Éxito en la operación de cadera del Rey, que duró dos horas y media
Miguel Cabanela, el doctor que ha operado al Rey - EFE

Éxito en la operación de cadera del Rey, que duró dos horas y media

La Reina, los Príncipes de Asturias, la Infanta Doña Elena y la vicepresidenta del Gobierno acudieron al hospital para conocer el desarrollo de la operación

Actualizado:

El doctor Miguel Cabanela resumió la pasada medianoche con estas palabras la operación realizada al Rey: «Todo ha salido afortunadamente bien, para Su Majestad, para nosotros, para el país». Acababa de realizar a Don Juan Carlos una cirugía para reemplazarle la prótesis de la cadera izquierda en la que padecía una infección. El especialista agregó que finalmente habían optado por sustituir la cadera en dos tiempos, de forma que ayer le retiraron la prótesis infectada y le colocaron una provisional, que dentro de ocho semanas será sustituida por la definitiva en una nueva operación.

Cabanela explicó que apenas se había ocasionado daño en el hueso al extraerle la prótesis anterior y que se había fijado con gran estabilidad la prótesis provisional, por lo que el Rey podrá estar cómodo y tener cierto grado de movilidad. «Nos gustaría que mañana, quizá por la tarde, se levantara con andador o dos muletas», indicó y añadió que «en unos días estará relativamene activo», afirmó. No obstante, añadió que para caminar con normalidad habrá que esperar seis semanas a partir de la segunda operación.

Ni cumbre ni 12 de octubre

El traumatólogo descartó que el Rey pueda asistir a la Cumbre Iberoamericana, que se celebrará los días 18 y 19 de octubre en Panamá, ni a la celebración de la Fiesta Nacional el próximo 12 de octubre: «Un contundente no», dijo, porque «tendría que estar de pie, en actitud firme, un periodo largo... Es lo que he visto en la televisión».

El médico siguió poniendo ejemplos de lo que no debe hacer el Rey durante la convalecencia: «No me gustaría que fuera a Talavera de la Reina, por ejemplo, que estuviera tres o cuatro horas en un coche», precisó, «pero en Palacio con audiencias... Bueno -reconoció-, no sé exactamente lo que hace un Rey».

Antibióticos

Recordó que Don Juan Carlos necesitará antibióticos intravenosos durante seis semanas y «vacaciones de antibióticos» otras dos. Tras estas ocho semanas, se le podrá implantar la prótesis definitiva en una operación con menos riesgo que la de anoche. En cuanto a la rehabilitación, se mostró partidario de unos ejercicios «no agresivos», «como caminar en la piscina».

La eminencia mundial en cirugía de cadera calcula que el Monarca permanecerá entre cuatro y siete días ingresado, aunque podrían ser algunos más, pero no le dio importancia a esta cuestión. «Eso no tiene importancia; se irá a casa cuando se sienta cómodo para irse», manifestó.

El doctor, que compareció acompañado por su colega Robert Trousdale, que le ayudó en la operación del Rey, y con el doctor Ángel Villamor, se mostró dispuesto a volver a España desde Rochester (Estados Unidos) dentro de ocho semanas para implantar a Don Juan Carlos la prótesis definitiva «si Su Majestad lo estima oportuno», señaló.

«Muy contentos»

El equipo que operó al Monarca compareció pasada la medianoche en la sala de prensa del Hospital Quirón de Madrid, donde el Rey se recuperaba tras una operación que duró dos horas y media. Poco antes de que los especialistas facilitaran los detalles de la operación, la Reina, los Príncipes de Asturias y la Infanta Doña Elena abandonaron el centro sanitario. Y lo hicieron «muy contentos», según coincidieron Doña Sofía y Don Felipe, después de haber hablado con los cirujanos. «Ha ido todo como la seda», manifestó el Heredero de la Corona. Cuando los periodistas preguntaron a la Reina cómo había visto al Rey, Doña Sofía respondió: «Pero si no lo he visto todavía», e hizo referencia a las buenas impresiones que les habían transmitido los médicos.

