Cospedal: «Tengo la confianza del presidente para repetir como secretaria general»
María Dolores de Cospedal, en el Palacio de Fuensalida - ángel de antonio
secretaria general del pp

Cospedal: «Tengo la confianza del presidente para repetir como secretaria general»

El Congreso del próximo fin de semana y los intensos 50 días del Gobierno del PP centran la charla con quien asume que tanto poder implica «gran responsabilidad». Acude a la cita del partido en Sevilla con «humildad», pero también con una remontada electoral de cuatro años como hoja de servicios

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UNA SILENCIOSA paz envuelve el encuentro de ABC con la presidenta de Castilla-La Mancha. El sol en retirada congela la tarde-noche toledana y María Dolores de Cospedal se acomoda en uno de los sillones que adornan la antesala de su despacho en el Palacio de Fuensalida. La sede presidencial que Bono estrenó y que su sucesor Barreda decidió preservar para una restauración luego discutida. Al hacer balance de cuatro años, la secretaria general del PP recuerda los «momentos internos difíciles» que sufrió junto a Mariano Rajoy en el Congreso de Valencia. No elude un leve impulso solidario con Rubalcaba y el equipo que con tantos apuros le acaba de encumbrar. El matiz viene después: «Rajoy recibió un 80 por ciento de respaldo; Rubalcaba, poco más de la mitad». También en Sevilla, la dirección del PP afronta desde el viernes un examen superado de antemano, por mucha prudencia que muestre la entrevistada.

—¿Qué balance hace de estos cuatro años? ¿Hasta qué punto su remontada electoral desde 2008 tiene que ver con errores de su rival?

—El balance de una gestión en un partido se mide según los resultados electorales. Y en ese sentido, con toda la humildad, creo que los resultados de estos cuatro años son inmejorables. Tuvimos un magnífico resultado en las gallegas contra pronóstico, un buen resultado en el País Vasco que permitió cambiar el Gobierno, el mejor de nuestra historia en Cataluña y en las municipales y autonómicas, el mejor resultado de la historia de cualquier partido en España. Y para terminar, un éxito parecido en las elecciones generales. Es verdad, como usted dice, que las elecciones en gran medida las pierden los Gobiernos. Si los ciudadanos no tienen la necesidad de cambiar, no cambian. Eso es verdad. Pero eso lleva ocurriendo desde hace cuatro años, y en las distintas convocatorias electorales. Por eso digo yo que algo bueno verán los ciudadanos en el Partido Popular.

—El PP acumula un poder que ningún partido ha tenido en España. Y un previsible respaldo en el Congreso que intuyo será casi a la búlgara. ¿No hay riesgo de morir de éxito?

—El apoyo hay que verlo todavía…

—... Supongo que el apoyo será abrumador. Insisto, ¿no existe ese riesgo de éxito excesivo?

- No. Ese riesgo no existe. El hecho de que el partido acumule un poder nunca visto en España es de una gran responsabilidad. Y esa responsabilidad también conlleva el no defraudar a los españoles. Y si uno no quiere defraudar esa confianza, lo único que no puede hacer es creer que todo el mérito es suyo. Es tanta la confianza depositada y tanto lo que se espera del Gobierno de España, que eso no nos permitiría nunca morir de éxito.

—Se da por hecho que usted va a repetir como secretaria general. ¿Ha hablado ya con usted el presidente Rajoy para confirmarlo y trabajar en la nueva dirección del partido?

—Bueno, yo hablo muy a menudo con el presidente y creo que tengo la confianza del presidente. Pero, por encima de eso, las propuestas formales que haga las hará en el propio Congreso. No es a mí a quien le corresponde.

—Pero supongo que en esas charlas que han tenido, le ha comentado ya que va a repetir…

—Es que yo no tendría que seguir siendo la secretaria general si comentara esas charlas…

—O sea que sí. Lo doy por hecho…

—(Risas)

—Además de por el presidente, ¿se siente respaldada por todo el partido? Se lo digo porque alguien puede pensar que siendo presidente de una comunidad importante y avanzadilla del cambio en España, no sean compatibles ambos cargos...

—Yo siempre me he sentido respaldada por todo el partido y me sigo sintiendo respaldada por muchos presidentes autonómicos del Partido Popular. Lo tengo que decir con toda la humildad, pero también con todo el agradecimiento. Y yo sé que es una tarea dura la de compatibilizar un puesto institucional como el de presidenta de Castilla-La Mancha con el orgánico de la secretaría general del partido. Conozco la dureza de ambos cargos y sé que vendrán tiempos más duros. Lo sé y soy consciente. Pero también estoy seguro de que con colaboración, buena voluntad y mucho trabajo, se pueden hacer bien las cosas.

