La Liga

El talento de Griezmann se impone a los pitos

El francés asentó el juego, combinó, condujo contragolpes y tuvo ocasiones en un partido brillante sin gol

Actualizado:

No ha comenzado el partido en el Camp Nou y el túnel de vestuarios es una sinfonía de afecto por parte de Antoine Griezmann. Se abraza a Luis Suárez en presencia de Godín en un cónclave uruguayo, estrecha los brazos con su compatriota Dembelé, cruza los cinco con Piqué... Cuando sale al campo y cruza la pancarta «Believe in the future» (Cree en el futuro) ya se ha percatado de que la noche viene dura. Le silba el estadio cuando toca el primer balón por aquella decisión de repudiar al Barcelona y quedarse en el Atlético para ser un número uno. Pero no es una bronca descomunal, una gresca total a lo Figo ni nada parecido. El Camp Nou se acuerda, pero tampoco hace sangre.

Y Griezmann quiere jugar. Lo necesita el Atlético y él mismo para sacudirse esa especie de melancolía que lo aflige desde que el equipo fue eliminado de la Champions por Cristiano. Pero el sentimiento del francés y de todos los colchoneros.

Apenas toca la pelota el campeón del mundo en quince minutos de absoluta ventaja azulgrana, dominio y posesión que se traducen en ocasiones por la banda de Jordi Alba, superior a Arias, sustituido finalmente por Simeone antes de concluir la primera parte.

Griezmann aparece en el minuto 16 y, como siempre, fluye el juego del Atlético. Mejora, se aclara, circula. Arias tiene una buena ocasión, pero se enreda en la duda. El estadio pita al francés, que juega sus mejores minutos. Una contra en el minuto 19, derechazo suave, sin mucha fuerza, que detiene Ter Stegen. Griezmann canaliza el ataque del Atlético, que ahora gobierna al Barça, lo somete unos minutos porque el francés ha comenzado a carburar. El grupo de Simeone se siente mejor, más compacto, pero llega entonces el despropósito de Diego Costa, su actitud malencarada con el árbitro y Griezmann desaparece. También el Atlético, en estado de shock. Ya solo existe una defensa a ultranza, el francés solo en la punta a la caza de un contragolpe. Ahora asoman los fallos en el pase porque no hay compañía, demasiado destierro.

El asunto mejora mucho en la segunda mitad. El Atlético se recompone, Morata da aire a Griezmann, que sigue haciéndolo muy bien. Se erige en líder del equipo, conduce contragolpes, asienta el juego, saca las faltas. En una de ellas, la pone tan dulce que hay dos candidatos al remate. Cabecea Rodrigo en la mejor ocasión, pero el balón sale fuera para desesperación colchonera.

La voluntad del Atlético y de Griezmann se quiebran con el gol de Luis Suárez, imposible esta vez para Oblak, y luego con el de Messi a la contra. Griezmann se queda otra vez sin marcar y deja un partido fabuloso.