Don Juan Carlos ingresó en el Hospital Universitario Quirón poco antes de las tres y cuarto de la tarde de ayer. Iba vestido con el mismo traje oscuro, camisa blanca y corbata fucsia con la que dos horas y media antes había recibido en el Palacio de la Zarzuela a los 16 nuevos embajadores que le entregaron las cartas credenciales.

Con los deberes hechos

El Rey estuvo trabajando hasta el último momento porque no quería dejar pendiente ningún asunto importante. Su objetivo era entrar en el quirófano con los deberes hechos. Cuando terminó el acto con los embajadores, hacia la una y cuarto de la tarde, tomó un almuerzo, siguiendo las recomendaciones de los médicos, que le habían pedido que no ingiriera ningún alimento después de las dos de la tarde con el fin de que estuviera preparado para la operación.

El Monarca llegó al hospital en un Wolkswagen Tuareg de color gris, acompañado por el jefe de su Casa, Rafael Spottorno. Cuando el vehículo se aproximó al centro sanitario, el Rey bajó la ventanilla, saludó con la mano a los periodistas que le esperaban y, a la pregunta de cómo se encontraba, respondió: «Bien. Ahí voy».

Lo cierto es que Don Juan Carlos también mostraba ayer el mejor de los ánimos posibles, a pesar de las circunstancias. Horas antes, en Zarzuela, hacía hincapié en el elevado número de periodistas que asistieron a la entrega de credenciales, su último acto oficial antes de pasar por el quirófano. «Normalmente no venís tantos... Mucho debe gustaros», comentó.

El vehículo que le trasladó desde su residencia pasó al garaje del hospital y, desde el interior del edificio, Don Juan Carlos se dirigió a la planta de Traumatología, donde quedó hospitalizado. Una vez ingresado, aún tuvo que esperar casi cinco horas antes de que le bajaran al quirófano, donde los preparativos de la intervención se llevaron casi una hora más. La operación empezó a las nueve menos diez de la noche.

A esas horas ya se encontraban en el hospital la Reina, que llegó a las ocho y veinte de la tarde; la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que acudió al centro sanitario media hora después (permaneció tres cuartos de hora), y la Infanta Doña Elena, que llegó cinco minutos después al volante de su coche, un Mini rojo.

Un hombre desnudo irrumpió en la puertaEn la puerta del hospital la Reina fue recibida por Pilar Muro, esposa del empresario secuestrado por los Grapo Publio Cordón, que es presidenta del Grupo Hospitalario Quirón. Justo cuando Doña Sofía accedía al hospital, un hombre desnudo irrumpió en la puerta mientras gritaba: «No más crímenes secretos de la CIA. No más crímenes secretos de la CIA». Al verse rodeado de policías, el individuo trató de huir y fue finalmente detenido.

Mientras esperaban que terminara la operación, la Reina acudió con su hija a cenar a la cafetería del hospital y, a las once menos cuarto, cuando la intervención estaba próxima a finalizar, llegaron al centro sanitario los Príncipes de Asturias. Mientras tanto, en el quirófano del hospital, el doctor Miguel Cabanela operaba a Don Juan Carlos junto a su colega de la Clínica Mayo, el traumatólogo estadounidense Robert Trousdale, con el que siempre suele operar en equipo.

Fuertes dolores

El objetivo de la intervención era sustituir la prótesis que el doctor Ángel Villamor implantó en la cadera izquierda del Rey el 23 de noviembre del año pasado y en la que recientemente se le había detectado una infección que le ocasionaba fuertes dolores y le reducía la movilidad. «Tengo unos dolores que me están matando», se pudo oír decir al Rey el miércoles de la semana pasada, mientras aguardaba en el jardín de su residencia la llegada de los Reyes de los Países Bajos, de visita oficial en España.