«Disparó a mi marido, bajó la cabeza mirándome... y ahí se acabó mi vida»
Jesús María Martín Hernando, «Txus», etarra acusado, ha declarado por videoconferencia - efe
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«Disparó a mi marido, bajó la cabeza mirándome... y ahí se acabó mi vida»

La viuda de un guardia civil asesinado ha declarado hoy en la Audiencia. El etarra acusado del crimen lo ha hecho desde Nanclares por estar enfermo

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«Sacó una pistola y le dio un tiro en la nuca a mi marido. Él bajó la cabeza, mirándome... Y ahí se acabó mi vida y la de él también». El dramático relato corresponde a María Ángeles González, viuda del agente de la Guardia Civil José Manuel García Fernández, asesinado por ETA en un bar de la localidad vizcaína de Ciérvana el 3 de mayo de 1997.

Ella, la víctima, con toda su tragedia a cuestas, ha estado presente en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional. El acusado del crimen, el etarra Jesús María Martín Hernando, «Txus», que se enfrenta a 39 años de cárcel y a una indemnización de medio millón de euros, ha podido declarar por videoconferencia desde Nanclares de Oca, con el pretexto de que sufre un transtorno sicológico que no le impidió militar en ETA. María Ángeles ha tenido que revivir el drama, como tantas y tantas víctimas, todo por sentar en el banquillo a los pistoleros de la banda. «A los diez minutos de estar allí -en el bar "El Puerto"-, entró una persona bajita, muy menuda, como calvo con el pelo para atrás, buscando a alguien. Sacó una pistola y le dio un tiro en la nuca a mi marido. Él bajó la cabeza, mirándome... Y ahí se acabó mi vida y la de él también», ha relatado entre lágrimas.

Reconocido por un testigo

Durante el juicio, que ha quedado visto para sentencia, también ha declarado bajo la condición de testigo protegido un cliente del establecimiento, que ha reconocido a Martín Hernando como autor del atentado «con un porcentaje alto de posibilidades». «Oí el disparo y cuando me dí cuenta había una persona que estaba falleciendo al lado mío, a mi izquierda, y ví a otra persona en la puerta con un arma en la mano que se dirigía hacia el exterior», ha declarado. «Sin pensar» en lo que hacía, el hombre miró al asesino al asesino y pudo comprobar que «tenía el arma en la mano y se estaba asegurando de que no había errado el tiro». «Salí detrás de él en un acto reflejo e inconsciente, sobre todo inconsciente, hasta que se me encaró y decidí dar la vuelta», ha apuntado. Estel héroe anónimo, con todo, tuvo el valor de anotar la matrícula del Renault 19 gris metalizado en el que el terrorista emprendió la huída. Incluso pudo fijarse de que llevaba una pegatina de «bebé a bordo».

Acumulación de pruebas

El acusado, por su parte, ha negado su participación en el atentado con la excusa de que se encontraba huido en Francia. Sin embargo, ha reconocido que sí pudo escribir anotaciones sobre posibles objetivos y haberlas enviado al «comando Vizcaya». El fiscal ha solicitado que Martín Hernando sea condenado a partir del testimonio del testigo protegido, y de otras pruebas, como un reconocimiento fotográfico, documentación manuscrita del acusado en la que se apuntaban diversos objetivos y la confesión de uno de los informadores del «comando» que declaró que la acción fue cometida por tres personas, incluida una que era natural de Santurce, localidad donde nació «Txus». El fiscal le acusa de un delito de terrorismo con resultado de muerte, otro de tenencia ilícita de armas y un tercero de falsificación documental con finalidad terrorista.

Martín Hernando, que fue acercado a Nanclares de Oca en noviembre de 2010, ya fue condenado a principios de este mes a 36 años de cárcel por realizar labores de vigilancia que sirvieron al «comando Vizcaya» para asesinar al sargento mayor de la Ertaintza Joseba Goicoechea, el 22 de noviembre de 1993 en Bilbao.