Pablo Casado, en la convención de economía y empleo que el PP celebró ayer en Zaragoza - EP | Vídeo: EP

Casado: «El PP ha detenido la venta de España a los independentistas»

El líder de los populares reivindica el «milagro económico» de Aznar y Rajoy

ZaragozaActualizado:

Pablo Casado eligió Zaragoza como primera parada de esta larga precampaña electoral, que en realidad para él empezó en julio, nada más ganar el congreso nacional del PP. Desde entonces, el líder de los populares está inmerso en una gira por toda España, que ahora se dispone a intensificar aún más, convencido de que las elecciones se ganan en la calle y en el contacto directo con la gente. Casado defiende un discurso muy claro sobre la unidad de España y la firmeza inflexible contra los independentistas, junto a una reivindicación de la política económica del PP, la que dio lugar, dijo, a la mayor creación de empleo en España.

Son los dos mensajes centrales con los que afronta el maratón electoral. En la clausura de la Convención de Economía y Empleo del PP, Casado volvió a subrayar el papel de su partido en la «caída» de Sánchez y en el frenazo al diálogo y a los pactos con los separatistas: «El PP ha detenido la venta de España a los independentistas», aseguró en Zaragoza. Pero cree que su partido ha conseguido también, con la convocatoria de elecciones, paralizar una futura recesión al tumbar los Presupuestos de Sánchez, que disparaban el gasto público y dejaban en pañales los famosos «Planes E» de Zapatero.

La «sonrisa» del PP

«Sonreíd», pidió Casado a los suyos. «Vamos a acabar con la pesadilla del Gobierno de Sánchez y a volver a poner España en marcha», prometió. El líder del PP se centró en este Día 1 de la precampaña en sus propuestas económicas, con la promesa estrella de una revolución fiscal, después de las grandes reformas que acometieron Aznar y Rajoy, que supondrá una bajada general de impuestos.

Casado tiene preparada una lista de tareas que aprobará nada más llegar al Palacio de la Moncloa, si consigue sumar la mayoría suficiente en las elecciones. Y esa lista tiene dos puntos prioritarios: la luz verde al 155 en Cataluña para desactivar de una vez por todas el desafío independentista, y esa revolución fiscal.

El líder del PP se mostró orgulloso del legado económico de sus antecesores en el partido, hasta el punto de subrayar que «nadie puede competir» con su gestión, pues con ellos se produjeron sendos «milagros económicos», una expresión que ha dejado de gustar en las filas populares, después del «zasca» de la ministra de Hacienda en el debate de Presupuestos, cuando dijo que el «milagro económico del PP está en la cárcel». Pero Casado defiende una política que «crea empleo», y ayer alertó de los «nuevos» que pretenden ponerse a los mandos de un país cuando ni siquiera han gestionado un pueblo. Por eso pidió que, si se quieren las políticas del PP, se vote al PP, «¿o jugamos a la ruleta rusa y dejamos los mandos de un avión a quien no sabe pilotar, a ver si consigue aterrizar con nosotros dentro?», se preguntó.

Casado propone bajar el impuesto de la renta, hasta dejarlo por debajo del 40 por ciento, reducir el de Sociedades, y llevarlo por debajo del 20 por ciento, y suprimir el Impuesto de Patrimonio, el de Sucesiones y Donaciones y el de Actos Jurídicos Documentados.

Una empresa en cuatro días

Junto a esa reforma fiscal global, el líder del PP quiere eliminar trabas administrativas y obstáculos burocráticos para facilitar al máximo la creación de empresas y la creación de negocios. En ese sentido, otra de las propuestas de Casado es la creación de una «autopista administrativa», una reforma para que «en cuatro días», quien quiera abrir una empresa, lo haga, y que unifique los criterios en toda España, con la unidad de mercado como bandera: «Debe resultar igual de fácil abrir una empresa en Madrid que en Zaragoza, Sevilla, Barcelona o Valencia».

Polo tecnológico del sur

El programa económico de los populares se completa con una «revolución tecnológica», para que España se convierta en el polo tecnológico del sur de Europa. Para ello, propone atraer talentos con planes fiscales, educativos y regulatorios, para competir con los principales mercados de Asia y Estados Unidos.