Los afectados insisten en que el cauce del Ebro debe ser limpiado en profundidad para prevenir riadas
Los afectados insisten en que el cauce del Ebro debe ser limpiado en profundidad para prevenir riadas - Fabián Simón
Sociedad

Los afectados por las riadas del Ebro acusan a la Administración de malgastar millones en obras inútiles

Critican que las autoridades presuman de invertir decenas de millones de euros en actuaciones preventivas ineficaces

ZaragozaActualizado:

La Asociación de Afectados por las Riadas de la Cuenca del Ebro (Asafre) ha acusado a la Administración de «malgastar» millones de euros de dinero público en obras que se demuestran inútiles para prevenir inundaciones. Denuncian que, mientras los poderes públicos presumen de inversiones multimillonarias en el Ebro de carácter preventivo, las inundaciones se suceden de forma cada vez más frecuente y dañina.

Así ha reaccionado Asafre a las explicaciones que el jueves dio sobre esta asunto en las Cortes de Aragón el consejero de Desarrollo Rural del Gobierno regional, Joaquín Olona. El consejero afirmó que han invertido 40 millones de euros en actuaciones en el río Ebro. A juicio de Asafre, esa gran movilización de dinero público contrasta con los escasos efectos prácticos que se obtienen, lo que sorprende todavía más a los afectados que sufren las inundaciones en los municipios ribereños del Ebro.

Según esta plataforma, son intervenciones «insuficientes y deficitarias». A través de un comunicado, Asafre ha destacado que «la falta de eficacia de las infraestructuras en las que se ha invertido presupuesto hace que, cada cierto tiempo, haya que volver a invertir en ellas porque no son las más adecuadas». Por ello, han reclamado «que no se malgaste el dinero en obras que van a tener que ser de nuevo reparadas, ya que los ribereños no quieren parches, quieren soluciones ante una situación insostenible».

Como parte esencial de esas «soluciones» que reclaman figura una limpieza en profundidad del cauce del Ebro. Y es que los propios registros oficiales de caudales evidencian que, ahora, el Ebro necesita mucha menos agua para desbordarse que hace unas décadas. Los afectados subrayan que el problema radica en que el cauce del río se ha visto achicado por la acumulación de maleza, tierra y materiales de arrastre. Esto ha reducido la capacidad de desagüe del río y explica que episodios de crecidas calificadas oficialmente como «ordinarias» acaben desencadenando inundaciones y pérdidas extraordinarias.

«Para ayudar a la ribera del Ebro y evitar la despoblación rural en las zonas afectadas por inundaciones hay que limpiar el río y sus inmediaciones, y el Gobierno tiene las herramientas para hacerlo», han subrayado desde Asafre. Esta coordinadora ha denunciado que «el problema radica en que se hacen muchas promesas, pero no se llevan a la práctica». Y han recordado que, once meses después de las graves inundaciones de abril de 2018, los afectados siguen sin haberse visto resarcidos con todas las medidas que anunciaron en su momento las administraciones públicas.