El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz - INÉS BAUCELLS

Ministro del InteriorJorge Fernández Díaz: «Estoy absolutamente tranquilo; no hay ninguna ilegalidad»

La polémica por sus conversaciones con el director de la Oficina Antifraude marca el final de la campaña para el 26-J

BarcelonaActualizado:

Horas después de estallar la polémica por la filtración de sus conversaciones con el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, el ministro del Interior en funciones y candidato al 26-J por Barcelona respondía, no sin evasivas, al escándalo que ha trastocado la campaña electoral en la semana en que los españoles están citados a las urnas.

—No piensa dimitir y afirma que es una «víctima» de la filtración de sus entrevistas con De Alfonso, pero ¿no cree que lo que usted habló con el director de la Oficina Antifraude merece una reprobación, al menos, política?

—En absoluto. La relación entre la Oficina Antifraude de Cataluña y el Ministerio del Interior se enmarca en la absoluta normalidad institucional entre dos instituciones que tienen en común la lucha contra el fraude y la corrupción. Lo que sí que resulta reprobable es que alguien haya grabado y difundido esta conversacion de hace dos años a cuatro días de las elecciones generales, con una clarísima intencionalidad política de perjudicarnos a mí y al partido que represento.

—¿No teme que la Justicia le investigue por estas conversaciones?

—De esa conversación no se desprende ninguna ilegalidad. Estoy absolutamente tranquilo.

—¿Quién cree que grabó las conversaciones? ¿Y quién las filtró?

—No entraré en especulaciones. He ordenado al comisario general de Policia judicial que abra una investigación sobre todo lo concerniente a la grabación ilegal y posterior difusión del contenido de la reunión.

—¿En una de sus conversaciones afirma que «el presidente del Gobierno lo sabe», pero ha asegurado que Rajoy no sabía de sus reuniones hasta ayer. Entonces, ¿a que se refería usted con esta frase cuando habló con De Alfonso?

—Resulta absurdo comentar una conversación que se distribuye de manera sesgada y por capítulos. Como ya he dicho, el presidente del Gobierno tuvo conocimiento de estos hechos anteayer, el mismo día que se hicieron públicos.

—Antes del asunto de la conversación suya con Daniel de Alfonso, la campaña electoral ha pasado por momentos de crispación, como los escraches de la PAH o la interrupción de un mitin de C’s por parte de miebros de las CUP.

—Yo no calificaría la campaña de especialmente crispada. Otra cosa es que, curiosamente, los únicos que hemos padecido actuaciones de este tipo hemos sido el PP y Ciudadanos.

—Algunos sondeos auguran al PP en Cataluña una tendencia al alza en la intención de voto, con la posibilidad de ganar un escaño más que los conseguidos el 20-D (5). ¿A qué lo atribuye?

—Yo siempre digo, aunque sea un tópico, que los sondeos que valen son las urnas. Si se confirma, creo que será fundamentalmente porque, por una parte, se reconoce la nitidez de nuestra posición política y, de alguna manera, el desencanto por el uso que se hizo del votos después del 20-D por parte de un partido fronterizo con nosotros, Ciudadanos. Estoy convencido de que algunas personas que antes habían votado al PP y que por varias razones votaron a Ciudadanos el 20-D, legítimamente, nos pueden volver a votar. Porque no votaban a C’s para que fuera candidato a la presidencia del Gobierno Pedro Sánchez.

—En campaña han criticado el veto de C’s y PSOE a que Rajoy sea presidente. Pero ¿cree que Rajoy debería sacrificarse si con ello haciera posible un Gobierno liderado por el PP?

—Con todos los respetos, creo que este planteamiento es capcioso en su origen. No admito a trámite este planteamiento, si se me permite la expresión, porque no es democrático. Pedirle a quien gana las elecciones que tiene que retirarse, y que lo pida el que es derrotado en las elecciones... Si empezamos una política de votos, el primero que debe mirarse al espejo es quien ha perdido las elecciones. Resulta que lo pide, de manera muy especial, Albert Rivera, que quedó cuarto en las elecciones y que firma un acuerdo para la investidura con Pedro Sánchez, que sacó los peores resultados de la historia del PSOE... No creo que pueda hablar con mucha autoridad moral un partido que está garantizando que permanezca en el Gobierno de la Junta de Andalucía un partido (PSOE) que lleva ahí 34 años y que, como todo el mundo sabe, «no ha tenido ningún problema de corrupción» (caso ERE)...

—Volvamos a Cataluña. Con Puigdemont se han restablecido algunos contactos con el Gobierno, se ha reunido con Rajoy en La Moncloa. ¿Mejor Puigdemont que Mas?

—Hombre, formalmente la política sigue siendo la misma, es decir: la independencia. Con todo, sí que observo un talante, una actitud personal distinta en Puigdemont respecto a Artur Mas, que es quien ha llevado a Cataluña a esta situación lamentable.

—¿Según las encuestas para el 26-J, En Comú Podem sube y se reafirma como primera fuerza, CDC baja, ERC no sube mucho... ¿El independentismo en Cataluña ha tocado techo?

—Sin duda, ha bajado. En Cataluña es indudable que hay una base social independentista, pero sobre esta ha habido otra de aluvión, más coyuntural que estructural. Se produjo en un momento de crisis económica. Y se utilizó a España de chivo expiatorio.

—Podemos lleva, con matices, la propuesta de un referéndum para Cataluña. ¿Será imposible llevarlo a cabo?

—El ejercicio del derecho de autodeterminación no cabe en nuestra Constitución ni en ninguna otra democrática. Quienes plantean la reforma de la Constitución como una solución al encaje de Cataluña en España se equivocan. Porque cualquier reforma que no recoja el derecho a la autodeterminación no satisfará a los independentistas.