región dentro de la Real Academia Española de Gastronomía. Mientras que en cada comunidad autónoma tienen una academia, en el caso de nuestra región existen dos —la otra es la Academia de Gastronomía de Castilla-La Mancha—, pero solo la que yo represento como presidente está refrendada y aceptada legalmente.

No sé si ha habido alguna polémica con la Academia de Gastronomía de Castilla-La Mancha. Pero, en cualquier caso, ¿pueden convivir ambas organizaciones?

En el asunto de la polémica no entramos. Desde el inicio tenemos el mandato y la petición directa tanto de Rafael Ansón como de Carlos Falcó —presidente de honor de la Academia de Cultura Gastronómica de Castilla-La Mancha— de crear una institución que actuara de forma independiente y activa en todo lo que tenga que ver con la gastronomía y, todavía más importante, en la cultura gastronómica. Por ello, nosotros hemos recibido el mandato con mucho honor y, en ese momento, nos comprometimos a crear una academia formada exclusivamente por personalidades independientes y sin una vinculación directa con empresas agroalimentarias, ni que fueran cocineros con restaurantes en activo.

En cualquier caso, ¿considera normal que la Academia de Gastronomía de Castilla-La Mancha no funcionase ni ejerciera como tal?

No tengo valoración sobre este hecho pero, en cualquier caso, la consideramos como una asociación gastronómica más, muy respetable, pero no vamos a entrar a valorar lo que han hecho ni lo que van a hacer en ese organismo. Nosotros tenemos nuestra propia línea de actuación y, en este sentido, somos la única que representa a Castilla-La Mancha a nivel nacional.

Antonio Mateos, en su despacho de la Facultad de Educación de Toledo
Antonio Mateos, en su despacho de la Facultad de Educación de Toledo - A. Pérez Herrera

Al contrario de lo que ocurre con la otra academia, ¿considera bueno que la institución que usted preside esté compuesta por académicos ajenos al sector hostelero?

Creemos que es muy importante y, además, necesario desde nuestro punto de vista, ya que estamos en unos momentos en los que la transparencia y la independencia son fundamentales. Por eso, creemos que personas no vinculadas a la gastronomía de Castilla-La Mancha pueden hacer una labor interesante. Cada uno de los académicos de la institución va a representar a sus respectivas provincias sin que tengan una relación directa o indirecta con ninguna empresa agroalimentaria o establecimientos hosteleros. Esto da un valor añadido a nuestra academia, aunque respetamos lo que hagan otros.

¿Quién conforma su academia?

Desde el 20 de abril de 2018, que es cuando la constituimos oficialmente en la Universidad de Castilla-La Mancha con el aval de Rafael Ansón y Carlos Falcó, contando también con el apoyo importante del rector de la UCLM, Miguel Ángel Collado, la academia está formada por un 65% de mujeres, que es mayoría dentro de los 15 académicos que la conforman. Entre los perfiles de los integrantes de la institución encontramos profesores universitarios, periodistas, empresarios de fuera del sector, profesores de hostelería, nutricionistas, enfermeras y abogados que tienen como hilo conductor el amor por su provincia y por Castilla-La Mancha, y el interés máximo por la gastronomía.

¿Cuáles son los principales retos que se marcan?

En primer lugar, consolidar la institución a través de una nueva imagen, de una página web y un logotipo. Y, por otro lado, fortalecerla en el interior y en el exterior, conviviendo con el resto de presidentes de las academias gastronómicas de otras comunidades autónomas. Para ello, existen reuniones de forma permanente y actividades conjuntas con la Real Academia Española de Gastronomía en las que defenderemos los intereses de Castilla-La Mancha. Y, por último, también nos reuniremos con todos los agentes involucrados en la cultura gastronómica para escucharles y decidir cuál es el mejor camino para la gastronomía castellano-manchega.

¿Goza de buena salud la gastronomía castellano-manchega?

Consideramos, en general, que tenemos una gastronomía cimentada en productos de primera categoría, como vinos y quesos, pero hay que saber venderlos mejor. Tendríamos que hacernos una serie de preguntas: ¿Por qué es más visible fuera? ¿Por qué lo que se está haciendo estos años, siendo valioso, no termina de colocarnos en una posición relevante? En cualquier caso, creemos que podemos competir con cualquier otra comunidad, pero hay que ver si las cosas que hacemos son las adecuadas —el marketing, el diseño, los mensajes, quién los protagoniza, qué objetivo tienen— porque pudiera ser que no seamos tan conocidos en comparación con otras regiones que, quizá no tengan tantos productos, pero los venden más y mejor. Así pues, gozamos de buena salud, pero siempre se puede mejorar.