Óscar Camps, fundador de la ONG del Open Arms, ayer tras conocerse el bloqueo al barco - EFE

El Open Arms no da garantías de seguridad pero el Gobierno quiso «ficharlo» en verano

La Capitanía de Barcelona, dependiente de Fomento, explica que el barco de la ONG está preparado para viajar con 18 personas a bordo, aunque en el último rescate transportó a más de 300

MadridActualizado:

Con un Aquarius era suficiente, al menos para Pedro Sánchez, que quiso, nada más llegar a La Moncloa, presentarse ante Europa como el garante de los derechos de los miles de inmigrantes y refugiados que se lanzan al Mediterráneo. Pero hasta ahí. Después de recibir a los 630 del Aquarius, el presidente no quería tener todos los meses a un barco de una ONG llamando a sus puertas para desembarcar a centenares de personas en algún puerto español, menos todavía cuando la presión migratoria ahogaba al sur de España. Por eso Fomento anunció, el 30 de agosto, que el Open Arms, buque de la ONG Proactiva -especialista en travesías humanitarias- iba a colaborar con Salvamento Marítimo en las labores de rescate en el Estrecho y el mar de Alborán.

El anuncio desató un enfado monumental en las filas de Salvamento, donde consideraban que tenían los medios suficientes para atajar la emergencia humanitaria. La espuma de la noticia, sin embargo, se diluyó con el paso de las semanas a la vez que se agotaba la paciencia de la ONG, que volvió a Barcelona para continuar con sus travesías humanitarias. La última trajo en Navidad a 310 náufragos hasta Algeciras, justo lo que el Gobierno quería evitar en verano. Ahora, para evitar verse en una situación similar, el Ministerio de Fomento, a través de la Capitanía Marítima de Barcelona, ha prohibido salir de puerto al Open Arms, al que ya no considera apto para los rescates.

«El Open Arms no cuenta con los certificados que garanticen el cumplimiento de la normativa internacional de seguridad marítima y prevención de la contaminación del medio marino para el transporte de un elevado número de personas a bordo, puesto que el buque se ha reconocido y certificado para un número de 18 personas en su funcionamiento normal». Este párrafo, que desacredita a la embarcación, figura en la resolución de la Capitanía.

«¿Qué ha cambiado?» Eso se preguntan en la ONG, desde donde fuentes oficiales confirman a ABC que en otras ocasiones equivalentes sí han recibido el visto bueno para zarpar a realizar «tareas de observación y vigilancia» en el Mediterráneo Central. Por ello han elevado un recurso contra la resolución, a la que ha tenido acceso este diario. La Capitanía, además de cuestionar las condiciones del barco, critica que, aunque el Open Arms solicita autorización para misiones de observación, «la realidad muestra a las claras que el buque viene efectuando operaciones completas de auxilio y salvamento».

«Cambio de actitud»

La autoridad marítima cita en su argumentación que el Open Arms, en sus rescates, actúa «de modo contrario» ocho convenios internacionales y hace especial hincapié en que el buque no desembarca a las náufragos en un puerto seguro «lo más cercano posible al lugar del rescate». Esta Navidad, sin ir más lejos, el barco tuvo que desplazarse desde el Mediterráneo Central hasta Algeciras con 310 personas en lugar de 18 por las continuas negativas de países como Malta o Italia para acoger a los náufragos.

En la ONG consideran que la resolución no se ajusta a Derecho y que el capitán marítimo excede sus competencias: «No es quien puede decir si los Estados cumplen o no». Sin embargo, y en el caso de que desde el Gobierno considere que países como Italia o Malta no hacen lo correcto al cerrar sus puertos a barcos como el Open Arms cuando va cargado de inmigrantes rescatados del mar, en Proactiva animan a Sánchez a acompañarles a denunciar esta situación a las instancias judiciales.

«Impedirnos salvar vidas es irresponsable y cruel. Políticos cobardes ponen en marcha el contador de muertos». Así de tajante se mostró ayer Óscar Camps, fundador de Open Arms, donde censuran el «cambio de actitud de Sánchez» que, por otra parte, es evidente: ha pasado de abrir las puertas a los 630 del Aquarius a cerrarle las del puerto de Barcelona al Open Arms. Quizá sea porque las cifras migratorias han demostrado al presidente del Gobierno que este es un problema que requiere soluciones estructurales y no parches o gestos de cara a la galería.