—Esteban González Pons, responsable de Comunicación y miembro del equipo que ha llevado al PP al poder, decía en ABC Radio que se sentía «huérfano» en Génova, al no haber recibido responsabilidades de Gobierno. ¿Dónde le sitúa usted?

- Bueno, yo lo hablé con él y fue una broma que se sacó de contexto. Yo creo que ha trabajado mucho y bien en esta etapa. Es un activo importante del partido y seguro que tendrá una responsabilidad importante. No tengo ninguna duda.

—¿Y cuál podría ser esa responsabilidad? ¿Coordinador del partido?

—Eso no me corresponde a mí decidirlo. Deberá ser el Congreso el que lo haga. De todas formas, la estructura del partido no está decidida.

—Al igual que ustedes han subido el IRPF en contra de su ideología, ¿hasta qué punto la crisis les va a llevar a renunciar a otras esencias o patrones ideológicos en el Congreso?

—España está en una situación excepcional. Y en situaciones excepcionales, las medidas deben ser excepcionales. Cuando se puede elegir, el Partido Popular siempre ha demostrado aplicar propuestas que se corresponden con lo que siempre ha defendido.

—Al Gobierno anterior se le criticaba mucho su exceso de optimismo y su error en las previsiones. Algunos dicen que ustedes han pasado a un mensaje demasiado negativo.

—Yo creo que los datos reales, aunque sean negativos, generan confianza en la labor del presidente del Gobierno. Primero, porque pone de manifiesto una realidad muy dura. Segundo, porque dice claramente que es consciente de la realidad que hay y de lo que puede pasar. Y tercero, porque es bueno para después dar soluciones y luchar contra esa situación, que es muy difícil que se pueda superar antes. Ahora, qué duda cabe que cuanto antes se empiece a trabajar en esas reformas, antes se aleja el fantasma de las previsiones. Pero yo creo que España y los españoles necesitamos creer en nuestro Gobierno. Eso da mucha confianza.

—¿Y cuánto hay de conveniencia o de estrategia de comunicación, en el sentido de que si pongo las cosas mal, las percepción después será de menor dureza por los ciudadanos?

—No. Créame que a nadie le gusta contar que las cosas vienen mal. A nadie. Y desde luego a ningún político.

—¿Comparte que las comunidades autónomas tienen más responsabilidad en la mala gestión?

—Lo que pasa es que sería injusto generalizar. Hay comunidades que empezaron a hacer planes de ajuste y de ahorro hace tiempo, por ejemplo la Comunidad gallega, u otras que han desarrollado una buena gestión, como la Comunidad de Madrid, o La Rioja, y hay otras que han sido menos ejemplares, han hecho cosas que no se debían hacer. Yo creo que en general en las comunidades autónomas sí se ha ido la mano. Creo que ha habido muchos gestores de lo público que no lo han hecho bien…

—También en comunidades del PP.

—Estamos hablando en general… También ha habido una responsabilidad importante del Gobierno socialista. Ha permitido esa gestión y que se acumulara la deuda y el déficit.

—¿Y cómo van a salir de ésta?

—Creo que es muy importante que las comunidades y todos sus presidentes asumamos que solo vamos a salir de ésta si lo hacemos entre todos. Y si no, no saldremos.

—¿Qué espera de Rubalcaba como nuevo líder de la oposición?

—Pues espero una buena oposición para España. Y que cuando Rubalcaba dice que va a hacer una oposición constructiva, que se refleje en los hechos, y no que su primera decisión sea no apoyar la ley de Estabilidad, lo cual es un disparate mayúsculo. Que el partido político que nos ha llevado a esta situación luego no apoye una ley para reparar lo que el Gobierno del que era vicepresidente ha hecho es todo como un disparate monumental. Lo que yo espero es que sea coherente con lo que dice. Pero el movimiento se demuestra andando. Y aquí no valen las etiquetas, de ser o no la mejor opción.

—¿Qué opinión le merece la sentencia de condena a Garzón?

—Lo primero que tengo que manifestar es mi respeto a las decisiones judiciales, como ha hecho mi partido. Y además, que en España todo el mundo tiene que tener claro que nadie puede estar por encima de la ley. Y no tengo nada más que decir.

—¿Y usted ve esta condena a Garzón como una condena a una forma de impartir justicia en España?

—Lo que creo que ha ocurrido es que nadie puede estar por encima de la ley. Nadie… Y a eso se refiere la sentencia.

— Entonces le parece bien.

—(Silencio...)

—El Partido Popular ha resucitado el Plan Hidrológico…

—...El Partido Popular ha resucitado la necesidad y la idea de un plan hidrológico, que no es exactamente lo mismo.

