Asunta Basterra, la niña asesinada
Asunta Basterra, la niña asesinada - abc

Asunta: «Estoy nerviosa, hoy me han intentado matar, a las 4.30»

La niña envió este mensaje a una amiga por whatsapp el 5 de julio

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El 5 de julio, a las 16,26 horas, Asunta Basterra envió los siguientes mensajes a una de sus mejores amigas, A. B. M. a través de la aplicación whatsApp de su teléfono móvil. «Estoy nerviosa. Hoy me han intentado matar. A las 4.30». Unos segundos antes, le había pedido a esta niña que se conectara a las 11.30 de la noche.

–A.B.M. :«Y xq tngo que abrir yo?

–Asunta: «Porque nunca lo hacer

Pero yo estaré atenta a esa h

Venga Chao»

-A. B.M.: «Aún no son las 4.30?

Y quién intentó matarte?»

–Asunta: «Mañana te llamo y te cuento. Pro no hables del tema con nadie»

–A.B.M.: «Llamar?»

–Asunta: «Porfa si no no confío en ti»

–A.B.M.: «Matar?»

–Asunta: «Calla. Mañana. Teño llamadas gratis»

Esta es la parte más sustancial de esos mensajes que constan en el sumario del caso. La Guardia Civil interrogó el 31 de octubre a la menor por segunda vez y le preguntó si recordaba esta conversación que tenían en su poder los investigadores. La niña la recordaba, pero explicó que tras cruzarse esos mensajes con Asunta no volvió a hablar con ella de esto. Los agentes insistieron y la respuesta fue la misma: no la llamó, como habían acordado, nunca le contó nada de eso y ella tampoco se lo preguntó.

A quien sí contó ese episodio con detalle Asunta fue a la madre de otra de sus mejores amigas, una compañera de ballet. Esta testigo, tras producirse el crimen, acudió a la Policía y relató que ese 5 de julio Asunta pasó el fin de semana con ella, con su marido y sus tres hijas en Portonovo. Según consta en el sumario, cuando iban en el coche, la mujer sugirió a las niñas que contaran un cuento para entretenerse. Asunta explicó que una niña dormía cuando un hombre entró en su habitación e intentó ahogarla. Su mamá, que llevaba un cuchillo de cocina, la liberó. Muy nerviosa, acabó por reconocer que eso le había ocurrido a ella la noche anterior y que podía llamar a su madre si no la creía. La mujer lo hizo en ese mismo instante, desde el coche, y Rosario Porto le confesó que era verdad y que ella tenía la cara amoratada de los golpes que recibió. Creía que el ladrón iba a por la caja fuerte que estaba en la habitación de la cría. No había acudido a la Policía, le añadió, porque ella como abogada sabía que no iba a servir para nada. No obstante, sí fue a la comisaría tras esa llamada, aunque finalmente no presentó denuncia. Quedó en regresar, pero nunca lo hizo hasta la noche en que desapareció su hija, el 21 de septiembre.

Al presentar la denuncia relató esos hechos a los agentes, aunque situó la fecha más tarde sin poder precisarla y contó que no denunció para no causar un trauma a su hija. Cuando el juez le preguntó por lo ocurrido repitió el relato.

Aseguró que llamó de madrugada a su exmarido Alfonso Basterra, asustada, pero que este no le cogió el móvil, pese a que dormía con él encendido. Basterra, en cambio, en su declaración afirmó que no había recibido ninguna llamada y que Charo se habría llamado a sí misma con los nervios. Dos meses después, en la segunda declaración de Porto ante el juez, ella ofrece esta misma versión.

Los investigadores sospecharon de ese supuesto intento de robo desde el primer momento y siguen barajando que pudo ser una farsa ideada por los imputados, dado que Rosario Porto sólo acudió a comisaría al saber que Asunta había contado la historia. Sus inquietantes mensajes a través de whatssApp a la otra amiga alimentan esa hipótesis.