Andoni Ortúzar, Eduard Pujol, Montserrat Candini e Íñigo Urkullu, este domingo en Bilbao - EFE

Un «aberri» al servicio del «procés»

La crisis catalana eclipsó las reivindicaciones tradicionales del PNV en el «Día de la patria» vasca

Bilbao Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La crisis territorial de Cataluña fue el telón de fondo de un «Aberri Eguna» inusualmente escénico que el PNV no dudó en poner al servicio del «procés». Bajo el lema «Nuestro futuro, nuestra patria», cientos de nacionalistas arroparon desde la Plaza Nueva de Bilbao a los independentistas catalanes, al tiempo que exigieron la puesta en libertad de los líderes apresados. Una arenga soberanista que estuvo encabezada por el presidente de la formación vasca, Andoni Ortúzar, quien exigió al Ejecutivo estatal la apertura de «cauces de diálogo» que faciliten la constitución del «Govern».

El nacionalista aprovechó el impulso mediático de una jornada atípica en la que las reivindicaciones tradicionales quedaron eclipsadas por el debate catalán. De hecho, entre los asientos reservados a las autoridades se encontraban el portavoz adjunto de Junts per Catalunya (JxCat) en el Parlament, Eduard Pujol; y la responsable de Relaciones Institucionales del PDeCAT, Montserrat Candini, quienes fueron recibidos entre abrazos tanto por Íñigo Urkullu como por el propio Ortúzar. La sola presencia de líderes de otros partidos puso de relieve el carácter excepcional del acto, pues las visitas suelen estar reservadas al «Alberdi Eguna» o «Día del partido» que se celebra cada septiembre.

La asistencia de dirigentes foráneos se sumó al manifiesto folclore independentista del «Aberri Eguna» de ayer, en el que el color amarillo imperó sobre el rojo, el verde y el blanco de las ikurriñas. Amarilla era también la bufanda con la que desafió al calor la propia Candini, quien llegó a emocionarse con la interpretación de «L’estaca» que realizó un coro dirigido por el exalcalde de Guecho (Vizcaya) Iñaki Zarraoa. Elementos de un fervor soberanista que el PNV confrontó con lo que definió como el «rancio nacionalismo» español.

En estos términos se expresó Ortúzar, que distinguió entre el «positivo» nacionalismo del que hace gala su partido y el «autoritarismo» que a su parecer define el modo de proceder del Gobierno estatal. Una postura que, añadió, predomina «tristemente» en la España de hoy y que «repele» a los militantes del PNV. En este punto se refirió a los cuatro ministros del Ejecutivo de Mariano Rajoy que acudieron al desembarco del Cristo de la Buena Muerte de Málaga, donde posteriormente entonaron el himno de la Legión. Una imagen que puso al nacionalista «de una mala leche enorme»: «¿Qué pintan cantando a voz en grito el himno de probablemente el cuerpo del Ejército español de más infausta memoria?», alegó entre aplausos.

La «nación vasca»

La deriva catalana sirvió como introducción para abordar el plan del PNV para incrementar el autogobierno vasco, el cual esperan que culmine con el reconocimiento de la nacionalidad del territorio. En esta línea, el lendakari, Íñigo Urkullu, planteó una «Directivo de Claridad» que ofrezca «un cauce de solución para que las Comunidades políticas que expresen su voluntad de decidir su Estatus de futuro. Es decir, que puedan realizar una consulta a través de un referéndum «legal y pactado».