Felipe Afonso - Tribuna libre

Mister Niet Sánchez

La investidura de Sánchez con su primo Rivera fue una farsa y un fraude constitucional

Felipe Afonso
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«Mister Niet» fue el apodo con el que la diplomacia occidental, especialmente la norteamericana, denominaba a Andrei Gromiko, ministro de Asuntos Exteriores de la URSS encumbrado por Nikita Jrushchov y jefe por excelencia de la diplomacia soviética en los duros años de la Guerra Fría.

Es fácil imaginar por qué le llamaban Mister Niet («Señor No», en español; «Gospadin Niet» en ruso). Las negociaciones con él comenzaban siempre con un «no» y solían terminar de igual manera. Era la época de la Guerra Fría y las tensas relaciones entre los dos bloques hacían imposible acuerdos entre EE.UU. y la URSS. La figura de Gromiko representa como nadie ese periodo como responsable de la política exterior de la URSS durante casi tres décadas.

De carácter frío, nada le inmutaba ni le hacía cambiar de posición a la hora de negociar un acuerdo. ‘Niet es niet’, diría en una mezcla de ruso y español. ¿Qué parte de la palabra niet no entiende?

Pedro Sánchez, salvando todas las diferencias históricas e ideológicas, se ha ganado el dudoso mérito de ser el ‘Mister Niet’ del actual período histórico de España. Los reiterados noes comenzaron el día después de las elecciones generales y los ha mantenido durante los cuatros meses que han conducido a esta nueva cita con las urnas. ‘No es no, ¿qué parte de la palabra No no entiende?’. Por no querer, desde un principio no quiso ni sentarse a dialogar con el PP.

El pacto PP-PSOE era la única salida posible para gobernar el país. Las otras eran brindis al sol. Una por falta de escaños, y otras porque era imposible gobernar España con separatistas y radicales inspiradores de políticas bolivarianas y deseosos de desestabilizar las democracias occidentales, incluso con apoyo de regímenes como el de Irán, como ha reconocido Pablo Iglesias.

La única opción posible, por lo tanto, pasaba por un gran pacto PP-PSOE, al que se podría unir Ciudadanos aunque no hubiera sido necesario aritméticamente.

Todo lo demás ha sido puro teatrillo. La investidura de Sánchez con su primo Rivera fue una farsa y un fraude constitucional para justificar el permanente ‘Niet’ al Partido Popular.

No parece que esta actitud sea la más responsable con el interés general, que es el primer principio que debe guiar la acción de cualquier político.

Si hay un momento en que sea necesario este pacto de Estado es el presente. Saliendo de una crisis económica, con el desafío rupturista de los independentistas y con el resurgir, de nuevo en la historia de España, de grupos radicales dispuestos a destruir el marco de convivencia moderado con el que hemos construido nuestra democracia. Y todo esto en un momento de atomización política a la italiana, ahora que los italianos han huido de la fragmentación.

Se ha convocado, por lo tanto, nuevas elecciones, una segunda vuelta en la que los españoles, depositando su voto en las urnas, deberemos decidir, con claridad, quien queremos que presida el próximo Gobierno de España.

Fracasados los intentos de elegir presidente por un Parlamento fragmentado, corresponde a los electores decidir de nuevo, y si las urnas no arrojan un resultado claro volverán las reuniones de moqueta al margen de lo que voten los ciudadanos. Y en este escenario, los escaños de Ciudadanos volverán a estar al servicio de las necesidades del PSOE.

Sánchez, con la complicidad de Rivera y su ‘Niet’ permanente, dicho de todas las formas posibles, ha sido el único responsable de que no haya sido viable una Gran Coalición, a modo de Pacto de Estado.

Desde un primer momento ni siquiera quiso sentarse con el PP a intentar negociar un acuerdo. Lo dijo al día siguiente de las elecciones y esta posición de bloqueo la ha mantenido hasta el día de hoy.

No es no. ¿Qué parte de la palabra No no entiende? Andrei Gomiko hubiera escrito "Net eto ne eto".

Felipe Afonso El Jaber es portavoz del Grupo Popular en el Cabildo de Gran Canaria

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