El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias - ÓSCAR DEL POZO

Podemos atribuye a la «campaña del miedo» que un millón de potenciales votantes se fuesen a la abstención

El líder de Podemos lleva toda la semana sin comparecer públicamente, pero ha trasladado sus reflexiones en el programa Fort Apache

MadridActualizado:

Sin espacio para la autocrítica, Pablo Iglesias trasladó ayer a través de un vídeo para su programa Fort Apache las que desde su punto de vista son las causas del fracaso electoral de Unidos Podemos el 26-J. Y no se trató precisamente un ejercicio de asunción de responsabilidades o errores propios. Cinco días después de su última comparecencia pública, la que realizó la noche electoral, Iglesias niega que desde su punto de vista el problema haya estado ni en el tipo de campaña ni en la alianza con Izquierda Unida.

Estas son las dos cuestiones que ahora dividen a la formación y que han reabierto las divisiones en el partido. Por un lado los afines a las tesis del número dos del partido, Iñigo Errejón, cuestionan el efecto del acuerdo con Izquierda Unida, el propio Errejón aseguró que «ciertamente el acuerdo con IU no parece haber funcionado». Y por otro, los más cercanos a Iglesias, que ponen el foco en la estrategia de campaña diseñada por el propio Errejón. Ahí destacaron las palabras de Juan Carlos Monedero, que criticó el tono comedido que se le había impuesto a Iglesias y afeó que se primase el márketing sobre el contenido. Y pese a que esas críticas se han producido, Iglesias no considera que ninguna de ellas afectase al resultado. De hecho defiende que el acuerdo en sí mismo no era malo«si el acuerdo con IU nos hizo daño fue porque nos relanzó inmediatamente como fuerza hegemónica, no porque IU provoque más miedo que nosotros», que niega con sorna que ese pacto les confinara al «temido margen izquierdo del tablero».

«... pero no nos votan»

Hábilmente, el líder de Podemos implica a Errejón en su análisis y asegura que ambos ya se percataron en diciembre de que Podemos generaba «mucha simpatía» por su capacidad de poner «en apuros» a los partidos tradicionales, y que eso les generaba gran apoyo demoscópico, pero que por contra ese sentimiento costaría trasladarlo a las urnas: «Entonces razonábamos que esa gente no nos votaría si nos veía como posibles ganadores».

Iglesias argumenta que «estos votantes han sido la clave para entender lo que pasó en las últimas elecciones: tienen simpatía por nosotros, agradecen el meneo que le hemos dado en la política española, responden a un encuestador que nos van a votar, pero ante la evidencia de que podíamos gobernar deciden finalmente no votarnos». No asume en cambio Iglesias que entonces el error sería estratégico por haber lanzado durante toda la campaña mensajes planteando que estaban prácticamente igualados al PP, algo que significaba ir mucho más lejos de lo que planteaban las encuestas. Iglesias se refiere entonces como causa del fiasco electoral al «miedo a lo nuevo», y cita el Brexit como un factor que afectó decididamente a esos temores.

La desmovilización

Las conclusiones se hicieron públicas por la mañana, y éstas no fueron muy diferentes de las que el partido trasladó tras la reunión que el Consejo de Coordinación de Podemos mantuvo con miembros de las confluencias territoriales, MES, Equo e Izquierda Unida. No acudió el líder de IU, Alberto Garzón, que se encontraba en París en una reunión del Partido de la Izquierda Europea.

Podemos concluye que su problema ha sido de falta de movilización: «Hemos perdido un millón de votantes que fundamentalmente no se han ido a otras opciones, sino a la abstención». Los representantes de las formaciones coincidieron en que «la campaña del miedo ha movilizado y concentrado el voto conservador». Todos concluyeron que «ni la confluencia ni la campaña han sido decisivos» en los resultados. Incluso ratificaron «la necesidad de consolidar, fortalecer y ampliar el polo de cambio que ha representado esta candidatura».