Borrell y Weiler, en la charla de ayer en Casamérica
Borrell y Weiler, en la charla de ayer en Casamérica - EFE

Borrell, sobre la creación de un ejército europeo: «Nadie se plantea una alianza fuera de la OTAN»

El ministro de Asuntos Exteriores en funciones participó en una charla con Joseph Weiler, director del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Nueva York

Manuel Colmenero
MadridActualizado:

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en funciones, Josep Borrell, participó ayer en una charla con Joseph Weiler, director del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Nueva York, sobre la posición de los Estados Unidos y la Unión Europea ante el nuevo escenario internacional, que en los últimos tiempos ha sufrido grandes cambios tanto por factores externos, como el ascenso de China o el cambio climático, como por factores internos, como el Gobierno de Trump y el «triunfo de la narrativa populista», tal y como apuntó Borrell.

Los primeros compases del acto se iniciaron con un tono jocoso. Weiler afirmó que su «novia es Madrid», a lo que Borrell contestó «que no te oiga Torra». Una vez entrados en materia, el primer tema en salir a flote por parte del ministro en funciones fueron las relaciones entre EE.UU. y Europa, que en los últimos años han sufrido cambios. Ambos ponentes incidieron en que estos cambios no se iniciaron con Trump, sino que fue la administración Obama la que inició esta deriva, primero focalizándose en el Pacífico a expensas de Europa y después firmando el tratado que ahora esgrime Trump con el famoso 2% de gasto militar.

El futuro alto cargo de la UE, Josep Borrell, también se refirió a la relación de Europa con el mundo anglosajón teniendo en cuenta el Brexit y que Trump, según el ministro escuchó en persona, se refiere a Europa como «contrincantes». El eje ahora, tal y como afirma el ministro, es anglosajón frente a continental.

Ambos ponentes insistieron en la necesidad que la Unión Europea tiene de establecer una política exterior común —algo que será responsabilidad de Borrell—, que de por sí misma es un desafío que crece ante los retos que se plantean tanto por «los desafíos externos, que son mucho más grandes que hace 15 o 20 años», como por los problemas internos de la UE, donde el euroescepticismo «ya no es marginal y está muy difundido», tal como afirmó Weiler. Borrell también quiso poner el acento en que ahora «hay riesgos geopolíticos graves» como el resurgimiento de Rusia.

Otro tema con gran importancia durante la charla fue la creación de un ejército europeo, algo que «nadie acaba de definir exactamente en qué consiste», ya que «nadie se plantea realmente establecer una alianza fuera de la OTAN», aseguró el ministo. Weiler, por su parte, añadió que no se trata de crear un ejército europeo sino de racionalizar los recursos que ya se tienen, ya que «el presupuesto global de defensa de la UE es superior al de Rusia». Hay un problema, por tanto, de cómo se gasta y no de cuánto se gasta.

Ambos ponentes han coincidido, sin embargo, en la necesidad de aumentar el «poder duro» para reforzar la política exterior europea. En todo caso, afirmaron la necesidad de contar con Estados Unidos y no criticar su acción global, ya que en última instancia Europa es dependiente de su poder militar, que «a fin de cuentas nos beneficia a nosotros». Otra cuestión que resaltó el ministro es la necesidad de llegar a «acuerdos que permitan integrar la capacidad militar británica» en el sistema europeo de defensa tras el brexit.

Al respecto de la fortaleza de las relaciones exteriores de la UE, el futuro Alto Representante para los asuntos exteriores de la Unión, Josep Borrell, destacó la necesidad de modificar la unanimidad como procedimiento para tomar decisiones, ya que «28 unanimidades no se fabrican» y que la única forma de hacerlo sería «estar de acuerdo en nada». Por esta razón ha alabado el esfuerzo de Ursula von Der Leyen por modificar esta regla y avanzar hacia un sistema de mayoría.

Borrell afronta ahora un enorme reto al frente de la diplomacia europea, un desafío que Weiler definió como «mucho mas duro» que ser ministro de Asuntos Exteriores de España, ya que su cargo consistirá, como él mismo afirmó, en «poner juntas las piezas del puzzle».

No solo eso, sino que el actual ministro en funciones tendrá que afrontar grandes retos como el acuerdo con Irán, darle solución al conflicto Libio o la tan ansiada expectativa de darle por fin «capacidad estratégica» a la UE más allá del «poder moral» que ahora tiene. Durante los próximos cinco años conoceremos si será Borrell el político capaz de darle por fin a Europa una posición global que, a pesar de ser un gigante económico, nunca tuvo.