España confía en avanzar en la ONU la nueva posición española sobre Gibraltar
José Manuel García-Margallo, ministro español de Exteriores - efe

España confía en avanzar en la ONU la nueva posición española sobre Gibraltar

Tal y como adelantó Rajoy el martes, el ministro de Exteriores se ha reunido en Londres con su homólogo británico, a quien responderá una carta que Moratinos rehusó escribir hace tres años

corresponsal en londres Actualizado:

«En el despacho del ministro de Exteriores hay un cuadro de Gibraltar desde que lo puso [el ex titular de la cartera, Fernando] Castiella, y ahí sigue». Así comenzó el jueves el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, sus explicaciones sobre la reunión que mantuvo en Londres con su homólogo británico, William Hague, para discutir, tal y como adelantó el martes el presidente del Gobierno, sobre el Peñón.

Como ya aclaró la víspera en el Congreso de los Diputados, el ministro reiteró que «la posición española ha cambiado», y parafraseó a Fidel Castro para definir el espíritu de la nueva estrategia: «No retroceder ni para tomar impulso». «La nuestra es una diplomacia de principios y de intereses», ha dicho.

Respuesta a una carta de 2004

La reactivación del frente gibraltareño comenzó el martes, durante la visita de Mariano Rajoy al primer ministro británico, David Cameron. Mañana viernes, García-Margallo reiterará la petición española de reabrir las negociaciones sobre la soberanía -congeladas desde 2002- mediante una carta a Hague en la que dará respuesta a una misiva británica de 2004, que el anterior titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, rehusó contestar.

Según ha explicado García-Margallo, la carta firmada por el entonces ministro laborista, Jack Straw, supone conceder «un veto sobre las negociaciones a un tercero», al defender que el Reino Unido solo se sentará a hablar de soberanía cuando los gibraltareños quieran. «En Derecho Internacional, quien calla otorga», ha recordado el actual titular.

«El foro tripartito de los socialistas fue un disparate», dice el ministro

Como ya había hecho anteriormente, el ex eurodiputado popular ha certificado la muerte del Foro de Diálogo tripartito de 2004 «en su versión socialista». «Fue un disparate», ha dicho. Al ministro británico le ha planteado la fórmula de dos banderas y cuatro voces que reclama el gobierno del Partido Popular: las cuestiones no relacionadas con la soberanía o la jurisdicción que afectan a los habitantes de ambos lados de la Verja serán discutidas «o a dos, o a cuatro», con la inclusión de representantes del Campo de Gibraltar si los gibraltareños están presentes.

Preguntado sobre la reacción de su homólogo, García-Margallo ha aclarado que su respuesta ha sido «seguiremos hablando», dando a entender que se ha encontrado con el mismo rechazo a las pretensiones españolas que ya transmitió Cameron a Rajoy el martes. La posición británica es firme en no abrir negociaciones sobre la soberanía hasta que lo soliciten los gibraltareños.

Las Malvinas y Gibraltar, en la ONU

Sí se ha mostrado más confiado en que la cuestión gibraltareña pueda avanzar en la ONU, en paralelo al conflicto entre Argentina y Reino Unido por las Malvinas. El ministro cree que de la próxima Asamblea General de Naciones Unidas debería surgir una nueva llamada a la «negociación» de ambos conflictos por las partes implicadas. «No hace falta ser un profeta ni un premio Pulitzer para saber que en la próxima sesión de Naciones Unidas se va discutir de Malvinas y Gibraltar, y que las Naciones Unidas van a volver a reiterar que tenemos que negociar», ha indicado el ministro.

En el caso de Gibraltar, las negociaciones del llamado Proceso de Bruselas, de 1984, están bloqueadas desde hace una década.

El ministro ha recordado que, aunque los títulos jurídicos relativos a los dos territorios en conflicto son diferentes, Las Malvinas y Gibraltar se parecen en que «están incluidas en la lista de territorios sujetos a descolonización de las Naciones Unidas, no es aplicable el derecho de autodeterminación, y la solución debe ser negociada», según ha explicado en rueda de prensa en Londres al término de una conferencia internacional sobre Somalia.