Nuevo chantaje del PNV a Sánchez: «La paciencia se agota»

Los nacionalistas exigen al PSOE que cumpla sus promesas por su apoyo en Madrid

Forondo (Ávila)Actualizado:

Al PNV ya no le sirven las «buenas palabras». Pasados cuatro meses desde que Pedro Sánchez asaltara La Moncloa, la formación nacionalista exige al PSOE que pague los costes de su apoyo a la moción de censura: «El tiempo pasa y la paciencia se agota», advirtió este domingo el presidente del partido, Andoni Ortuzar, que recordó al Ejecutivo sus «compromisos» con el País Vasco. Entre ellos, el traspaso de la gestión de las prisiones y de la Seguridad Social, competencias a su parecer esenciales para «cumplir el Estatuto de Guernica».

Al calor de los miles de simpatizantes que se desplazaron ayer hasta la campa de Foronda (Álava) para celebrar el tradicional «Alderdi Eguna» (Día del Partido), el líder nacionalista apretó pero no ahogó a un PSOE al que espera disuadir de convocar elecciones generales para no echar por tierra sus aspiraciones sobre autogobierno. Sin embargo, en Vitoria comienza a inquietar el hecho de que los acuerdos alcanzados con los socialistas no terminen de materializarse: «Gobernar es algo más que hacer declaraciones -advirtió Ortuzar-. Es hacer cosas, es cumplir compromisos, es asumir con valentía los problemas».

En definitiva, puntualizó que el PNV «espera y exige más» de un Gobierno central al que emplazó a no dejarse «despistar por la ofensiva de la derechona». También aconsejó a los socialistas no dejarse llevar por « unas encuestas en las que les dan no sé cuántos puntos por encima del segundo» para convocar elecciones. Sobre todo, en un contexto político «disparatado» como el que a su juicio impera en la política española, enfrascada en «si fulanita o fulanito hicieron o no hicieron carrera» o en «si el máster era de verdad o no».

«Con razón hablaba Machado de la España de charanga y pandereta», ironizó Ortuzar, que prefirió escapar de ese tipo de polémicas. Por el contrario, volvió a tender su mano «honesta» a Sánchez tal y como hizo en su día para derrocar al Gobierno de Mariano Rajoy. Porque al PNV, subrayó, «no le tiembla el pulso cuando tiene que hacer caer un Gobierno que no sabe atajar la corrupción».

Sin embargo, el respaldo de los nacionalistas no saldrá gratis: «Ser honesto y leal es una cosa, pero ser tonto es otra bien distinta», advirtió Ortuzar, que instó al presidente a «pasar de las musas al teatro, de las buenas palabras y los anuncios a los hechos, de las promesas a las transferencias ya». En la lista de deseos de los nacionalistas se halla también la culminación del nuevo Estatuto vasco, que se perfila como una vía directa hacia el llamado «derecho a decidir».

La «nación vasca»

Porque el gran objetivo de los nacionalistas una vez satisfechas sus aspiraciones competenciales no es otro que el de la instauración de un «nuevo Estatus» para el País Vasco, territorio que definen como una «nación» dentro de una Europa «plural y diversa». Un anhelo que pretenden hacer realidad pactando «con Madrid y Bruselas» y que está tomando forma en el Parlamento autonómico, donde expertos designados por cada uno de los grupos políticos tratan de articular jurídicamente el texto de la futura norma autonómica. Las bases de la misma ya fueron pactadas por PNV y EH Bildu, que ante la ausencia de apoyos en las Cortes Generales se han visto obligados a incorporar más voces a su proyecto.

Pese a todo, el lendakari, Iñigo Urkullu, incidió ayer en que el «marco de futuro» por el que trabaja su Gobierno sigue siendo el de una «Euskadi nación en Europa» capaz de «aportar y hacer las cosas bien». Por ello, instó al resto de fuerzas parlamentarias a exponer «qué están dispuestas a aportar» para «favorecer el entendimiento» en la ponencia de Autogobierno.

«Queremos ser, tener, hacer y decidir como país en un proyecto abierto y sin fronteras, de soberanías compartidas», exclamó Urkullu, que durante su intervención en el acto de ayer aseveró que la «nación vasca» está enfocada a ser «conocida y reconocida en el mundo». Un reto para el que la sociedad de la autonomía, aseguró, está «preparada».

«El procés no ha acabado»

«Prest! Preparadas y preparados» fue de hecho el lema de un «Alderdi Eguna» que volvió a teñirse de amarillo con la asistencia de varios representantes del independentismo catalán, entre ellos el presidente del PDECat, David Bonvehí. También el mandatario barcelonés lanzó un órdago al Gobierno de Sánchez, al que avisó de que no recibirá su apoyo presupuestario si no realiza «gestos» tanto hacia los políticos soberanistas encarcelados como hacia un «proceso» nacionalista que, avisó, todavía «no ha acabado».

«Estamos más fuertes que nunca», aseveró Bonvehí, que añadió que su formación «explorará la mejor vía para hacer efectivo el mandato del 1 de octubre», del que precisamente este lunes se cumple un año. En declaraciones previas al inicio del acto, el presidente del PDECat lamentó que el gabinete de Sánchez no se haya movido todavía, y añadió que cualquier debate para proponer «soluciones políticas» debe «pasar por un referéndum». «Le requerimos que en las próximas semanas ponga sobre la mesa una solución política», añadió.

A la reclamación de Bonvehí se sumaron los nacionalistas, que en solidaridad hacia los reclusos catalanes colgaron un gran lazo amarillo. Tanto Ortuzar como Urkullu denunciaron que la prisión provisional «no es una medida proporcionada ni justificada», y exigieron una «solución dialogada y democrática» para la «nación catalana»: «Hace falta ponerse manos a la obra ya», sentenció el lendakari.