El encargado de Negocios de la Embajada de España, Alonso Álvarez de Toledo, entregó el documento de adhesión el 30 de mayo al «número dos» del Departamento de Estado - EFE
DEFENSA

España, 30 años en la OTAN: «Un simple apretón de manos» que cambió la Defensa

El 30 de mayo de 1982 el Gobierno español, sin apenas ruido, cumplimentó su adhesión a la Alianza. Fue el impulso definitivo para apuntalar la democracia en una España convulsa

MADRID Actualizado:

Corría el 30 de mayo de 1982. El susto del Golpe del 23-F, quince meses antes, aún estaba en el cuerpo de los españoles. Plena Transición, con Leopoldo Calvo-Sotelo de presidente de Gobierno. ETA continuaba su feroz marcha sanguinaria con 36 muertos aquel año. Las turbulencias no eran solo económicas. Sin embargo, España era un país en el que todo estaba aún por hacer.

En ese «todo estaba aún por hacer», uno de los peldaños decisivos para la asunción de España al contexto internacional fue la integración de nuestra Defensa y Fuerzas Armadas en la Alianza Atlántica, una organización constituida en 1949 como respuesta a la amenaza de la URSS, en Europa principalmente.

Ese hecho acaeció aquel domingo de mayo: «España es desde ayer miembro de pleno de recho de la Organización Atlántica», decía el titular de ABC, para señalar también que «con mínimo ceremonial, el protocolo de ratificación fue entregado en la Secretaría de Estado USA».

Álvarez de Toledo formalizó la adhesión

En la foto aparecía el encargado de Negocios de la Embajada de España, Alonso Álvarez de Toledo, haciendo entrega del documento de adhesión a Walter Stoessel, «número dos» de Alexander Haig, entonces secretario de Estado de Ronald Reagan.

La entrada en la OTAN fue ese primer, gran y decisivo peldaño para que la «marca España» comenzara a escalar en los foros internacionales. Un paso que consolidarían otros eventos y hechos que, por orden cronológico, tendrían como hitos la celebración del Munidal de Fútbol de Naranjito, la entrada en la UE, las Cumbres Iberoamericanas, el glorioso año 92 (JJ.OO., Expo, Capital Cultural Europea), los relevos políticos con PSOE y PP de protagonistas, la entrada en el euro,... todo eso y más hasta acabar en la España de hoy.

España era el país nº 16 en sumarse a la OTAN, fundada en 1949

Quince países conformaban aquel entonces el exclusivo club de la Defensa occidental: España sería el número 16. Hoy son 28. Se trataba de una primera puerta para avanzar también en la modernización de todas las estructuras de las Fuerzas Armadas y situar a España como aliado destacado de las potencias occidentales, EE.UU. principalmente.

Ya sabemos que el PSOE enarboló aquella bandera del «OTAN, de entrada no» para luego celebrar un referéndum en marzo de 1986 en el que pidió a sus votantes el «Sí». El paradigma perfecto del PSOE respecto a la OTAN siempre fue la figura de Javier Solana, el hasta ahora único secretario general español de la OTAN (1995 y 1999), que aquel 30 de mayo de 1982 aseguró: «Reitero nuestra oposición a la entrada de la OTAN. Creo que nuestra posición es conocida por todos los ciudadanos; es una posición contraria al ingreso. Insistimos, una vez más, en que se retrase nuestro ingreso en tanto en cuanto no se clarifique la situación internacional del mundo por la que atravesamos».

REUTERS
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El ministro de Defensa de entonces, Alberto Oliart, recibía de este modo la adhesión, como si tuviera que dar explicaciones a una sociedad española cambiante ya en lo político: «El ingreso no nos condiciona: cada país mantiene una postura independiente. El Tratado es sumamente flexible y cada país dicta su política exterior».

Ceremonia simple

Desde Washington, el entonces corresponsal de ABC, hoy columnista, José María Carrascal, arrancaba así su crónica: «La ceremonia no pudo ser más simple. Dado que el embajador de España, José Lladó, se encuentra en Madrid, fue el encargado de Negocios, Alonso Álvarez de Toledo, quien entregó en el Departamento de Estado el documento de adhesión de nuestro país a la Organización Atlántica [...] No hubo firmas, ni discursos. Ni brindis, ni champaña. Un simple apretín de manos y unas fotos para la Historia».

La minimización de los actos también tenía que ver por la situación política interna que vivía España -las elecciones de octubre alumbrarían la arrolladora mayoría de Felipe González- y la crisis internacional de la Malvinas.

Treinta años después, aquella efeméride en esta España más preocupada por otros quehaceres económicos, también ha pasado de soslayo, quizás por la crisis o quizás por los tiempos de normalidad que corren, en una España ya asentada en la OTAN y el contexto internacional. Una España, que se presentó en la última Cumbre de Chicago como «aliado fiable», tal y como subrayan hasta la saciedad el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y su ministro de Defensa, Pedro Morenés.

La «visión» del PCE

Por cierto, aquel 30 de mayo de 1982, el entonces portavoz del Grupo Parlamentario Comunista, Jaime Ballesteros, tuvo todo un «acierto» visionario al asegurar que la adhesión de España en la OTAN «era muy negativa para la consolidación de la democracia española». Hoy 30 años después la democracia española está plenamente consolidada.

aBC
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La portada de aquel día en ABC se dedicaba a Su Majestad el Rey pasando revista a las tropas en el Día de las Fuerzas Armadas. La adhesión a la OTAN sucedió el mismo domingo que la celebración militar, «una casualidad», según dijo el ministro de Defensa Alberto Oliart.

Treinta años después, este sábado, el Rey volverá a pasar revista a las tropas. Otro día de las Fuerzas Armadas. Treinta años que no se entendería para España y su Defensa Nacional sin aquel «simple apretón de manos». Sin la adhesión a la OTAN, el primer peldaño de una nueva España, una nueva Defensa y unas nuevas Fuerzas Armadas.