«Prefiero trabajar gratis a estar parada»
Francisco Martinmorales

«Prefiero trabajar gratis a estar parada»

La crisis provoca un aumento del número de empresas que requieren becarios. No hacer prácticas profesionales durante la carrera puede hacer que sea casi imposible para un licenciado trabajar de lo que ha estudiado

madrid Actualizado:

El despertador de Diana, como el de otros millones de trabajadores, suena a primera hora de la mañana. Como el resto, Diana se prepara para una larga jornada de trabajo pero, a diferencia de los demás, ella no cobrará por sus esfuerzos. No lo hará, al menos, en dinero.

Diana es una de los miles jóvenes que cada verano acceden al mercado laboral a través de los convenios de cooperación educativa, una suerte de contratos entre universidad, alumno y empresa que sirven para ayudar a los estudiantes universitarios en su inserción al mercado laboral. A cambio, los estudiantes reciben una exigua -en muchos casos, como el de Diana, inexistente- compensación económica, pero una inmensa compensación en términos formación. Además, como señala Guillermo Romero desde el Servicio de Orientación y Planificación Profesional (SOPP) de la Universidad Carlos III de Madrid, «aunque suene duro, esta es actualmente casi la única forma que tiene un universitario de entrar a formar parte de una empresa».

Los estudiantes lo saben, y por ello, son mayoría los que utilizan esta vía. «Aproximadamente, un 60% de los estudiantes pide prácticas -explica Romero-. De ellos, un 90% acaban siendo contratados».

De acuerdo con el portal Primerempleo.com, especializado en estudiantes y titulados sin experiencia laboral, los sectores que más becarios demandan son el tecnológico, el de la comunicación y el de los profesionales con estudios económicos. Según explican desde Universia, la mayoría de empresas buscan un mismo perfil: «un buen expediente, llevar la carrera a año por curso, haber estado en el extranjero y un buen nivel de idiomas». Este último requisito, apuntan desde Primerempleo «es el más valorado, hasta el punto de que comienza a ser imprescindible para poder superar los procesos de selección de candidatos saber inglés, francés o alemán, especialmente cuando se trata de grandes multinacionales».

Beneficioso para ambos

Pese a su baja remuneración, la figura del becario resulta en la mayoría de casos beneficiosa tanto para el estudiante como para la empresa. El primero, además de ampliar su currículum y abrirse una importante puerta de acceso al mercado laboral, complementa su formación de una manera que los centros docentes no pueden ofrecerle. «El becario -afirman desde el departamento de Empleo de Universia- adquiere una serie de habilidades que no se aprenden en la Universidad, como saber contactar con los clientes y aprender a trabajar bajo presión». También la empresa saca partido, puesto que como apunta Guillermo Romero «los becarios aportan rendimiento a un menor coste». Es por ello que, como concluye, «a las empresas les interesa contratar a becarios, y a los becarios que los contraten».

Sin embargo, para que esta relación sea útil para ambas partes, el estudiante con beca no debe convertirse en un «chico para todo». Y es que, como afirman desde Universia, «no se puede contratar a un becario para que sirva el café y haga fotocopias. Hay un plan formativo, supervisado por un tutor, que debe cumplirse».

Incremento por la crisis

Según apuntan desde el SOPP de la Carlos III, desde el inicio de la crisis se ha registrado un aumento de las peticiones de becarios por parte de las empresas, más aún que de contratos de prácticas -los cuales no se rigen por los convenios de cooperación educativa sino por a normativa laboral-. Universia también afirma que hay una cierta tendencia a cubrir con becarios puestos que antes estaban ocupados por contratados laborales, aunque este aumento «no es exagerado».

Por la otra parte, desde Primerempleo.com también se avisa de que se ha incrementado el número de estudiantes y jóvenes licenciados interesados en trabajar como becarios o disfrutar de un contrato de prácticas: «se ha notado un incremento interanual del 63% -afirman- relacionado directamente con el aumento de las cifras del paro juvenil en España-. En sus estadísticas tienen más peso los recién licenciados, diplomados e ingenieros (52%) que los jovenes que aún están estudiando. Y es que son estos quiénes que más se han volcado en los intentos por conseguir prácticas a raíz de la crisis. Sin embargo, Universia apunta a que puede ser demasiado tarde en muchos de ellos, ya que cuentan con la desventaja de tener menos experiencia que aquellos que han sido becarios durante la carrera.

Por otro lado, para las empresas resulta más beneficioso contratar a becarios que a estudiantes ya licenciados. Además, como apunta Ignacio Doreste, Adjunto a la Secretaría Confederal de Juventud de Comisiones Obreras, a diferencia de los ya licenciados «los estudiantes universitarios que realizan prácticas externas no tienen derecho a cotizar a la Seguridad Social».

«Necesito la experiencia»

Por todo ello, son pocos los estudiantes universitarios que pueden permitirse no realizar prácticas durante sus estudios, incluso, aunque no sean remuneradas. «He accedido a trabajar gratis porque necesito la formación, necesito la experiencia -explica Diana, que cursa quinto de Biología-. Si no tienes prácticas todo es muchísimo más difícil». Además, la joven estima que «es preferible trabajar gratis a no hacer nada. Al menos rellenas currículum». Sin embargo, las perspectivas que le aguardan, como a muchos otros, no son halagüeñas, pese a que asegura que sus jefes le han comunicado que están muy contentos con ella: «No tengo posibilidad de quedarme donde estoy, porque incluso están despidiendo a gente». No obstante, no tira la toalla: «Quizás, en un futuro más cercano, cuando las cosas se calmen, haya más suerte», concluye.