Guillermo Toledo atiende a los medios de comunicación a su llegada al aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife) - EFE

Willy Toledo asegura que Exteriores contestó con «carcajadas» a su petición de ayuda desde el Sáhara occidental

El actor, que ejercía de observador internacional, denuncia que el responsable de la Casa de España amenazó a sus compañeros

SANTA CRUZ DE TENERIFE Actualizado:

A su llegada al aeropuerto norte de Tenerife, el actor Guillermo “Willy” Toledo ha denunciado el “maltrato” del Gobierno hacia los observadores internacionales desplazados al Sáhara occidental. Según ha relatado en la terminal de pasajeros del aeródromo, el responsable de la Casa de España en la zona, Mariano Collado, puso en aviso a los observadores sobre la violencia de la policía marroquí. “Este señor, a los compañeros que estaban en el aeropuerto esperando a los activistas, les dijo: ‘Que sepáis que esta noche la policía marroquí os va a partir la cara’”, ha narrado Toledo.

El actor ha explicado que consiguió hacerse con el número de teléfono de un miembro del gabinete del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, para contarle lo sucedido. “Hablé con él, le dije lo que nos había transmitido su empleado en el Sáhara occidental, y lo primero que escuché fue una sonora carcajada y que había sido simplemente una bravuconada”, ha detallado el actor, quien ha añadido que, más allá, el representante del gabinete del Ministerio le espetó que “no tenía la potestad para mandarnos cuatro F-16 para protegernos”. Eso sí, seguidamente, y siempre según la versión del activista cercano al Polisario, una secretaria del gabinete Moratinos le reiteró el apoyo del Gobierno “a todos los españoles allí situados”.

Toledo, que ha vuelto a denunciar la violencia y vejaciones a las que los cuerpos de seguridad del reino alauí someten a los saharauis, que aseguró haber sufrido en carne propia estos días, no tuvo así reparo alguno a la hora de acusar al Ejecutivo de “cómplice” de terrorismo de Estado. “En el Sáhara occidental, se está produciendo el más despreciable de los terrorismos de Estado, y los países que amparan o silencian esas actitudes son cómplices, con lo cual el Gobierno es cómplice y colaborador de ese terrorismo de estado”.