La nueva dialéctica de Alicia Sánchez-Camacho
La líder el PP en Cataluña, durante su turno ayer en el Parlamento catalán - ines baucells

La nueva dialéctica de Alicia Sánchez-Camacho

Acusada a veces de blanda, la líder del PP hizo frente a Mas con una dura intervención en la que afeó las mentiras del presidente de la Generalitat

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La primera jornada del Debate de Política General de Cataluña dio de sí el miércoles para ver a una Alicia Sánchez-Camacho inusitadamente férrea en su enfrentamiento con Artur Mas, al que paró los pies con un discurso duro gracias al que se ha convertido, más que nunca, en objeto de las fobias de los independentistas. Una intervención, a juicio de sus compañeros de filas, soberbia.

«Comparto con usted que España tiene un problema: el problema es usted y su proceso independentista. No le permito que insulte al Gobierno y a España como si fueran perdonavidas e ignorantes, cuando Mariano Rajoy le llama al diálogo leal y con respeto, no con insultos como hizo usted hablando de todos los españoles». Es la transcripción del párrafo más celebrado de la reprimenda con la que la líder del PP en Cataluña contraatacó ayer el tono amenazador y chulesco del presidente de la Generalitat.

Acusada desde algunos sectores antinacionalistas de ser demasiado blanda en la defensa de las posiciones del PP, Sánchez-Camacho enumeró con fuerza las cinco mentiras que, a su juicio, sustentan el discurso de Artur Mas: que él representa la voluntad mayoritaria de los catalanes; que el objetivo es solo el derecho a decidir; que la Constitución es «un muro»; que España roba a Cataluña, y que una Cataluña independiente seguiría en Europa.

Según fuentes a las que ha tenido acceso este diario, la posición y el contenido del mensaje que con tanta eficacia defendió el miércoles Alicia Sánchez Camacho en el Parlamento catalán tenía el sello de La Moncloa, lo que viene a significar que la dirigente popular estaba poniendo en escena lo que el propio Mariano Rajoy quiere decir, pero no le corresponde decir.

Por su intervención, fue tachada de estar difundiendo en sede parlamentaria «el discurso del miedo», a lo que ella respondió que el verdadero discurso del miedo es el de un Gobierno catalán que, según dijo, no tiene valor para explicar las consecuencias reales de la secesión. De que su papel no es nada cómodo en la Cámara catalana da buena cuenta que el miércoles creció el murmullo cuando se dirigió brevemente al hemiciclo en castellano… una presión que no se ejerció cuando el líder de ERC, Oriol Junqueras, había hablado antes también unas frases en español.