Gran Premio de Abu Dabi

Los nombres que marcaron la vida de Alonso en la F1

Su padre, fanático de los coches, lo llevó a las carreras, Briatore lo impulsó, Hamilton fue su rival, Newey lo ganó y García Abad gestionó su día a día

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Se marcha Fernando Alonso de la Fórmula 1 en un hasta siempre o un hasta luego, según dicten las circunstancias, y en el mundo hermético y reservado del piloto han cambiado muy pocas cosas desde que se estrenó en el Gran premio de Australia, allá en 2001, con el Minardi que daba cobijo a los españoles. Su círculo privado difiere poco del perímetro que ahora protege sus intereses. Durante diecisiete inviernos, el piloto se ha rodeado de las mismas personas de confianza y ha medido su fuerte carácter contra el mundo exterior en la F1. En el camino encontró un aliado y protector (Flavio Briatore), un enemigo de su talla (Lewis Hamilton), un patrón histórico de hiel y miel (Ron Dennis), un piloto inferior que ganó más que él (Sebastian Vettel) y un ingeniero que diseñaba a lápiz y construía coches voladores (Adrian Newey).

José Luis Alonso

Tres generaciones de Alonso, padre, abuelo y bisabuelo, fabricaron explosivos para las minas en una fábrica al sur de Oviedo. Al progenitor del piloto, José Luis, le chiflaban los coches. Enamorado de los rallys, llevaba al niño Fernando a las cunetas de tierra. Y al chaval siempre le hechizaba el automóvil número 1. La afición de José Luis Alonso es el origen de todo. A los tres años le puso un kart en las manos que había construido para su hija, Lorena. Cuando Alonso era un adolescente, su padre lo esperaba los viernes a la puerta del instituto y juntos se desplazaban hasta Italia para competir en las carreras. De Oviedo a Parma, 1.659 kilómetros, casi catorce horas de trayecto y otras tantas para regresar el domingo por la tarde. Vida estajanovista para alimentar el sueño de una familia trabajadora (Ana, la madre, era empleada en El Corte Inglés) que vivía en un cuarto piso sin ascensor. «Si no ganaba, no podía seguir en los karts. Eso sí era presión», le gusta recordar a Alonso, a cuyo padre tilda de «maestro». Por sugerencia de José Luis, en cada contrato que firmó en la F1, el piloto siempre se reservó la opción de comprar el coche con el que competía. Hoy los tiene expuestos en su museo. Y el padre dirige la instalación.

Adrián Campos

El expiloto de Fórmula 1, nieto del empresario Luis Suñer (Avidesa), fue el primer manager de Fernando Alonso. Lo contrató para sustituir a Marc Gené en la Fórmula Nissan y lo citó a una entrevista en su casa de Alzira. «Vinieron él y su padre, y durante cuatro horas creo que Fernando solo dijo hola y adiós. Pero no paró de observar el coche», recuerda Campos. En la prueba de karts que le hizo, Alonso abrumó a pilotos profesionales y a expilotos de F1 como el propio Campos o Rene Arnoux. Alonso arrasó en las categorías inferiores y Campos lo llevó de la mano a la F1, a Flavio Briatore y a Giancarlo Minardi.

Giancarlo Minardi

El fundador de la escudería cenicienta, eterno farolillo rojo de la Fórmula 1, brindó al piloto su primer coche en la Fórmula 1, como antes lo había hecho con otros españoles aspirantes a estrellas del volante (Marc Gené, Adrián Campos o Luis Pérez Sala). Fue el 4 de marzo de 2001. Alonso salió el decimonoveno en la parrilla y terminó en duodécima posición. «Me adelantan los coches, no los pilotos», resumió el asturiano a su mánager, Adrián Campos.

