El presidente del Gobierno recibe al presidente de la Generalitat en La Moncloa - efe
reunión con dirigentes nacionalistas

Rajoy recibe a Mas en la escalinata de Moncloa: «Vivo en el lío»

El presidente catalán admite que España no podrá cumplir el objetivo de déficit si no «destroza el Estado de Bienestar»En su entrevista con Rajoy en Moncloa, expresa su disposición a colaborar conel Gobierno en las reformas económicas

PALOMA CERVILLA
madrid Actualizado:

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, no va a entregar gratis al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, su apoyo a las reformas económicas que va a poner en marcha, sobre todo la laboral. En su primera reunión ayer de hora y media en el Palacio de la Moncloa, el dirigente autonómico catalán se mostró dispuesto a «colaborar bien y a fondo», pero a cambio puso sobre la mesa su propio desafío, al anunciar que llevará este año al Congreso su propuesta de Pacto Fiscal.

Ese es el tema más importante de lo que Mas denominó «agenda catalana», con la que se presentó en el Palacio de la Moncloa, y lo que realmente marcará la relación futura entre el Gobierno de la Nación y el autonómico catalán. La prueba de fuego «para rehacer las relaciones entre Cataluña y el resto del Estado», después del «mal gusto» que dejó la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía.

Aunque se vio obligado a matizar que la presentación en el Parlamento del Pacto Fiscal no se puede interpretar como una amenaza, sí que señaló que si la colaboración en este sentido es buena en 2012 «se puede prolongar más allá». Le dio a Rajoy unos meses de plazo «para ver cómo funciona la agenda catalana».

Junto al Pacto Fiscal, Mas lanzó en La Moncloa otra advertencia, en este caso sobre la inmersión lingüística, afirmando que «hay líneas rojas, y lo mejor es no pisarlas», dando por hecho que en el Gobierno de Rajoy hay «inteligencia política y emocional suficiente para no entrar en terrenos resbaladizos».

Antes de plantear la polémica cuestión del Pacto Fiscal, que es la que realmente marcará la relación entre Mas y Rajoy, el presidente autonómico catalán está dispuesto a abrir un periodo de entendimiento con el presidente del Gobierno, lo que él denominó una «inversión de futuro» y, con ironía, «los primeros escarceos» entre ambos dirigentes.

«Se puede colaborar»

Mas está dispuesto a arrimar el hombro con Rajoy en las políticas de crecimiento económico y de estímulo a la creación de empleo. Su primer apoyo explícito fue para la reforma laboral: «Se puede colaborar bien y a fondo. Tenemos ganas de ayudar y de ser escuchados. Tenemos ideas». Justificó este acercamiento al presidente del Gobierno en que «en Europa se nos mira por como hacemos los deberes y controlamos los gastos. Se nos está mirando con lupa y según como hagamos los deberes ganaremos más confianza en Europa».

Si en el capítulo de reformas el apoyo es total, no lo fue tanto en el capítulo de las políticas de austeridad, ya que Mas dejó caer que «no todo el mundo se toma en serio la austeridad» y pidió ayuda al Ejecutivo para solucionar «las dificultades que tienen los Gobiernos autonómicos para acceder al crédito y con tanto coste». Sí hubo coincidencia en el fondo, al asegurar que la herencia que han recibido ambos Gobiernos han sido «malas y negativas», pero aseguró que esta situación no se resuelve «con lloriqueos, sino con coraje y empuje. Coincidimos en que las políticas de austeridad son necesarias, pero no son suficientes para crear empleo. Para salir del pozo en el que estamos metidos nos tenemos que ayudar todos».

Para hacer frente a esta austeridad que demanda la situación económica, Mas recordó las «deudas pendientes» que tiene el Gobierno central con Cataluña. Aunque quiso exculpar a Rajoy de ser el responsable de las mismas, «no es el responsable, pero el Gobierno se coge a beneficio de inventario», insistió en que «se nos debe dinero. No exijo que se nos pague hoy, pero un Gobierno serio paga y doy por supuesto que estas deudas se van a pagar».

En relación con las políticas de austeridad para intentar cumplir con el objetivo del déficit, Mas se refirió claramente a la imposibilidad de que España pueda alcanzar este año el 4,4 por ciento que le ha marcado la Unión Europea. «Ni es posible, ni es razonable, ni es realista», dijo el presidente de la Generalitat de Cataluña.

En ese sentido, Mas comentó que la situación actual del Gobierno de Mariano Rajoy le recuerda a «la película» que la Generalitat de Cataluña vivió hace un año, porque no puede rebajar a prácticamente la mitad su déficit público, «si no es engañando».

Su explicación fue más allá, cuando afirmó que pasar del 8,1 por ciento con el que se ha finalizado el año 2011 al 4,4 por ciento es «un atentado al sentido común». El presidente catalán incluso señaló que Mariano Rajo está planteando este tema en Europa, pero no va a «tener respuesta» y le instó a reconocer esta realidad «desde el primer día. Es más creíble y más transparente decir la verdad». A juicio de Mas, la única posibilidad de cumplir el objetivo es «destrozar el Estado del bienestar, y eso no se le puede pedir a nadie».