De la Vega repite sus latiguillos sesión tras sesión de control al Gobierno - IGNACIO GIL

Las tres armas de De la Vega

Así hace oposición La Moncloa al PP: «No arrima el hombro», «tiene ansia de poder» y «el Gobierno trabaja»

mariano calleja
madrid Actualizado:

Un murmullo de expectación sube hasta las tribunas del hemiciclo cuando José Bono da la palabra a Soraya Sáenz de Santamaría. La portavoz del PP se remanga y dispara contra María Teresa Fernández de la Vega una pregunta que suena a derechazo limpio (en el sentido pugilístico de la palabra). Son cinco minutos de combate parlamentario. Trescientos segundos (150 por cada parte) que resumen el estado de forma de la oposición y del Gobierno.

«¿Les extraña a ustedes que los españoles ya no se fíen del Gobierno socialista?», soltó Santamaría en la última sesión de control. Es evidente que no buscaba hacer amigos, pero la portavoz del PP ya sabe que De la Vega no le va a contestar ninguna pregunta. La estrategia de la «número dos» del Gobierno es la del «ping-pong»: le rebotan los golpes y los devuelve con efecto. De la Vega ha resumido los ataques al PP en tres mensajes que repite hasta la saciedad, ella y sus diputados, para convertirlos en su mantra: «No arriman el hombro», «tienen ansia de poder» y «el Gobierno trabaja». Son los tres mensajes más utilizados por el Gobierno para hacer oposición a la oposición, su deporte preferido en el Congreso. Eso sí, con versiones diferentes.

Sáenz de Santamaría contra De la Vega: 300 segundos para resumir su estado

«Ustedes solo quieren que las cosas vayan mal porque piensan que esa es la única forma de recuperar el Gobierno», espetó en el último Pleno. Son dos mensajes en uno. Y luego el tercero: «¿Nosotros qué hacemos? Escuchamos a la gente, a la calle y a los sindicatos. Nos sentaremos cuantas veces sean necesarias para buscar soluciones y vamos a seguir trabajando. Ustedes los persiguen». Cada semana aporta algo nuevo. Así, el miércoles pasado acusó al PP de «atacar incluso a los mendigos» en Madrid. Esperanza Aguirre, Francisco Camps y Alberto Ruiz-Gallardón son sus objetivos preferidos para intentar doblegar al PP en el Congreso, al dejar en evidencia las «flaquezas» populares allá donde gobiernan.

En el Parlamento se reconoce que el Gobierno ha conseguido que algunos de sus mensajes calen en un sector de la opinión pública. Lo de «no arrimar el hombro» es un buen ejemplo. De la Vega ha repetido ese mensaje al menos en 15 ocasiones en la sesión de control del Gobierno.

JAIME GARCÍA
JAIME GARCÍA

«¿Cree el Gobierno en la separación de poderes?», preguntó la portavoz del Grupo Popular el 9 de septiembre de 2009. La respuesta de De la Vega derivó en la misma coletilla: «En lugar de arrimar el hombro ustedes han apostado por llenar alberos». Otra pregunta, de mayo de 2009: «¿Considera que el Gobierno trabaja en la dirección adecuada para solventar los problemas de España?» En su respuesta, De la Vega acusa al PP de «insistir en poner palos en la rueda, en proclamar todos los males del infierno, en negarse a arrimar el hombro». El latiguillo se clona sesión tras sesión: «La verdad, de arrimar el hombro, nada de nada». «Estamos esperando a ver si de una vez por todas se deciden a echar una mano y no poner zancadillas». «Ustedes no están para ayudar, sino para poner palitos en la rueda». «Todos están dispuestos a echar una mano, todos excepto ustedes».

«El PP no arrima el hombro» es una poderosa arma arrojadiza del Gobierno, utilizada también por Zapatero en sus debates contra Mariano Rajoy. Es su única defensa posible para contrarrestar las críticas por los recortes sociales del Ejecutivo, pero en este caso quien no arrima el hombro es toda la oposición, que ha dejado solo al Gobierno socialista con su tijeretazo social y su reforma laboral.

«Plumero» electoral

«Tienen ansia de poder». Es el segundo mensaje más repetido por De la Vega en el Congreso. El segundo dardo envenenado que utiliza siempre para intentar quitar la careta al PP. «Lo único que les interesa es llegar a la Moncloa». «Se les ve el plumero, el plumerazo electoral». «Solo tienen tiempo para los sondeos. Tienen una especie de calentón electoral». «Solamente surfean en una especie de ola electoral». «Su ceguera electoral les tiene asilvestrados». «Les puede el ansia, la gula de poder». «Pase lo que pase siguen ustedes en lo mismo, pensando en la tajada electoral». «Están en la pasión por el voto». «Dejen de mirar su ombligo electoral». Con esta retahíla la vicepresidenta trata también de quitar importancia a las encuestas, que han dado la espalda al PSOE y reflejan su caída libre.

Las armas «peligrosas» de De la Vega se completan con el tercer mensaje dirigido a la sociedad: mientras el PP no arrima el hombro y está obsesionado por el poder, «el Gobierno trabaja». Algunos ejemplos de respuestas a Santamaría: «El Gobierno está trabajando desde el primer día». «El Gobierno trabaja firmemente comprometido en la recuperación económica y la creación de empleo». «El Gobierno trabaja con los interlocutores sociales». «El Gobierno trabaja en la buena dirección y ustedes, en la dirección contraria». «Trabajamos para reactivar la economía». «El Gobierno trabaja por los ciudadanos».