El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ayer, en la sede del PSOE - Ignacio Gil

Sánchez pide a PP y Cs una abstención que él negó a Rajoy en 2016: «No es no»

Reclama «un servicio a España» y Abalos pide a Cs que no les haga depender de ERC

MadridActualizado:

En la rueda de prensa que José Luis Ábalos ofreció ayer en Ferraz, el secretario de Organización se refirió con cierta sorna en un par de ocasiones a que no parece que nos encontremos inmersos en una campaña electoral. Pero lo cierto es que se nota. Y mucho. Porque solo en el marco de la contienda electoral del próximo 26 de mayo puede entenderse que ayer los socialistas recuperasen las apelaciones en favor de que PP y Ciudadanos se abstuviesen.

Un mensaje con el que los socialistas pretenden complementar su choque con ERC a raíz del «boicot» a la designación de Miquel Iceta como senador. El objetivo es mantener vivo la idea de centralidad que quisieron transmitir en la pasada campaña del 28 de abril. Por eso están aprovechando el rechazo a Iceta de los republicanos, para poner tierra de por medio respecto al estado de sus relaciones con los independentistas. Ábalos señaló que las relaciones con ERC «son las que parecen, no lo que dice la derecha».

Y para dar más solidez a esa argumentación el número tres de los socialistas reclamó a Albert Rivera que sus 57 diputados faciliten la investidura del presidente del Gobierno, que está en manos de alguna decisión en el seno del independentismo. Dos son las opciones. En estos momentos Sánchez necesita una abstención de ERC o que los cuatro procesados que van a ser diputados (tres de Junts per Catalunya y uno de ERC) no renuncien a sus actas (serán suspendidos en cuanto adquieran la condición de parlamentarios) por el momento, porque de esa forma la mayoría absoluta se quedaría en 174 escaños para los que ya no necesita a ERC. «Me gustaría más confiar en la abstención de Ciudadanos. Prefiero confiar en la abstención de Ciudadanos», aseguró el secretario de Organización del PSOE, que con sus palabras vino a reconocer las necesidades de un Gobierno que pese a su crecimiento electoral no tiene una situación parlamentaria muy distinta de la que sufría antes de las elecciones.

«Yo no digo que vote que sí, es pedir demasiado, pero por qué no puedo pedir que nos libre de esa dependencia?», reclamaba Ábalos. «No queremos depender de los independentistas. Y los que quieren que no dependamos, que contribuyan. Que lo hagan por España».

Fuentes de Ciudadanos consultadas por ABC volvieron a descartar ayer esta posibilidad. La postura del partido que lidera Albert Rivera es la misma que mantienen desde que aprobaran, al inicio de la campaña electoral, no pactar con el PSOE. «Nosotros votaremos en contra», fue la respuesta del partido naranja.

Al que por el contrario no le desagrada esta opción es a Pablo Casado, que tras su reunión con Pedro Sánchez en Moncloa se refería a Ciudadanos al recordar que «hay otras sumas que garantizan» que Sánchez sea presidente sin la dependencia de los independentistas. Unos planteamientos que Rivera tildó de «chiste». La competición entre Cs y PP, que persistirá pase lo que pase el 26 de mayo, hace imposible que ninguno de esos dos partidos acceda a colaborar con el PSOE. Y es que aunque Ábalos centró sus esfuerzos en Ciudadanos, destacando el pacto que llegaron a suscribir en 2016, desde el Gobierno la portavoz Isabel Celaá hizo una reflexión más general que alcanzaba también al PP.

La portavoz del Ejecutivo manifestó que ya que «las fuerzas constitucionalistas recuerdan a la ciudadanía que no se debe contar con las fuerzas independentistas», ahora tiene una «forma perfecta» para evitar ese papel protagonista de la dichas fuerzas, que es «absteniéndose en la investidura, por cierto como hizo el PSOE en su momento con el fin de aportar estabilidad al nuevo Gobierno y el país». Celaá defendió ese gesto como un «servicio a España», ya que «nadie duda, ni siquiera estas fuerzas, de que el nuevo Gobierno debe estar presidido por Pedro Sánchez».

Se da la circunstancia de que Celaá hace una apelación a la abstención del PSOE en 2016 como argumento de autoridad para solicitar esa abstención. Pero lo cierto es que ese voto supuso una fractura en el PSOE que acabó con la salida de Sánchez del liderazgo. El secretario general abanderó hasta que tuvo que renunciar al discurso del «no es no». Incluso tuvo que renunciar a su acta como diputado para no tener que abstenerse y para evitar incumplir una resolución del Comité Federal de su partido.

El PSOE actual defiende que el retorno de Sánchez con esa decisión por bandera es lo que permitió al partido no ser superado por Podemos y volver a ser alternativa de Gobierno. Las apelaciones de ayer se enmarcan en el intento de tensionar a sus rivales y separarse del secesionismo antes del 26 de mayo.