El líder de Podemos, Pablo Iglesias, minutos antes de empezar el Consejo Ciudadano del partido
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, minutos antes de empezar el Consejo Ciudadano del partido - Isabel Permuy

Los críticos de Podemos exigen nueva ruta

Los líderes regionales de Podemos descartan celebrar un Vistalegre III pero piden una conferencia para cambiar el planteamiento político de la formación

MadridActualizado:

El malestar interno después del 26-M, que se sumó a la presión de los sectores más críticos con el partido, obligó ayer a la dirección de Podemos a ejecutar una de las mayores reorganizaciones internas. Podemos renovó un tercio de los miembros de su Ejecutiva que, sin embargo, no sirvió para aplacar a los líderes regionales más descontentos. Ayer nadie pidió la cabeza de Iglesias, pero algunos barones morados sí que exigieron un cambio de ruta en el proyecto cuanto antes.

«Necesitamos una conferencia política de Podemos para recuperar el espacio político de 2015», inquirió el secretario general de Podemos de Murcia, Óscar Urralburu, una de las voces más críticas ayer al finalizar el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos.

Desde la dirección regional murciana explican que no se trata de modificar las estructuras ni de relevar a la cúpula nacional, sino de renovar el planteamiento político de una formación que, a su juicio, ha perdido la ruta con la que el proyecto nació hace cinco años. Según explicaron fuentes que participaron en la reunión, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, entró al debate de Urralburu y consideró la posibilidad de celebrar en el futuro un congreso para renovar el «planteamiento político».

Eso sí, esta opción se empezará a estudiar una vez finalicen las negociaciones con Pedro Sánchez para formar un gobierno de coalición. Antes de que acabe el año o a principios de 2020 son las fechas que a vuelapluma se plantearon ayer en ámbitos internos. Además, fuentes mencionadas añadieron que hubo más líderes regionales que apoyaron la propuesta de la conferencia política.

El cogobierno con el PSOE fue otro de los puntos que generó controversia. El portavoz de Podemos Andalucía y de la corriente crítica anticapitalista, Pablo Pérez Ganfornina, aseguró que mantienen su negativa a compartir ejecutivos con los socialistas. Pérez Ganfornina acudió ayer al cónclave para sustituir a la líder de los Anticapitalistas, Teresa Rodríguez, que se encuentra de baja por maternidad.

Anticapitalistas se relajan

Fuentes del sector anticapitalista aseguraron que «el trabajo en la oposición ha permitido que se mantenga un espacio político a la izquierda del PSOE» y consideran un error perderlo. A modo de ejemplo, para rebatir el argumentario de Iglesias, defendieron que en Castilla-La Mancha, territorio donde la sucursal morada gobernó con el PSOE, no se conseguió representación el 26-M.

Según explicó Pérez Ganfornina, mantuvo un «intenso» debate con Iglesias sobre la cuestión pero finalmente admitió «entender» los argumentos de la dirección. Curiosamente, el portavoz de Podemos Andalucía rebajó el tono crítico y desinfló las expectativas que se habían creado en torno a los Anticapitalistas después de anunciar hace unas semanas que «asumían la responsabilidad» de «renovar» el partido desde el sur. Al término del Consejo, Pérez Ganfornina asumió el tono del resto de líderes regionales críticos y aseguró que «no toca hablar ni de dimisiones ni de Vistalegre III, sino de políticas para los próximos años».

Desde la Comunidad Valenciana, donde Podemos se encuentra inmerso en las negociaciones con PSPV-PSOE y Compromís para entrar al Gobierno autonómico con sus ocho diputados, el mensaje es similar.

Falta de debate interno

Fuentes de la formación señalan este objetivo como el prioritario actualmente para, una vez alcanzado, comenzar con el debate interno de forma sosegada. La organización valenciana no se ha posicionado nunca del lado de ninguna de las corrientes moradas a nivel estatal (Iglesias o Errejón), y se ha mantenido al margen de la línea de la dirección llegando incluso a plantar batalla en cuestiones como la confección de listas o las primarias. De hecho, una de las reclamaciones constantes durante varios años ha sido la de una mayor autonomía política que, en su opinión, no se ha cumplido.

El líder de Podemos en la Comunidad, Antonio Estañ, no pidió explícitamente la dimisión de Iglesias tras el fracaso electoral -«cambiando al entrenador no se soluciona todo», suele usar como metáfora-, aunque sí aboga por el replanteamiento de los liderazgos y por la construcción de este tipo de perfiles en los territorios para que no haya uno único presidencialista. Ello unido a un cambio en la estructura y a la adaptación del partido. La reflexión, en opinión de los valencianos, ha de ser conjunta y la responsabilidad compartida, sin echar la culpa a las regiones.