Inés Arrimadas y Albert Rivera, ayer junto a la independentista Laura Borràs en el Parlamento catalán
Inés Arrimadas y Albert Rivera, ayer junto a la independentista Laura Borràs en el Parlamento catalán - Efe

Albert Rivera promete desbloqueo para cortar la fuga de votos

Ciudadanos avisa: solo si son fuertes podrán atraer a Sánchez al constitucionalismo

MadridActualizado:

El obligado regreso de Ciudadanos (Cs) al centro, ante las debastadoras encuestas que le sitúan como cuarta fuerza política, empatada con Vox, se tradujo ayer en una nueva promesa de Albert Rivera. «Todo voto que vaya a Cs me comprometo a convertirlo en desbloqueo», sostuvo el líder de los liberales en el Parlamento catalán, al que acudió para respaldar la moción de censura de Lorena Roldán contra el Ejecutivo regional de Quim Torra.

El último barómetro de GAD3 para ABC sitúa a Cs en unos exiguos 29 escaños y alejadísimo de un objetivo ya hoy olvidado: el «sorpasso» a un PP que según el mismo sondeo se dispara a los 93 asientos en el Congreso. Por eso, y ante la evidencia de que su electorado es el menos movilizado –solo el 55 por ciento de los votantes de Cs asegura que volverá a las urnas–, Rivera busca desde el pasado sábado un cambio de guion que repesque apoyos entre sus propios electores.

El socio preferente de Cs sigue siendo el PP, nadie lo duda en la cúpula del partido, pero ahora todos se abren a pactar con el PSOE si es el más votado y no existe una suma alternativa para formar gobierno. El «no es no» a Sánchez queda olvidado ya antes de entrar en campaña, y ahora simplemente le piden que «rectifique» y que vuelva al constitucionalismo. «Voy a trabajar toda la campaña para desbloquear el país», prometió Rivera.

Lejos de la mayoría absoluta

Tras el 28-A, el PSOE y Cs superaban la mayoría absoluta de 176 escaños en la Cámara Baja con 180 parlamentarios, mientras que ahora apenas obtendrían 151. Estos días es fácil traer a la memoria la frase con la que se despidió de la política el exdiputado de Cs Toni Roldán: «España tiene una oportunidad histórica para construir un gobierno estable».

Aun así, no hay autocrítica en Cs y culpan en exclusiva a Sánchez del bloqueo y de la repetición de las elecciones. Rivera recordó ayer su oferta al presidente en funciones a cambio de la abstención de Cs y que Sánchez no quiso ni escucharla. Una propuesta, eso sí, que llegó a solo siete días del cierre del plazo para formar gobierno.

«Le pido al PSOE que rectifique, que esté al lado del PP y de Cs», reclamó el líder liberal, que reivindicó otra vez ese «gran acuerdo nacional» que propuso el sábado. El cambio de estrategia, después de una campaña basada en un veto personalista al «sanchismo», pretende arrastrar a las urnas a los electores descontentos con el actual bloqueo político.

En declaraciones a Telecinco, la portavoz de Cs en el Congreso, Inés Arrimadas, ligó la posibilidad de que el secretario general del PSOE vire hacia el constitucionalismo al resultado de los liberales. Si Unidas Podemos pidió el voto el 28-A para evitar que Sánchez pactase «con las derechas», ayer Arrimadas solicitó lo propio para lograr «más garantías» para un gran acuerdo entre constitucionalistas.

«Si a Pedro Sánchez le va mal estas elecciones, es más fácil que vuelva al constitucionalismo», sentenció Arrimadas, para dar un argumento más a los abstencionistas. De momento, tienen también otro motivo para decantarse por Cs los nostálgicos de UPyD, que ayer vieron cómo su partido pasó en apenas una semana de anunciar su concurrencia al 10-N a sellar un pacto con Cs que le integra por primera vez en sus listas en unas elecciones generales.