Flavio Briatore

Llegar a Flavio Briatore era ingresar realmente en la F1. Novio de Naomi Campbell o Elle McPherson, dueño del equipo Benetton con Schumacher campeón mundial, el italiano recibió la misma impresión que Adrián Campos cuando conoció a Alonso. «No hablo prácticamente nada, pero sé que se fijó en todo». Briatore lo contrató para Renault, lo cedió a Minardi y le dio rienda suelta para que desplegase su talento y ambición en el coche francés. El carismático y locuaz magnate estableció una relación estrecha con el tímido español y su familia. Y le proporcionó el coche ganador, aquel Renault azul que montaba ruedas Michelín. Alonso ganó dos títulos con 24 y 25 años (2005 y 2006). Briatore ya lo representaba entonces en su división de Fórmula 1, FFBB, junto a otros pilotos como Kovalainen y Webber. A Renault volvió en 2008, después del año sangriento en McLaren (2007). Son amigos y han sido socios.

Ron Dennis

Flavio Briatore ayudó a escalar a Alonso, pese a que eso pudiera entenderse como un contrasentido para sus intereses. De un equipo de mitad de tabla pasó a McLaren, la segunda mejor escudería de la F1. 2007 fue un angustia para Alonso, pese a que se daban todas las circunstancias para su entronización. El mejor coche, el equipo modélico, dinero sin freno para evolucionar, un contrato estratosférico... Nada más llegar a McLaren, Dennis le pidió a Alonso que se cortara el pelo. También se ofendió cuando el piloto, poco amante de los saraos, rechazó la invitación a la fiesta de cumpleaños de la esposa de Dennis. McLaren festejaba sin disimulo cada éxito de Lewis Hamilton, el primer piloto negro en la historia de la F1. Aquello acabó a balazos. McLaren, apoyando a Hamilton y recibiendo la mayor multa de su historia por espionaje industrial. Raikkonen se encontró con el título.

Lewis Hamilton

Hamilton es el único piloto de los quince compañeros que ha tenido Alonso en la F1 al que no ha superado en puntuación. Aquel 2007 y este piloto marcaron su vida deportiva. Obligado a retroceder, de vuelta a Renault, Alonso perdió paso en sus mejores años mientras Hamilton volaba. En su segunda temporada (2008) se proclamó campeón mundial. Y después no se ha parado. Lleva cinco títulos, cuatro con Mercedes. «Alonso es el único piloto del que he aprendido algo», admitió el inglés.

Adrian Newey

En un mundo de ingenieros aeronáuticos y de tecnología de vanguardia, Adrian Newey diseñaba los Red Bull a lápiz. Ese hombre afable, de voz casi inaudible, inaccesible para los medios, arruinó la estancia de Alonso en Ferrari. El amo del viento ideó un coche volador que Vettel y Webber llevaron a las victorias. Durante cinco años en Ferrari, el español no pudo derrotarlos.

Sebastian Vettel

Es muy probable que el piloto por el que Alonso sienta menos aprecio sea Vettel. El alemán, campeón en 2010, 2011, 2012 y 2013, nunca se caracterizó por la humildad. Cuando ganaba, era un encanto sin gracia. Cuando perdía, era insoportable. Vettel le cerró el camino cuando era piloto de Red Bull gracias a los coches de Newey y luego lo sustituyó en Ferrari cuando él se marchó en 2015. La escudería italiana no ha ganado el título con Vettel. Siempre ha vencido Mercedes.

Chris Dyer

Este anónimo apellido australiano es uno de los más importantes en la trayectoria deportiva del asturiano. Dyer era el responsable de estrategia de Ferrari en 2010, cuando Alonso lloró de rabia en el garaje después de perder el título que tenía en la mano por un error táctico. Dyer ordenó que Alonso entrase en boxes para cambiar las ruedas y lo sacó en un marasmo de tráfico, detrás del ruso Petrov. Vettel ganó la carrera y el Mundial. Alonso acabó séptimo, entre lágrimas y sin el tercer título.

Luis García Abad

Después de diecisiete años, sigue siendo la mano derecha del piloto, el hombre para todo que realiza funciones de manager y hermano mayor. Licenciado en filología inglesa, amante de los toros y de la literatura clásica, García Abad ha gestionado el día a día del piloto. Viajero por el mundo, se ha dedicado en la sombra a administrar una industria con un impacto económico de más de 150 millones anuales, derivados de los contratos profesionales de Alonso, sus derechos de imagen, sus horas de exposición, el control del retorno de impactos GPRS y la creación de empresas para gestionar uno de los mayores patrimonios del deporte español.