Anette S. Olsen
Anette S. Olsen - Dagens Næringsliv

La mujer que mejor conoce los entresijos de los puertos de Canarias

Anette S. Olsen preside la empresa naviera que acaba de cumplir 170 años de existencia y que desde 1921 está presente en las islas con la exportación de frutas y hortalizas. Canarias aporta a su balance cada año más de 150 millones de euros

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Anette S. Olsen es la presidenta del mayor conglomerado noruego con intereses en empresas del sector de la energía y la logística. Posiblemente, por tradición familiar y formación propia, es la mujer que más y mejor conoce los entresijos de los puertos de Las Palmas y de Santa Cruz de Tenerife. La isla de La Gomera la conoce muy bien: es la presidenta de Fred Olsen.

Fred Olsen & Co. tiene fuertes vínculos históricos con Canarias. Seremontan a principios del siglo XX. En 1921, la compañía comenzó a transportar frutas y hortalizas frescas desde Canarias a los «Canary Wharf» de Londres. De hecho, son estos envíos los que dieron nombre a «Canary Wharf».

Todo comenzó en 1848 cuando Fredrik Christian Olsen, un visionario con raíces noruegas, compró su primer barco. Más tarde se le unieron sus dos hermanos, Petter y Andreas, y juntos emprendieron un viaje que continúa hasta ahora. La flota naviera hizo la transición de barcos de vela a barcos de vapor en 1897 y, en 1914, Fred Olsen contrató el primer barco a motor de Noruega.

Anette S. Olsen, casada con el tenista Stefan Edberg, que fue entrenador Roger Federer entre 2013 y 2015, con un salario de 1,1 millones de euros, es la representación de los intereses de navieros de los socios en Canarias de Baleària en sus trayectos a la Península. Es la mano ejecutora de su padre, Fred. Olsen. Ella representa la saga familiar que ya va por la quinta generación.

La empresa acaba de cumplir 170 años de existencia. Los Olsen, el día que la Alemania nazi invadía Noruega, el 9 de abril de 1940, huyeron caminando a través de Dovre hasta los fiordos del Atlántico. En un destructor británico lograron escapar y se establecieron en Ossining, en Nueva York.

El abuelo de Anette S. Olsen, Thomas Olsen, pidió sin suerte que Noruega impidiera la llegada de los nazis al país. Logró enviar el dinero de la familia a Estados Unidos antes de la llegada a Oslo. Al regreso de América, capitalizados, la familia siguió su camino en el negocio marino diversificando en áreas como la exploración de hidrocarburos.