Pancartas como la de la imagen y pintadas aparecieron en Alsasua en los días posteriores a los hechos - JAIME GARCÍA

Guardias civiles agredidos en Alsasua«Temí por mi vida, los golpes no paraban ni en el suelo»

Relato en primera persona de las víctimas sobre la noche del ataque

MadridActualizado:

«Fuimos a cenar al bar de los padres de mi novia, el de los jubilados de Alsasua. Al terminar, dijimos de ir a tomar una copa a un sitio que yo frecuentaba, el bar Koxka. Había gente porque al día siguiente era la feria del ganado, pero no nos preocupó, no es del ambiente abertzale. Llegamos sobre las dos y media, pedimos cuatro consumiciones. Notas que te mira la gente, algunos grupos te señalan, saben que estás ahí. Que te tienen vigilado, pero eso lo notas siempre. Al salir del servicio, me encuentro con un chaval rubiete, de complexión atlética (Oihan Arnanz), y me pregunta que si soy madero. Le digo que estoy en mi tiempo libre, y me responde que «menos tiempo libre». Me zafo de él, y me corta el camino un chaval con el pelo cortado por los lados (Jon Ander Cob), del que también me zafo. Nos lanzan un chupito de plástico vacío, pero decidimos no darle importancia, no merece la pena», según las propias palabras del teniente en su declaración como testigo. «Estábamos situados en la zona de la entrada a la derecha, pegados a unas máquines recreativas, entró un joven con una boina (Jokin Unamuno) y se dirigió hacía mí con actitud desafiante, me pegó en la cara», añadió el sargento.

«Más tarde, en torno a las cuatro de la mañana, llegó Jokin Unamuno y se acercó de forma agresiva. Se dirigió al sargento y me interpuse. Me dijo que su abuelo era guardia civil y que por qué conocía su nombre. Empieza el jaleo, hay empujones, la chica que le acompañaba le empuja a María José, me golpean por la espalda en la cabeza y en las piernas. Me doy la vuelta y veo al rubio de complexión atlética. Desde que Jokin se encara con nosotros, noto empujones y patadas por todos lados, hacia mi espalda, mis piernas. Decidimos salir del bar, nos cuesta bastante, porque hay una especie de pasillo con mucha gente». (Testimonio del teniente). «Intenté salir a la calle el primero, con Pilar, pero vi como varias personas daban puñetazos y patadas al teniente, y a mí también, por la espalda. Estaba la puerta casi bloqueada, no paramos de recibir golpes» (Testimonio del sargento).

«Llegamos a la puerta del bar, el lugar más iluminado. Hago un poco de frente a los que están dentro del bar y no esperaba que hubiera más gente fuera, esperándonos. En ese momento veo a Adur Ramírez de Alda, con una camiseta roja, y a otro alto (Julen Goicoechea) que nos daban puñetazos a mi, al sargento y a mi novia. Empiezo a recibir golpes de todos lados, sobre todo me daban en la cabeza. Había unas quince o veinte personas rodeando y en el pasillo más». (Testimonio del teniente).

No puedo estar de pie y caigo

«Noto que me golpean constantemente, no puedo estar de pie y caigo, era tan constante la agresión que no puedo decir un instante en el que caigo y me rompen el tobillo, pierdo el equilibrio. Recibo golpes en la cabeza, en la espalda y en las piernas y me desplomo. Noto un receso cuando llega una pareja de la Policía Foral. Estoy aturdido, vino alguien del local que me comentó algo. Me dolía mucho el tobillo. Nadie nos ayudó. Cuando estaba tendido en el suelo, mi novia se puso encima, abrazándome, cubriénome, pidiendo que pararan. Solo la recuerdo a ella» (Testimonio del teniente). «Él sangraba y la gente seguía pegándole, tenía el tobillo partido, intento que no le agredan y me empujan contra la pared con tanta fuerza que yo también caigo al suelo». (Testimonio de María José, la novia del teniente).

«Por supuesto que temí por mi vida, estaba tan aturdido que perdí la noción de estar ahí, estaba en el suelo, me subía mucho el dolor, no paraban los golpes, no tenía localizado al sargento. Me estaba yendo y no podía hacer nada, no podía defenderme. Los golpes venían de todos lados y no cesaban, no me podía levantar y salir de ahí, era una situación tan indefensa». (Testimonio del teniente).