Manuel Montoya, tras la detención de su hijo
Manuel Montoya, tras la detención de su hijo - Canal Sur

Crimen de Laura LuelmoEl padre de Montoya a la juez: «Si lo ha hecho, que lo pague»

La familia del asesino de Laura Luelmo asegura que le ha dado la espalda, pero admite que le ingresa dinero en la cárcel

MadridActualizado:

Manuel Montoya, padre de Bernardo Montoya, autor confeso de la muerte de la profesora Laura Luelmo, reiteró ayer ante la juez algunos de los argumentos que ya dio cuando ocurrió el crimen el pasado diciembre: «Si lo ha hecho, que lo pague», dijo en su comparecencia como testigo ante la titular del Juzgado de Instrucción 1 de Valverde del Camino (Huelva). Montoya se escudó en que no vio a su hijo desde el miércoles 12 de diciembre, cuando desapareció la joven, pese a que Bernardo contó en su declaración que estuvo comiendo al día siguiente con su familia en Cortegana y que les pidió dinero para drogarse.

Ayer estaban citados como testigos el padre y dos de las hermanas del autor confeso del crimen: Manuela e Isabel Montoya. La primera se acogió a su derecho a no declarar, según fuentes judiciales, mientras que la segunda -que también repudió a Bernardo en los medios de comunicación tras su arresto-, aseguró que ella no sabía nada. «Le pregunté a mi hermano si tenía algo que ver con la desaparición de la chica y me dijo que no», explicó. Las sospechas eran más que fundadas, puesto que Bernardo vivía en la casa de enfrente, propiedad del padre, y además ya intentó agredir a una chica que paseaba con su perro en 2009.

«Le ingresé 30 euros, no 50»

Los tres familiares comparecieron ante la magistrada durante más de dos horas. Entraron en los juzgados con la cara cubierta y fueron sacados por la puerta trasera. Padre e hija insistieron en que vieron a su hermano por última vez ese miércoles alrededor de las cuatro de la tarde, aunque incurrieron en numerosas contradicciones. Aseguraron además que después no lo habían vuelto a ver ni lo habían visitado en prisión porque no quieren saber nada de él.

Sin embargo, a preguntas de la acusación, Manuel Montoya evidenció que no se ajustaba a la verdad. Cuando se le interrogó sobre los 50 euros de peculio (dinero para sus gastos) que le habían ingresado en prisión, el testigo respondió enérgico: «No, 50 no, fueron 30 euros».

Durante sus declaraciones se contradijeron en varias ocasiones y no se pusieron de acuerdo sobre dónde comieron y qué día mientras Laura Luelmo estaba desaparecida. Cuando a Manuel Montoya se le reconvino en algún momento, alegó que él no sabe leer ni escribir.

También se les preguntó por Josefa, la supuesta exnovia de Bernardo Montoya a la que ahora acusa de ser la autora del crimen y a la que en su declaración judicial se refirió como una de sus novias y admitió que había ido a verla a Jerez de la Frontera cuando ya era sospechoso de la desaparición. Padre e hija admitieron conocer a esta exreclusa con la que Bernardo matuvo una relación, pero insistieron en que hace mucho tiempo que no la han vuelto a ver.

Tras la detención de Bernardo, su padre reconoció que había arreglado la casa de El Campillo para que el hijo viviera allí al salir de prisión. No contó a los vecinos esa circunstancia, sino que su hijo había dejado Barcelona para instalarse en Huelva.