—Tiende a ser lo mismo…

—No necesariamente, porque es un plan hidrológico que tiene que tener diferencias con el que se aprobó en 2001. Obviamente no puede ser el mismo. En segundo lugar, debe ser un plan para buscar un consenso de todas las comunidades autónomas. Y en tercer lugar, que garantice la unidad de cuenca, la preferencia de la comunidad de origen sobre la receptora, la cuestión mediombiental, la solidaridad interterritorial… Sabemos que en España hay agua para todos, lo que pasa es que hay que distribuirla bien. Ese plan se debe actualizar porque han cambiado algunas circunstancias. Pero sí, necesitamos un nuevo plan hídrico, hidráulico, hidrológico, como queramos llamarlo. Y lo necesitamos ya.

—Una de las circunstancias que ha cambiado es que el PP gobierna por primera vez todas las comunidades afectadas…

—...Bueno, le tengo que decir una cosa: cuando se aprobó el plan hidrológico, se hizo con amplio consenso; en la aprobación del Consejo Nacional del Agua, el PP gobernaba en Aragón, en Valencia, en Murcia y no en Castilla-La Mancha, pero el Gobierno de Castilla-La Mancha (PSOE) le dio un apoyo entusiasta…

—Mi pregunta iba por si, ahora que ustedes gobiernan todas las autonomías, teme que tenga lugar otra guerra del agua que enfrente a presidentes o comunidades del PP.

—Yo creo que no. Tenemos que hacer un esfuerzo por que no sea así. Tenemos que acabar con la idea de que cualquier planteamiento de política del agua en España tenga que acabar con un enfrentamiento entre comunidades autónomas. Todos estamos en la mejor disposición para hacer las cosas bien.

—A pesar de que estamos en año de sequía…

—A pesar de que estamos en año de sequía.

—Sobre la ley de matrimonios homosexuales, ¿con qué opinión se identifica más: con la de Gallardón, que cree que es constitucional, o con la de otros ministros que se han identificado con el recurso de inconstitucionalidad de su partido?

—Es que no soy yo, sino el Tribunal Constitucional, el que tiene que decir si la ley es o no constitucional. Tiene que emitir su sentencia, y a partir de ahí el Gobierno actuará en consecuencia. No me corresponde a mí, y creo que no le corresponde a nadie, sino al Constitucional.

—Entonces, ¿el señor Gallardón se ha equivocado con su declaración?

—Bueno, él ha hecho una declaración personal sobre una ley, pero, repito, hay que remitirse a lo que diga el Tribunal.

—¿El expresidente valenciano Francisco Camps está rehabilitado para ocupar cualquier cargo político?

—No es que lo crea, es que estoy convencida. El señor Camps ha recibido una sentencia que deja bien clara la inocencia que siempre ha defendido y que, por cierto, siempre ha defendido con él el Partido Popular, de lo cual estamos muy satisfechos. Nunca ha recibido ninguna sanción por parte de este partido y, al mismo tiempo, él, con una enorme generosidad con el partido, dejó su puesto de presidente de la Generalitat para poder defenderse. Yo creo que él podrá hacer exactamente lo que quiera. También digo que en estos momentos hay que respetar su decisión de tener un periodo tranquilo en su vida… Ha sufrido mucho. Pero está legitimado para cualquier responsabilidad.

—Y en esa renovación que lidera Alberto Fabra en la Comunidad Valenciana, ¿no hay un cierto choque de generaciones políticas distintas?

—Yo le tengo que decir dos cosas. La primera, es que la transición del cambio de presidente de la Comunidad Valenciana ha sido una transición tranquila. Cada persona quiere tener sus personas de confianza, quiere tener su equipo. Eso es lo lógico y lo normal en un cambio en el número uno. Otra cosa sería inexplicable. A partir de ahí, lo cierto es que Alberto Fabra está perfectamente integrado en el proyecto de la Comunidad Valenciana, y este sentido no se ha producido ningún choque de trenes, ni falta de sintonía. Por ejemplo, Fabra cuenta también con muchos colaboradores que lo fueron de Camps.

—Hay líderes que en ese proceso pueden sentirse marginados…

—Pero eso es ley de vida. Y también es ley de vida que cada uno quiera tener cerca gente de su confianza.

—¿Sería una decepción o un fracaso no gobernar en Andalucía?

—Yo estoy convencida que en Andalucía vamos a tener la mayoría suficiente y necesaria para gobernar, porque Andalucía necesita un cambio. Lo saben bien los andaluces, ante los escándalos constantes que protagoniza el actual Gobierno.

—Le pregunto sobre Asturias y las elecciones, también el 25-M. ¿No cree que lo que demanda el elector de centro-derecha es un pacto del PP con Cascos?

—El de Asturias es un tema de coherencia. Nosotros apoyaremos siempre acuerdos para la gobernabilidad de Asturias. Pero no se le puede pedir al Partido Popular apoyo para hacer trampas en los Presupuestos.